El presidente de Polonia, Andrzej Duda, quien también asistió al acto, habló del ataque a esta península como un “símbolo de la brutalidad alemana y del heroísmo de los polacos”.
La II Guerra Mundial dejó en Polonia seis millones de muertos, cerca del 20 % de la población, entre ellos alrededor de tres millones de judíos polacos.
El 1 de septiembre de 1939, hace exactamente 78 años, se daba inicio a uno de los capítulos más sangrientos y violentos de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.
El detonante de este episodio bélico fue la invasión de Alemania a su vecina Polonia ese día de 1939, cuando el ejército nazi irrumpió en la ciudad polaca de Danzig, con la utilización de la famosa técnica teutona del “Blitzkrieg” o “guerra relámpago”.
En los dos años que siguieron a la invasión, Hitler consiguió anexionarse la mayor parte del continente europeo, de Norte a Sur.
Efectivos de la Wehrmacht atravesaban la frontera alemana oriental y penetraban en territorio polaco.
Los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, obligados por los acuerdos de defensa y ayuda mutua firmados con Varsovia, declararon inmediatamente las hostilidades al Reich. Comenzaba la Segunda Guerra Mundial.
Entonces se hacía efectiva la temible capacidad de ataque y avance de la febril política de rearme alemana.
La Blitzkrieg, “guerra relámpago”, conseguía en sólo 26 días destruir a las anticuadas fuerzas armadas de su oponente.
Paralelamente, el Ejército Rojo entraba desde el Este y, el día 28, una vez más a lo largo de su historia, el suelo de Polonia quedaba dividido.
Entre los motivos de este conflicto se encuentran el fin de la Primera Guerra Mundial, que dejó a Alemania en una posición si se quiere “humillante” frente a los ganadores de este conflicto internacional.
Asimismo, en ese momento una aguda crisis económica azotaba al mundo, herencia de la “Gran Crisis” de 1929, lo cual incentivó los deseos expansionistas de algunos de los países envueltos en la guerra.
Hasta el día de hoy, la Segunda Guerra Mundial sigue siendo el mayor conflicto bélico de la historia, donde participaron las grandes potencias del mundo agrupadas en dos alianzas militares: los Aliados de la Segunda Guerra Mundial y las Potencias del Eje.
Se estima que entre 1939 y 1945, más de cien millones de militares fueron movilizados en todas las zonas donde se vivió este conflicto internacional.
Las fuerzas armadas de más de 70 países participaron en combates aéreos, navales y terrestres.
La guerra además se caracterizó por un enorme esfuerzo económico, científico y militar de ambas partes para tratar de obtener la victoria.
Por otro lado, se produjo una muerte masiva de civiles, principalmente en el llamado Holocausto Nazi, y por el uso, por primera vez, de armas nucleares en un conflicto militar. El resultado final: entre 50 y 70 millones de víctimas fatales, alrededor de 2% de la población mundial para la época.
La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa el 8 de mayo de 1945 con la victoria de las potencias aliadas, lo que permitió que EEUU y la Unión Soviética emergieran como las grandes potencias del mundo.
El Holocausto
Definitivamente si hay un elemento que identifique la tragedia y la insensatez humana de la Segunda Guerra Mundial, ese es el llamado Holocausto Nazi, producto de la “política” implementada por Hitler de eliminar a la población judía y otros grupos que atentaban contra la pureza de la raza aria.
Durante el período bélico, el gobierno nazi estableció para tal fin 42.500 centros de concentración que incluye 30.000 campos de trabajo forzado, 1.150 guetos, 980 campos de concentración, unos mil centros de detención de prisioneros de guerra, además de unos 500 burdeles con esclavas sexuales y miles de lugares donde se aplicaba eutanasia a los ancianos y se realizaban abortos forzados.
Según cifras presentadas por el Museo del Holocausto, se estima que hubo entre 15 y 20 millones de víctimas del genocidio de judíos.
El Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, encabezado por el General Eleazar López Contreras, se había declarado neutral al comenzar la guerra en 1939.
Sin embargo, la posición geopolítica e intereses económicos sobre el petróleo jugaron un papel importante en la diplomacia internacional venezolana durante la Segunda Guerra Mundial, y el Gobierno de Venezuela, luego encabezado por Isaías Medina Angarita, decide respaldar a los estadounidenses y a sus aliados.
Por otro lado, se permitió la entrada de ochenta y seis judíos que llegaron al país en el barco Caribia, y ciento sesenta y cinco que lo hicieron en el barco Köenigstein, entre otros datos registrados durante ese período de fuerte inmigración europea que llegó al país huyendo del conflicto.
Fuentes: elpais.com/globovision.com




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