Alberto Cormillot estuvo en un programa de televisión y expresó comentarios discriminativos hacia las personas gordas: "El ejemplo que yo doy es 'la gordita de la familia'. Si sos una chica que pesa 120, 130 en la oficina, muy posiblemente si tus amigos te ponen la mano encima te la ponen como un buen compañero. Si vos bajás 30, 40 kilos ya dejan de ponerte la mano encima como un buen compañero y te ponen la mano encima con pretensión", dijo el nutricionista. Ante esto, activistas y usuarias de redes sociales criticaron al médico al considerar que se trata de dichos "gordo-odiantes" que contribuyen a la "discriminación y estigmatización de las personas gordas".
En diálogo con AIRE, la activista gorde santafesina, Flor Alegre, consideró que los dichos de Cormillot son "un horror", pero que no le sorprende, ya que "va muy de la mano al discurso que tuvo toda su vida de contra las personas gordas". Además, criticó que de todas las personas que estaban en el piso en mientras él decía esto, nadie lo interrumpió y, por el contrario, todos asintieron.
"Lo que dijo Cormillot fue súper grave por un montón de razones, en principio porque normaliza el acoso laboral. No está bien que nadie te toque en el trabajo con ninguna intención, segundo porque invisibiliza el acoso que sufrimos las personas gordas", sostuvo Alegre y agregó: "Genera la idea de que a las personas gordas no las pueden acosar, entonces cuando una piba gorda va a denunciar que la acosaron o abusaron, se desestima".
Además asume heterosexualidad y asume todo el cuerpo de una mujer desde la vista desde un varón, lo cual es algo que se viene trabajando desde el feminismo. Para Alegre, esto responde a la lógica que tiene gran parte del sistema de salud que existe, pero contó que existe toda una nueva forma de ver la salud desde un lugar integral, considerando la salud mental de la persona, entendiendo que la salud y las enfermedades vienen en todas las tallas, y que trata a las personas gordas como personas, y no como "cosas a arreglar a base de dietas y productos".
Por otra parte, el colectivo Mujeres que No Fueron Tapa (MQNFT), que busca "hackear" la reproducción de estereotipos de género y mandatos de la cultura masiva, dijo en un comunicado en sus redes sociales, que Cormillot "es quizás la persona que más ha contribuido en la Argentina a la estigmatización y discriminación de las personas gordas".
En ese marco, desde MQNFT también sostuvieron que el médico construye y refuerza "la cultura de las dietas, el hambre, la restricción que tanto daño nos ha hecho especialmente a las mujeres".
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En este sentido, señalaron: "'La gordita de la oficina' somos todas las que ya no queremos que nos toquen los compañeros de trabajo ni nadie, todas las que no queremos hacer esas dietas de estafa, somos todas las que ya aprendimos que no hace falta pasarse la vida privándose del placer de la comida para que nos quieran".
La periodista Marcela Ojeda también apuntó contra el especialista en nutrición. "Con toda mi historia personalísima sobre mis hombres que sí han sido tocados, con consentimiento y disfrute", desacreditó la idea de que "las personas gordas no somos deseadas y tampoco tenemos el derecho a disfrute de nuestras sexualidades".
Además, compartió una experiencia que evidencia las situaciones que viven personas gordas a lo largo de sus vidas. "Tengo 45 años y a mis 12 fui a un Hospital y, como no había balanza para alguien de mi edad/peso me pasearon hasta la cocina y me subieron a una báscula. Hoy día hay otras situaciones de la medicina que siguen siendo violentísimas. Esa corporación de la que AC (Alberto Cormillot) forma parte".
En la misma línea, a través de un video de la red social TikTok, la modelo Mar Tarrés mostró un fragmento de las declaraciones de Cormillot y subrayó: Aquí la gordita de la oficina levanto una baldosa y me sale un chongo.
"Basta de creencias retrógradas de que las mujeres gordas no podemos gustar y que para ser amadas y aceptadas tenemos que 'encajar' en un estereotipo de belleza", compartió desde su cuenta de Instagram. Las críticas también apuntaron a que los dichos promueven "la deseabilidad del otro como algo a lo que hay que aspirar".
"Pone en el centro de su discurso misógino y gordofóbico la mirada masculina como validación. A la par, dice que las mujeres gordas no pueden ser deseadas o amadas y naturaliza que te toquen en la oficina con intención sexuales", advirtió la politóloga y escritora Florencia Freijo.
Luego de las críticas, el médico se disculpó a través de sus redes sociales: "Perdón! Di un ejemplo antiguo!!!!! Me traicionó el haberlo escuchado, sin compartirlo, centenares de veces. Lo de la mano era simbólico! Perdooooon si alguien se molestó!!!!!".
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