Jesse Takayama llegó a la ciudad de Aguas Calientes en Perú el pasado 14 de marzo y, debido a la pandemia, quedó varado. Tras siete meses de vivir allí y a punto de quedarse sin dinero, este turista logró ingresar a Machu Picchu para poder conocer las ruinas antes de volver a Japón, su país de origen.
El complejo peruano fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco por lo que es visitado todos los años por miles de personas. Pero, ante la cuarentena, el gobierno decidió cerrarlo para prevenir los contagios entre los turistas.
"Salgo a correr todas las mañanas y pude ver Machu Picchu a lo lejos. Pensé que nunca llegaría ya que esperaba que no abriera en este año. Pero estaba bien porque lo pasé muy bien aquí", contó en diálogo con CNN sobre su estadía en Aguas Calientes.
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"Pensé que nunca llegaría (a Machu Picchu), pero todos le pidieron al gobierno y al pueblo y me consiguieron un permiso súper especial. Los peruanos son taaaan amables. ¡Muchas gracias!", agregó emocionado.
Por su parte, el ministro de Cultura de Perú, Alejandro Neyra, manifestó: "El ciudadano japonés ha ingresado junto con nuestro jefe del parque para que pueda realizar esto antes de volver a su país".
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