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Violencia de género: el violentómetro, una herramienta para identificarla y prevenirla

El violentómetro es una especie de regla que sirve para identificar y medir de una forma más gráfica los diferentes tipos de violencia. La psicóloga y sexóloga Marcela Potente explicó en diálogo con Aire Digital, cómo se usa y para qué sirve. Además, algunas claves para ayudar a las víctimas de violencia de género. 

El violentómetro es una herramienta que nació en 2009 en México ante la cantidad de femicidios y situaciones de violencia contra las mujeres. Fue el resultado de investigaciones de la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género (UPGPG) del Distrito Federal (DF). Se creó a partir de una encuesta a 14.000 estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y hoy se convirtió en una herramienta eficaz para identificar, prevenir y concientizar sobre violencia de género.

La psicóloga y sexóloga, Marcela Potente, explicó a Aire Digital que generalmente utiliza el violentómetro para tratar la identificación de la violencia en los vínculos. "Es una especie de regla para medir la violencia", comentó y aclaró que tiene tres escalas o niveles de diferentes colores: amarillo, naranja y rojo. Dentro del color amarillo hay situaciones y/o acciones que son las primeras manifestaciones de violencia. "Es importante aclarar que desde el primer paso (bromas hirientes) ya reconocemos violencia", advirtió. Después el riesgo es lo que va subiendo.

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En relación a los diferentes niveles del violentómetro, indicó que es clave entender que la violencia no es solo el golpe, es decir, la física. “Casi siempre la violencia de género comienza con acciones psicológicas, empezamos a ver destrato, que se van cortando las redes sociales de la mujer con las demás personas, con familiares, amigos, compañeros”, aclaró.

Potente destacó que muchas veces las situaciones más violentas en las parejas ocurren cuando la mujer comienza a oponerse o se quiere ir, desea salir de la relación, terminarla. “Romper la cárcel agudiza las reacciones violentas”, advirtió.

El grado amarillo del violentómetro indica acciones de las que hay que estar atentos. “Ten cuidado, la violencia aumentará”, señala la herramienta. En el segundo grado, el naranja, la inscripción indica “Reacciona, no te dejes destruir”, y el tercero: “Necesitás ayuda profesional”.

En caso de identificar cualquier tipo de violencia en alguna relación ajena, Potente sostiene que “no hay una receta general” para intervenir. Explicó que “de un amarillo a un rojo se puede pasar en tres horas”, pero sí se puede analizar cada caso teniendo como guía el violentómetro.

Amarillo

Si se trata de alguna situación del grado amarillo, es bueno hablar con la víctima -que puede ser una amiga, familiar, compañera o conocida- y la estrategia es el diálogo y la escucha sin enojarse, no dejar de comunicarse con esta persona, escribirle mensajes aunque no conteste o ignore. “Por ejemplo, hay que seguir nombrándola en los grupos, invitándola a salir aunque siempre diga que no, y si una tiene la posibilidad de ir a la casa, también. Marcar territorio y mostrarle a ella y su agresor que si tiene contacto con el afuera y un entorno que se preocupa”, aconsejó la profesional. “No se le puede decir ‘Amiga, buscate una psicóloga”, indicó.

Cuando un vínculo inicia, seguramente hay intereses, deseos, afectos por la otra persona. Según Potente, generalmente esta persona parece “maravillosa” y por eso uno la escoge. “Muchas veces pasa que la mujer quiere a esa persona, pero lo que le hace no está bueno, por eso no hay que justificarlo”, indicó. De esta manera, explicó que “por amor” no hay que aguantar y persistir en relaciones que contengan violencia, que hay que “entender que hubo buenos momentos, porque no siempre fue un infierno, pero que tiene que terminar”, y advirtió que no hay que creer que “la otra persona va a cambiar” y quedarse por eso.

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Lo que sucede es que no es fácil notar que existe violencia en un vínculo. “Lo que ocurre es que muchas veces la persona violentada sufre daños en el autoestima, no confía en sus criterios pero si en los de su pareja, porque eso hacen la manipulación o la dominación”, indicó Potente. Consultada por estos tipos de formas de ejercer violencia, sostuvo que “el violento goza, no por el ejercicio del golpe en si, sino sometiendo. Con la violencia física ya está marcando que está perdiendo”. En ese sentido, destacó que muchas veces las situaciones más violentas en las parejas ocurren cuando la mujer comienza a oponerse o se quiere ir, desea salir de la relación, terminarla. “Romper la cárcel agudiza las reacciones violentas”, advirtió.

En base a las posibles recomendaciones o consejos que se le puede dar a una persona que se sospecha sufre violencia, Potente indicó que lo mejor es preguntar, en lugar de decirle, por ejemplo, una frase muy de moda últimamente como “Date cuenta”. “Yo siempre digo que lo que menos necesita la víctima es lo más obvio, es decir, decirle directamente que sufre violencia de género porque casi siempre no lo ve”, explicó.

“Me da la sensación de que ahora se pueden poner las palabras que les corresponden, o sea, una violación es eso, no un acto de mala onda de la mujer que no quería”, aclaró Marcela Potente, psicóloga y sexóloga.

La psicóloga enumeró algunas herramientas que pueden servir para hacer que la persona que sufre violencia de género comience a notarlo. Aumentar la confianza, alentarla a que no deje de estudiar o de trabajar, recordarle momentos en los que estaba con sus seres queridos y la pasaba bien, hacer preguntas como “¿Cómo estas? ¿Cómo te sentís? ¿Qué te parece lo que pasa?”. Todo esto “con tacto, paciencia”, aclaró.

Naranja

Potente indicó que si se detectan acciones dentro del color naranja y no se puede llegar a esa mujer con el diálogo, es necesario acercarse a lugares de asesoría. “Que se entere un organismo público para coordinar estrategias”, explicó. “No hablar en casos en los que está encerrada o amenazada”, agregó.

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Cuándo denunciar

Si ocurren situaciones del nivel rojo, “es muy probable que haya que recurrir a la policía”, afirmó la psicóloga y sexóloga.

Cómo actuar si conocemos a una persona que ejerce violencia

Potente indicó que la forma de manejarse cuando conocemos a una persona que ejerce violencia sobre su pareja, también depende del grado de las acciones de violencia. “Si es un amarillo se puede hablar y consultar ‘¿A vos te parece que está bien?¿Cómo se sentirá ella?’. En un naranja ya hay que hablar con el entorno de esa persona”, destacó.

Identificación de violencia

Durante los últimos años se comenzó a tratar más y dar mayor visibilidad a la violencia. Se realizaron numerosas campañas con el objetivo de concientiza acerca de la violencia en los vínculos. Potente informó que desde hace un tiempo empieza a encontrarse con mujeres que registran hechos violentos ya vividos, es decir, los identifican como tales. “Me da la sensación de que ahora se pueden poner las palabras que les corresponden, o sea, una violación es eso, no un acto de mala onda de la mujer que no quería”, aclaró. Esto ayuda a “no dejarlo pasar” y a entender que los actos machistas o violentos no son ni chistes, ni bromas o cosas menores. Además, señaló que sería bueno que toda la población conociera el violentómetro y cómo funciona.

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