martes 11 de enero de 2022
Sociedad Cannabis | Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Argentina

Organizaciones civiles reclaman la regulación total de la planta de cannabis  

Mientras en el Congreso de la Nación se debate la regulación del cannabis industrial con fines medicinales y económicos, asociaciones civiles de todo el país reclaman la regulación total de la planta de cannabis. "Ninguna regulación productiva puede tener lugar con presos y presas por cultivar cannabis", aseguran.

El proyecto que establece un marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y cáñamo industrial en Argentina podría convertirse en ley en la próxima sesión de la Cámara de Diputados de la Nación. La iniciativa ya cuenta con la aprobación del Senado. La comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados firmó el martes el dictamen para que el proyecto diseñado por el Gobierno entre en debate y votación en la próxima sesión.

En ese contexto, más de 60 asociaciones civiles y sociales de Argentina reclamaron la regulación de la planta de cannabis en todos sus usos. Mediante un comunicado dado a conocer este miércoles, las organizaciones destacaron y reivindicaron “la decisión política de iniciar una etapa decisiva para el desarrollo del cáñamo y el cannabis medicinal” y lo reconocen como una “ampliación de derechos”.

Sin embargo, advirtieron que “es necesario reafirmar que el horizonte de la lucha del movimiento cannábico organizado continúa siendo la regulación de la planta para todos sus usos.

En esa dirección, explicaron que durante décadas “el activismo cannábico ha adquirido, reproducido y sostenido la producción de cannabis en pequeña y mediana escala a través del autocultivo y los clubes de cultivo, de manera clandestina e ilegal debido a las políticas públicas prohibicionistas”.

Al respecto, agregaron que a lo largo de los últimos 20 años, fueron los cannabicultores y cannabicultoras quienes han desarrollado conocimientos técnicos específicos sobre el cultivo, en distintas geografías, conservando genéticas importantes para la terapéutica cannábica y desarrollando economía del conocimiento en relación con la producción de cannabis.

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Las asociaciones civiles advirtieron que “es necesario reafirmar que el horizonte de la lucha del movimiento cannábico organizado continúa siendo la regulación de la planta para todos sus usos”.

Las asociaciones civiles advirtieron que “es necesario reafirmar que el horizonte de la lucha del movimiento cannábico organizado continúa siendo la regulación de la planta para todos sus usos”.

“Estos aprendizajes permitieron a la cultura cannábica sembrar la semilla que permitió que en 2017 dieran el debate sobre el aspecto medicinal del cannabis”, resaltan los militantes y añaden que esos conocimientos “permitieron desarrollar formas seguras de pensar el abastecimiento de usuarios y usuarias, creando una forma de generación de valor y empleo de manera legítima”.

Las organizaciones cannábicas enfatizan que la realidad es insoslayable: la producción de cannabis en Argentina viene de la mano de cannabicultores y cannabicultoras.

Según explican, las organizaciones cannábicas, ante la necesidad de defender y ampliar los derechos como productores cannábicos, se han constituido para garantizar el abastecimiento colectivo y asociativo con énfasis en el usuario y en sus verdaderas necesidades “con parámetros de calidad y seguridad, validados por numerosas universidades y científicos de todo el país”.

“La labor de las asociaciones no afectó la salud de la población, sino que por el contrario, brindó respuestas contundentes, seguras y eficaces para que miles de personas puedan acceder a la planta y a sus derivados ante la ausencia del Estado”, subrayan. Al mismo tiempo, creen que “es preciso poner en debate el tema del acceso a la semilla, la figura legal establecida sobre el cáñamo y sus derivados, como así la utilización como herramienta para la solución de problemas de la salud en animales no humanos en el campo veterinario”.

Con dichos antecedentes, las asociaciones sostienen que deberían ser convocados no solo a las mesas técnicas de trabajo y al consejo consultivo, sino también a los espacios donde se tomen decisiones sobre los usos de la planta “que nosotros cultivamos hace 20 años en condiciones adversas”.

“Tenemos las capacidades técnicas, los recursos humanos y las condiciones para generar una economía sostenible, solidaria y equitativa con oportunidades reales y el reconocimiento al trabajo sostenido a través de la producción por las organizaciones cannábicas”, comentaron en el comunicado, que concluye asegurando que “ninguna regulación productiva puede tener lugar con presos y presas por cultivar cannabis ”.