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Sociedad

Mayra Arena nos cuenta “qué tienen los pobres en la cabeza”

Mayra Arena es una joven de Bahía Blanca, que en marzo se hizo conocida por la viralización de un texto que publicó en Facebook, en el que se dedicaba a explicar la diferencia entre marginalidad y pobreza, y cómo afecta cada una de ellas a las expectativas y posibilidades que una persona pueda tener para su futuro.

A partir de esa difusión, la invitaron a dar una charla TEDx, a la que tituló “¿Qué tienen los pobres en la cabeza?”, y cuyo video nuevamente es un fenómeno en las redes sociales. Desde su propia experiencia -“Tengo todos los estigmas de pobre que se puede tener”, manifiesta en su intervención-, la joven, que creció en una villa y hoy estudia Ciencias Políticas y trabaja en Geriatría-  intenta crear conciencia y empatía social, y sensibilizar a la comunidad respecto a las circunstancias que atraviesan millones de familias en Argentina.

“No es una pregunta que me haga yo, pero cuando la gente me invitó a dar la charla, empecé a pensar cómo encarar el tema, recordé la cantidad de veces que había escuchado esa pregunta en mi ciudad, que es muy conservadora. Me pareció que esta charla era una muy buena oportunidad para responderla“, contó en diálogo con El Club de la Tarde. En ese mismo tono, agregó que su objetivo es “ser un puente” para poder “desnaturalizar” las realidades impuestas, “de un lado y del otro”.

“No hay que tener miedo de llamar a las cosas por su nombre. Hablemos de pobreza, reconozcamos que en Argentina tenemos pobres y hablemos de los distintos tipos de pobreza que hay. Conociéndolas, vamos a aprender un poco qué políticas sociales aplicar para realmente poder empezar a solucionarlas”, reclamó Mayra en la entrevista.

El punto central de su mensaje, tanto en la carta como en la charla TEDx, es marcar la diferencia entre la pobreza esporádica o empobrecimiento y la pobreza estructural o marginalidad: “Todos los argentinos saben qué es ser pobre esporádicamente, cuando toca comer fideos blancos. Pero los que siempre fuimos pobres vamos al colegio cuando podemos, no tenemos horarios. Mucha gente piensa que los pobres somos ‘vagos’, pero la realidad es que nadie nunca nos enseñó la importancia de la responsabilidad, de cumplir un horario, y lo que no se aprende de chico es difícil de grande”, explicó en la entrevista.

En la carta, lo había dicho de un modo mucho más crudo: Mi vieja es una mina marginal. Toda la vida vivió fuera del sistema y ahí quedará. Por un problema que tuvo al nacer, es muy pequeña: no llegó nunca al metro cincuenta, y por los muchos embarazos que tuvo ya se le cayeron varios dientes. Tiene 41, pero la falta de dientes sumada a su escasa estatura y marcada delgadez, hacen que aparente mil años más”, describe, antes de explicar que la desnutrición infantil dejó en su mamá un retraso cognitivo: Vos le explicás algo y no lo entiende. Incluso las cosas más simples, se las tenés que explicar despacio, varias veces (…) Apenas sabe leer y escribir (…) la gente no le tiene paciencia porque vos le explicás y no entiende. Mi vieja nunca aspiró a tener nada, siempre sintió que hay cosas que simplemente no eran para ella”.

La brecha cultural es muy difícil de salvar. No es que conseguimos un empleo y listo, ya sacamos a la gente de la pobreza”, opinó la joven, con su particular calidez.

Para dar un ejemplo claro de la “brecha cultural” de la que habla, Mayra volvió sobre la anécdota que le sirvió de disparadora en su charla: “La primera vez que fui al baño de una casa de familia, no sabía por qué el baño tenía ‘dos inodoros’. Pensé que el bidet era el ‘inodoro para el pis’, y así lo creí durante muchos años”, recordó la joven, que vivió toda su infancia en casillas muy carenciadas y sin servicios.


Además, también hizo referencia al tópico que ayudó a la viralización del relato, que fue el tema de los hijos. “Lo que más se pregunta la gente es qué tenemos en la cabeza los pobres cuando nos ven tener muchos hijos. La gente se desespera cuando ve que los pobres tenemos hijos (…) Los pobres tenemos hijos porque es lo único que podemos tener y tenemos muchos, porque encontramos en cada hijo una razón para levantarnos todos los días, a pesar de nuestra pobreza (…) La realidad es que una familia que te invita a tu casa a jugar, te enseña mucho más que a usar el baño. Te enseña que la vida puede ser de otra manera y que te la podés ganar y la podés vivir de otra manera“.

► Volvé a escuchar la entrevista a Mayra Arena

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