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Milipili: un estilo de moda "de exportación" revive la polémica sobre la gordofobia

En TikTok se hicieron virales las fotos de las chicas que fueron al festival Lollapalooza con sus pantalones de tiro bajo, tops y botas altas. La tendencia llegó a España. En la Argentina, trajo un debate sobre moda, estatus y estereotipos corporales.

El mundo de TikTok puede ser un misterio para muchas personas pero es, sin duda, donde se instalan las tendencias del momento. El Festival Lollapalooza, que se realizó del 18 al 20 de marzo en San Isidro, dejó en esa red social un “estilo” bautizado como Milipili se viralizó hasta llegar a España, donde hay cientos de mujeres adoptando esa forma de vestir ¿y algo más? La pregunta la planteó la influencer Carmen Asenjo, de Viva la Moda, en sus redes sociales. “Con el boom de esta generación llegando a redes como TikTok vimos a este estilo masificarse. Generando incluso hasta su propia estética. Lo que me interesa charlar es cómo un estilo que no solo se vincula a combinación de prendas, sino a un cuerpo determinado y un nivel socioeconómico determinado se convierte en ‘popular’ en 2022. ¿Charlamos?”, animó al debate.

Una de las que respondió fue Brenda Mato, modelo y activista contra la gordofobia en el movimiento llamado Bodypositive. “Esto es una reacción de la hegemonía contra el discurso que se viene escuchando en estos tiempos con respecto a la diversidad corporal, a aceptar otras corporalidades, hablar de una moda mucho más democrática, que se adapte más a todos los cuerpos, que sea pensada para todos los cuerpos. Queremos indumentaria que se adapte a nuestros cuerpos, y no que nosotros tengamos que adaptarnos esa ropa”, dice Brenda sobre la tendencia exportada de las Milipilis.

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Para personas no avisadas, hay que decir que el término no es nuevo. Tiene sus años y es una forma –en su origen, despectiva- de llamar a jóvenes de clase media alta y alta, porteñas, siempre delgadas, con pantalones de tiro bajo y tops que dejan al descubierto sus panzas chatas. “Es el equivalente femenino de los Tinchos”, sintetiza una treintañera. El término viene de contraer Milagros y Pilar, dos nombres muy de moda en los 90.

Lejos del estereotipo, o reforzándolo, la tendencia llegó a varios medios de comunicación de España. Un ejemplo es la nota que publicó Cosmopolitan, firmada por Berta de Miguel. “Llevas unos días viendo sus ‘looks’ sin parar en TikTok y ahora en tu cabeza solo hay pensamientos impulsivos de ir a Zara y agotar todas las existencias de ‘jeans’ de tiro bajo. Tranquila, amiga, estamos todas pasando por lo mismo: el estilo ‘milipili’ nos tiene completamente absorbidas, como todas y cada una de las tendencias que nacen en esta red social”, comienza el artículo.

Desde su intenso activismo por la diversidad corporal, Brenda subraya “la cuestión disciplinadora de los cuerpos” que conlleva este estilo. Las prendas que se postulan son los pantalones de tiro bajo, los tops, los recortes que dejan al descubierto la panza. “Una chica me discutía que yo digo que en realidad la gente gorda no se lo puede poner. Y sí se lo puede poner. Pero no está pensado para un cuerpo gordo, primero porque deja la panza al aire, que es un espacio tan disputado para las mujeres, que no puede ser mostrado salvo que esté embarazada. Si no la tenés completamente chata, no tenés derecho a mostrar la panza. Y después, el resto de las prendas están diseñadas para un solo tipo de corporalidades. Si te ponés a mirar esa tendencia, en general, la mayoría está utilizada por el mismo tipo de cuerpo repetido una y otra vez”, describe.

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Brenda Mato, modelo y activista contra la gordofobia.

Brenda Mato, modelo y activista contra la gordofobia.

Lo que interesa acá es disputar ese sentido. ¿Está mal el revival? No, el problema es qué se revive. “Puede ser este revival de un montón de prendas de los 2000, pero de las cosas que no queremos que vuelvan, porque una cosa es que hay determinadas prendas que tal vez por nostalgia queremos volver a utilizar, pero estas prendas puntuales, tienen que ver con un revival un poco rancio, de esta cuestión clasista. Recuerdo por ejemplo en mi adolescencia que se usaban que usábamos las bolsas de 47 Street, como símbolos de status”, dice la activista Bodypositive. “Siento que esta cuestión de Milipili tiene que ver con esta cuestión clasista, de demostrar un poco que soy mejor que vos y me visto mejor que vos y sé más de moda que vos simplemente porque puedo acceder a determinadas marcas. Me parece súper triste que un estilo se base en un estatus determinado económico”, considera.

Con distintas miradas y posiciones, hay un movimiento potente en Argentina contra la gordofobia: una de sus acciones resonantes fue el impulso a la ley de talles, que fue reglamentada el 8 de junio de 2021, y que establece un “sistema único de normalizado de identificación de talles de indumentaria”. La razón de ser de esta lucha es terminar por la discriminación de las personas gordas, y para eso, derribar los estereotipos que asimilan delgadez a salud, pero también a status social. Para profundizar en estas ideas, hay muchos libros. Sólo como muestra, van tres: Cuerpos sin patrones, compilado por Laura Contrera y Nicolás Cuello, o Pese lo que pese, de Jesica Lavia y Paula Giménez y Te lo digo por tu bien, de Agustina Cabaleiro.

Se trata de señalar una forma de juzgar los cuerpos que causa sufrimiento y enfermedades, como la bulimia y la anorexia. Por eso, no es un tema menor.

Brenda aclara que sus observaciones sobre el estilo Milipili no son “contra las chicas que lo usan. No digo qué chotas que son o que ellas perpetúan todo esto. Me opongo al mensaje disciplinador que hay detrás de esta bajada de línea, que no tienen que ver directamente con quiénes los usan sino con quienes están fabricando y reproduciendo esta moda”.

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