viernes 20 de mayo de 2022
Sociedad cerebro | neurociencia |

Riesgos: cuando nuestro cerebro maneja en "piloto automático"

Sucede al menos una vez en la vida, en el 75% de las personas, estando despiertos y saludables. Los consejos para evitarlo.

Llegar a destino pero sin registrar el viaje, sin saber en qué momento se frenó en los semáforos, se dobló las esquinas, o se esquivó a los demás vehículos. Sucede al menos una vez en la vida, en el 75% de las personas, estando despiertos y saludables.

En un inicio todos pasamos por lo contrario, estar completamente pendientes y con la adrenalina elevada, en la práctica de esos primeros intentos por manejar. Chequear los pedales para no pisar el equivocado, mirar el velocímetro para saber cuándo hacer un cambio y repetir “ahora va el guiño” antes de doblar.

Con el pasar de los años estas máquinas de toneladas, con sus ruedas girando a kilómetros por hora, son controladas sin pensarlo. “Memoria procedimental”, se denomina a esta capacidad, que otorgan las neuronas conectadas por la repetición sistemática de una actividad compleja. Hasta el punto, en que todos los sistemas cerebrales implicados en la tarea o procedimiento, trabajan de forma conjunta, coordinada y automatizada.

Cuando le sumamos a esta llamada “conducción subconsciente”, la gran capacidad de memoria espacial en el ser humano, podemos llegar a casa sin darnos cuenta mientras pensábamos en otra cosa, bajo un riesgo absoluto. Funciona como un “favorito en el GPS”, se activa y nos va guiando. Si estamos muy distraídos, podemos inclusive “marcar mal” el destino, hacer un trayecto erróneo y recién percatarnos luego de varias cuadras... “recalculando”.

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¿Qué sucede con todo lo que nos rodea cuando conducimos, se puede automatizar? Muchos estímulos ambientales por ser frecuentes, producen respuestas automatizadas, el peligro son los eventuales, los menos frecuentes. Frenar y esperar frente a una luz roja, o muchas de las maniobras para movernos en el tráfico de ciudad, son respuestas que pueden terminar programas. Pero los estímulos tienen que ser captados primero, sin una atención dirigida, hay más chances de que un semáforo no sea visualizado.

Es entonces en lo eventual, como una persona que se cruza en el tráfico, donde termina de perderse toda la ventaja para evitar una tragedia. Dejando nuestro cerebro en “piloto automático” al momento de conducir, no solo se resta velocidad de acción, sino también capacidad de anticipación. Esta última, es el análisis continuo del contexto que da una ventaja de milisegundos para decisiones previas, que si son sobre el momento, llegan tarde.

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Entendidos estos conceptos, es que hay que diferenciar entre el automatismo necesario, para no distraernos en los pasos de como operar un vehículo, con el automatismo que siempre hay que evitar, el de conducir sin prestar plena atención a todo lo que nos rodea.

Nota de redacción: el autor de esta nota es el doctor Hugo D. Valderrama (IG: @neurologohv), médico Neurólogo y máster en Neurociencias (matrícula 5010).