miércoles 20 de noviembre de 2019

Política | Transición

Para Pullaro, la falta de contacto con sus sucesores afectará la gestión y los servicios de seguridad

El gobierno que se marcha en un mes indica que los cambios en la administración del personal policial de calle y en las unidades carcelarias requieren al menos 60 días de trabajo con antelación, pero Omar Perotti aún no anunció el nombre de su elegido para comandar el área.

La falta de contacto entre la gestión saliente y entrante en el área de seguridad pública, una de las más delicadas de la administración provincial, es un tema de preocupación mayúscula en el gobierno santafesino. A un mes del traspaso de mando, el gobernador electo Omar Perotti no comisionó equipos hacia las actuales autoridades para interiorizarse sobre prestaciones que cambiaron drásticamente desde que el peronismo dejó la Casa Gris hace doce años. Una de ellas es la organización del servicio policial urbano de las dos principales ciudades de la provincia, donde los movimientos de personal y de patrullas requieren de planificación que se realiza con más de un mes de antelación. Otro resorte clave es el de la actividad en las unidades penitenciarias, donde en diez años la población casi se multiplicó por tres y aparecieron fenómenos nuevos como los pabellones de reclusos de alto perfil, que implican un modo de gestión totalmente distinta y más compleja.

“Se perdió tiempo irrecuperable y ya es absolutamente imposible llegar a coordinar los servicios de los primeros meses”, dijo el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro. “Somos respetuosos y no vamos a decir nosotros a las autoridades que vienen lo que deben hacer. Sí me inquieta que no tengamos interlocutor para asuntos que ya deberían estar resueltos. Tendrían que tener por lo menos 60 operadores para definir aspectos que cambiaron totalmente como control de combustible, de racionamiento, de ingreso y egreso de personal, de recorrido de móviles en la calle, todas actividades que se tienen que hacer con antelación y que no están hechas”, precisó.

Omar Perotti en el estudio de Aire de Santa Fe
Omar Perotti asumirá como gobernador de Santa Fe el 10 de diciembre y hasta el momento no ha dado pistas respecto a quién comandará la cartera de Seguridad bajo su gestión

Omar Perotti asumirá como gobernador de Santa Fe el 10 de diciembre y hasta el momento no ha dado pistas respecto a quién comandará la cartera de Seguridad bajo su gestión

Las rutinas de calle en el servicio policial y la organización de un sistema carcelario donde las unidades se multiplicaron y se produjeron cambios mayúsculos de la población penitenciaria, tanto en calidad como en cantidad, exigen conocimiento previo de un terreno nuevo. “No hay área que no resulte un poco desconocida para quien entregó un Servicio Penitenciario con 2300 presos cuando hoy tenemos 6.700”, sostuvo el secretario de Asuntos Penitenciarios, Pablo Cococcioni.

Para Pullaro, la conflictividad en prisiones es un desafío más acuciante que el gobierno de la seguridad urbana. “Es el triple de complejo. Las cárceles son más difíciles de manejar que la policía en la calle. Además diciembre es históricamente un mes complicado porque es el momento en que los internos esperan conmutaciones y están las fiestas que impactan en el ánimo general. Hay que estar preparados para atender los posibles conflictos”, dijo.

“Se perdió tiempo irrecuperable y ya es absolutamente imposible llegar a coordinar los servicios de los primeros meses” - Maximiliano Pullaro

Pullaro dijo a Aire de Santa Fe que lo que necesitará la gestión que lo suceda es comprender la lógica y aprender a usar el sistema que ahora se unifica en la central operacional OJO. Y que no se trata solamente de conocer cuántos policías y penitenciarios hay. “Hay licitaciones pendientes como el servicio de contratación de prestaciones 911, compra de móviles, armas y chalecos, procesos que llevan más de seis meses en armarse. Nosotros no quisimos avanzar en decisiones que impactarán en el próximo período, pero sí podríamos haber coordinado porque ahora habrá demoras”. Otro punto importante es que ya hay egresados del Instituto de Seguridad Pública con destinos frenados porque es el nuevo gobierno el que debe dar sus prioridades con el personal policial. Y también requerirá definiciones algo vital como es el destino que tendrá el sistema de estaciones policiales que reemplaza al modelo de comisarías en las principales ciudades de la provincia.

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La nueva realidad carcelaria

Una dimensión importante del problema carcelario, dice Cococcioni, es el cambio en su población. Cuando el PJ se retiró del Estado en 2007, afirma, había poco más de 2000 presos en cárceles. La mitad estaba en Coronda. Ahora Coronda es una cárcel más. Solo en Piñero hay 1800 presos en la actualidad. Hay establecimientos nuevos como el de Pérez con 320 internos o la alcaidía de la zona oeste de Rosario con 120. “Hicimos más cárceles, pero mantener el orden día a día supone un diseño complejo de administración, de un vínculo distinto con internos que cambiaron cualitativamente y del gobierno de 3700 empleados penitenciarios. Cualquier falta microscópica se transforma en la tapa de un diario”, advirtió.

Pablo Cococcioni en el estudio de Aire de Santa Fe 1_marca.jpg
Pablo Cococcioni, secretario de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad

Pablo Cococcioni, secretario de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad

El segundo matiz crítico es la alteración acelerada en el perfil de los presos que están ligados a organizaciones criminales complejas. “No es que antes fuera sencillo. Había motines y tuvimos la masacre de Coronda con 14 muertos. Pero si uno analiza el cambio cualitativo de la población en prisiones, se da cuenta de que entonces en general lo peor que podía pasar era que un interno se tomara a facazos con otro. Por el tamaño de los celulares era difícil no advertir si entraba un teléfono. Hoy hay presos que siguen manejando grupos muy complejos desde adentro. Entonces, a diferencia de ahora, un líder preso no podían dar órdenes inmediatas con un mensaje de whatsapp y todo eso exige mucha supervisión, al igual que lo que ingresa por paquetes a las unidades con visitas, cuyo volumen también se multiplicó”, señala Cococcioni.

Para este funcionario que trabajó casi 12 años en prisiones -los últimos ocho como máximo responsable del sector- la presencia de líderes criminales hizo más compleja la vida interna de la cárcel. “Hoy tenemos pabellones de alto perfil y un grupo de celadores que rotan permanentemente, porque las medidas de seguridad exigen más planificación y control que las dispuestas para delincuentes comunes. La supervisión de presos como Alvarado, Cantero, Ungaro o Bassi requiere más que un muro y un cerco perimetral. Esto es porque son personas con mucho más poder económico y con capacidad de incidir en lo que pasa adentro y afuera de la cárcel”, sostuvo.

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La Unidad Penitenciaria de Coronda alberga en la actualidad más de 1300 internos.

La Unidad Penitenciaria de Coronda alberga en la actualidad más de 1300 internos.

Ese nuevo paisaje llevó desafíos diarios para las autoridades. Uno es un trabajo político cotidiano tanto con delegados de pabellón y empleados penitenciarios para mantener estabilidad en lugares marcados por la dureza de la vida interna. “Hoy, con 6700 presos, alojar a uno donde no se debe termina en motín. Esto requiere una labor muy concienzuda sobre los antecedentes de cada grupo criminal y también sobre los empleados de seguridad que deben ser de mucha confianza”, indica Cococcioni. Esto no es solamente tener claro quiénes son los internos sino también medir todo el tiempo las lealtades dentro de una fuerza de seguridad que cumple una labor indelegable pero en la que hay pujas permanentes de grupos diversos para imponer a sus hombres.

Otra cuestión importante es que las prioridades de control tensionaron los vínculos institucionales. “Antes el Servicio Penitenciario cuidaba presos pero hoy tiene áreas para litigar porque hay decisiones que son cuestionadas judicialmente. Eso lleva un enorme trabajo”.

“Hoy, con 6700 presos, alojar a uno donde no se debe termina en motín. Para evitarlo se requiere una labor muy concienzuda sobre los antecedentes de cada grupo criminal y también sobre los empleados penitenciarios, que deben ser de mucha confianza” - Pablo Cococcioni

Como también lo lleva el cambio de procesos administrativos que eran, dice el responsable de prisiones, menos transparentes por ejemplo en el racionamiento alimentario. “Antes, las rendiciones de cuenta de las partidas para la comida se saldaban más livianamente”, afirma Cococcioni y agrega: "Si se había comprado insumos alimentarios de menos con sobreprecios se hacía un guiso y se acabó. Hoy, si se compra una pechuga de más se generan alertas por todos lados. Todo está más tecnificado y exige atención de quien quede a cargo porque un contratiempo y un atraso significa que los presos no comen”.

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El servicio en las calles

Para Esteban Santantino, director provincial de Monitoreo y Planificación Estratégica del Ministerio de Seguridad, el diálogo urgente con la gestión venidera es fundamental. “Ocurre que en estos años se modificó el vínculo entre conducción política y conducción policial en la planificación y el despliegue operativo. Hoy el esquema del trabajo policial depende de muchas policías especiales y eso cambió desde que gobernaba el peronismo. Secciones de Orden Público como Motorizada, Comando, Cuerpo Guardia de Infantería tomaban la ciudad de una manera distinta sin estar en un todo integradas. Ahora todo eso está integrado en el sistema de cuadrículas, que supone relevamiento del grado de cumplimiento y cobertura, que no se puede trabajar de un momento para el otro. El despliegue total en las grandes ciudades implica trabajo organizado de analistas”, dijo.

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Esteban Santantino, director provincial de Monitoreo y Planificación Estratégica del Ministerio de Seguridad.

Esteban Santantino, director provincial de Monitoreo y Planificación Estratégica del Ministerio de Seguridad.

Hubo una transformación radical de la relación de funcionarios políticos con los policiales, dice Santantino. “Lo que se modificó hoy es el lugar de los funcionarios políticos porque la capacidad técnica de los equipos de trabajo no existía. Antes se confiaba en que lo que informaba la institución policial era lo que sucedía. Hoy existen herramientas tecnológicas que el personal político con mando tiene que conocer para poder generar estrategias junto a los funcionarios policiales.

Un ejemplo específico es el sistema de análisis criminal integrado. “Cuando hay un hecho relevante de criminalidad en territorios de violencia trabajamos un informe de incidentes con numerosas variables de base de datos. Se sabe en lo inmediato si ese lugar hubo antecedentes de violencia, si está en conexión con personas conocidas por el sistema penal y otros informes reservados. Frente a los hechos, hay una gran cantidad de información en tiempo real para los decisores políticos. Esta herramienta que hoy es de vital importancia estratégica hay que conocerla y en ese sentido sería provechoso tener un ámbito de discusión con los responsables que entran”.

"Es de vital importancia conocer las herramientas y los sistemas de información criminal. Sería provechoso tener un ámbito de discusión con los responsables que entran" - Esteban Santantino

Para Santantino, algunos esquemas operativos son extremadamente dinámicos, como la acción de la Brigada de Orden Urbano, que representa gran parte del patrullaje a pie en las mayores ciudades y cambia diariamente. “Eso no lo ordena un sistema ni el 911. Es necesario ir conociendo a los responsables por turno. Si no, se va a comenzar desde cero con una completa autonomía policial en lo fáctico al menos. Costó mucho organizar y dar continuidad a reuniones semanales con jefes de unidad para evaluar concentraciones de incidencias de delitos, demandas específicas o estacionales, dar prioridad a situaciones particulares por barrios”, consideró. “Sin transición política, esas mesas se diluyen, y sería valioso poder usar el tiempo que queda en interiorizar a los que se encarguen a partir del mes próximo”.

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