El estudio, publicado en el Journal of Medical Internet Research, se basó en información proporcionada por 4.825 usuarios de dos aplicaciones móviles —Pokémon Sleep y Asken—, utilizadas para monitorizar el sueño y la dieta, respectivamente.
Los datos, obtenidos durante un mínimo de siete días consecutivos de uso, permitieron establecer asociaciones entre distintos macronutrientes y la calidad del descanso. Entre los hallazgos más destacados, los investigadores señalan que una mayor ingesta de proteínas y fibra dietética se relacionó con un tiempo total de sueño (TST, por sus siglas en inglés) más prolongado.
En contraste, una dieta rica en grasas o con una alta proporción de sodio respecto al potasio mostró efectos negativos, reduciendo las horas dormidas y aumentando los despertares nocturnos.
Los datos del estudio
Los datos detallados del estudio revelan patrones cuantificables. Las personas que estaban en el tercer y cuarto cuartil de consumo de proteínas mostraron incrementos medios en el TST de +0,17 y +0,18 horas respectivamente, en comparación con el grupo de menor consumo. En cambio, quienes consumían más grasas presentaron una reducción significativa del TST: –0,11 y –0,16 horas en los mismos cuartiles superiores.
La fibra dietética mostró beneficios consistentes: además de asociarse con un mayor tiempo total de sueño, se relacionó con una menor latencia del sueño (SL, es decir, tiempo en quedarse dormido) y un menor porcentaje de vigilia tras el inicio del sueño (%WASO). Quienes incluían más fibra en su dieta no solo dormían más, sino que lo hacían más profundamente.