jueves 19 de mayo de 2022
Sociedad

Nicolás Marín: el fotógrafo submarino y activista argentino que llegó hasta National Geographic

Este joven oriundo de San Miguel, Buenos Aires, tiene un enorme compromiso por el medio ambiente y los océanos que busca contagiar a los demás por medio de sus impactantes imágenes y las redes sociales.

Nicolás Marín Benítez es un fotógrafo submarino, buzo y activista que se proclama en defensa de los ecosistemas marinos y que con gran entusiasmo se encuentra hoy en día desarrollando un proyecto junto a National Geographic. El joven pasó por Aire de Santa Fe y dio a conocer cómo hizo para recorrer el mundo por medio de sus fotos. Actualmente está en Aruba, trabajando con diferentes grupos de biólogos y científicos haciendo reportes de vida marina. Un lugar que él definió como un "paraíso natural".

Cómo se inició en el mundo de la fotografía submarina

De chico, Nicolás jugaba al tenis y pensaba que uno de sus sueños era ser profesional en ese deporte, pero al crecer ese sueño se fue cayendo y la otra opción dentro de esa actividad era desarrollarse como profesor. “Yo no estaba preparado para eso, sentía que podía hacer más. Entonces fue ahí cuando decidí dejar y empezar mi vida por otro camino y entonces encontré la publicidad, el marketing y la fotografía, por sobre todo”.

Arrancó a trabajar en marketing y tampoco le gustó tanto, por lo que tomó la decisión de irse por el lado fotográfico y después sí encararlo desde el lado submarino. “Encontré una propuesta por Internet, mandé mi curriculum y entre más de 1.000 personas de todo el mundo me seleccionaron a mí para ser fotógrafo submarino de una organización”, expresó Marín, aclarando que solo tenía 18 años, recién salía de la secundaria y no tenía experiencia previa.

Pero fue el entusiasmo de Nicolás lo que lo llevó a quedarse con esa puesto: “Yo les expliqué realmente mis ganas porque yo vivía en San Miguel (Buenos Aires), lo más cercano que tenía al mar era cuando llovía y se juntaba agua ahí”, contó entre risas el joven.

Gracias a ese viaje a México pudo conseguir sponsors, lo que le permitió avanzar rápidamente, además de los medios de comunicación, que luego de que volviera a Argentina se convirtieron en una herramienta clave de difusión que lo llevó hasta National Geographic, canal que atesoraba desde pequeño.

Su trabajo va acompañado de un firme activismo ambiental

Respecto al activismo ambiental, Nicolás se involucró antes de que se dedicara a la fotografía submarina. Él asistía a movilizaciones, marchas y pedidos de leyes, además de expresarse por medio de las redes sociales. Sin embargo, él sentía que le “faltaba algo, como que podía aportar algo más todavía, al igual que me pasaba en el tenis, me pasaba también en el activismo”. Entre los 16 y 17 años, cuando el movimiento de Greta Thunberg estaba en auge, comenzó a tomar una postura para luego mezclarlo con la fotografía, el arte, la ciencia y el activismo, y de esta manera llegar a la gente de una manera distinta.

Su vida bajo el agua lo llevó a tener experiencias inolvidables

En cuanto a su experiencia en las aguas, Marin señaló: "Me toco estar en lugares donde la visibilidad es muy buena, estamos hablando de 100 metros, donde la visibilidad se ve mejor debajo del agua que arriba".

El Caribe es donde más experiencia ha tenido el joven, quien pudo realizar reportes acerca de corales y tiburones ballenas, entre otros. “El día a día es ponerte el traje, todo el equipo de buceo, parecido como un astronauta pero para abajo del agua y ponerte todos los aparatos para poder respirar y convertirte también en un pez”, dijo Nicolás sobre este “maravilloso” momento que vive habitualmente.

Poder volar y respirar para mi no tiene comparación alguna, estamos frente a una de las conexiones más cercanas de la naturaleza en su máximo esplendor. Poder volar y respirar para mi no tiene comparación alguna, estamos frente a una de las conexiones más cercanas de la naturaleza en su máximo esplendor.

El fotógrafo recordó cómo fue su encuentro con un tiburón ballena, el cual no solamente quedó grabado en su memoria sino también en su piel, ya que al día se tatuó ese animal en el brazo.

Nicolás estaba haciendo un reporte acerca de su comportamiento y alimentación cuando los animales se encontraban realizando su migración. Una especie que definió como “gigante”, ya que tiene 12 metros de largo, algo así como un edificio de 5 pisos explicó el joven para dar una idea de lo que es su magnitud. Y cuando este abre la boca ya se está hablando de 1,5 o 2 metros, por lo que uno puede entrar casi parado, contó sobre esa experiencia que fue captada por su cámara.

“Me acerque a él lo más que podía, obviamente sin lastimarlo y entendiendo que teníamos una conexión, que él me estaba dejando, no estaba asustado ni nada así que ahí directamente me deje llevar y casi terminé adentro pero por suerte bajó, me tocó con la aleta de arriba la pata de rana y ahí es donde me doy vuelta y logro la otra foto”, expresó el joven. Y aclaró que ese tiburón no come carne sino que es filtrador, se alimenta de pequeños crustáceos y plancton, “por lo cual no correríamos riesgo pero es como todo, o sea, yo digo a veces que es como manejar, cuando vos a manejar no vas con la intención de chocar pero siempre está la posibilidad que pueda pasar. Abajo del agua pasa lo mismo pero solo que requiere más de vos, de que no molestes al animal, de estar con tu propia seguridad en cuanto a buceo, de que esté todo tu equipo bien ”.

Con tan solo 21 años de edad logró viajar a varias partes del mundo, algo a lo que aspiran muchas personas pero que muy pocos se animan o pueden, por lo que por su parte, lo primero a hacer en estos casos es “derribar las estructuras del no” y “formar tus propias convicciones”. “Hoy en día en la era del Internet tenemos la posibilidad de llegar a personas, a información, que antes no estaba sobre la mesa”, expresó Marín, quien además señaló que en el camino te vas a encontrar con gente que te va a querer derrumbar las convicciones, por lo que es importante tenerlas bien tomadas, ya que varios criticarán por la salida laboral o el sueldo.

Enrique Piñeyro eligió a Nicolás Marín para reportar la pesca ilegal en Senegal

Enrique Piñeyro es un piloto argentino y creador de la ONG Solidaire, cuyo avión fue comprado con la misión de dar apoyo aéreo a diferentes ONGs. El joven Marín, fue uno de los seleccionados para unirse a una travesía, la cual tenia como objetivo dar a conocer cómo funciona la pesca ilegal, además de sobrevolar la isla de plástico más grande del mundo.

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Enrique Piñeyro piloteó el avión que fue a registrar cómo funciona la pesca ilegal en Senegal.

Enrique Piñeyro piloteó el avión que fue a registrar cómo funciona la pesca ilegal en Senegal.

El acercamiento del joven con el piloto se dio cuando Nicolás estaba en Chapadmalal, Buenos Aires y vio que él había hecho una expedición en el mar argentino, en la milla 201, donde estaban depredando el océano, a lo que lo llamaban una “ciudad flotante”. Al ver que estaba visibilizando una temática tan importante decidió mandar su contacto a su equipo de prensa, dándoles a conocer que él quería sumar su voz y que ya contaba con experiencia. Al tiempo lo llamaron y le contaron que iban a documentar la pesca ilegal en Senegal y la isla de plástico más grande del mundo entre Hawái y California. “Me dicen, en 4 días tenés que salir de Buenos Aires, a Madrid, España, de ahí a Lisboa, Portugal y de ahí a Cabo Verde, África, para que ahí Enrique los pase a buscar y puedan sobrevolar por Senegal y documentar así la flota pesquera que está depredando el océano”, explicó el fotógrafo. Y aclaró que África está teniendo una crisis en el océano, que la está dejando sin peces a todos los que viven ahí.

Hicieron el sobrevuelo pero a causa de la visibilidad no pudieron ver mucho, sin embargo, sí realizaron entrevistas con pescadores locales para saber cómo les afecta esto a su trabajo.

Su proyecto en National Geographic

Su atracción hacia National Geographic inició desde chico, donde se la pasaba viendo en televisión los impactantes documentales y no entendía porque las personas estaban enfrente de tiburones, cómo hacían para llegar ahí. Hoy en día le toca vivirlo desde el otro lado: “Para mí fue traspasar la pantalla”.

Respecto a su proyecto en la empresa, explicó cómo funciona la metodología: “Uno propone iniciativas y pueden ser apoyadas o no, hoy por suerte la gente me está ayudando un montón. Presenté un proyecto en base a lo que estoy haciendo para seguir reportando alrededor del mundo y llegar a más gente”. Si una persona desea apoyar la idea de Nicolás es necesario dirigirse a su cuenta de Instagram (@nicomarinb).

A su vez, contó que el equipo de National Geographic internacional se puso en contacto con él para empezar a planear acciones en octubre en base a ver qué sucede desde documentales en televisión y campañas en redes sociales. “Yo no caigo todavía con los pies ni siquiera dentro del mar, es como realmente un sueño y con una satisfacción barbara, entonces me dejo sorprender con el día a día porque por suerte, de verdad, siento que soy muy afortunado y todos los días hay como algo nuevo”, cerró Marín con mucha alegría por lo que está viviendo y está por vivir.