jueves 2 de julio de 2020
Sociedad | Grandes chicas del mundo |

Marie Curie: experimentar el mundo

¿Cuántos mundos caben en la habitación de una niña a la que le prohíben estudiar?

Por Natalia Pandolfo y Shirley Miño

En la Varsovia de 1867, el destino que le esperaba a María Salomea Sklodowska-Curie estaba muy lejos del que transitaría ya convertida en adulta, con otro nombre y en otra tierra, bien lejos de casa. Era pobre y era mujer: dos pasaportes al olvido.

Marie era curiosa. Las mujeres no podían acceder a la educación superior, pero junto a hermana Bronislawa descubrió que en Polonia había una escuela secreta: la Universidad Flotante. Allí fueron de la mano, con la emoción de lo clandestino y la ansiedad de hacer pie en un horizonte que aparecía lleno de promesas.

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El siglo XIX ya estaba entrando en su ocaso y Marie asomaba como una estudiante excepcional.

Infinitos mundos en la habitación de una niña a la que le cierran las ventanas.

Con el paso del tiempo consiguió irse a París y ahí se estudió todo: Física, Química y Matemática.

Era un mundo de 776 estudiantes de los cuales 27 eran mujeres. A casi nadie le parecía raro.

Tuvo que aprender desde cero: desde la palabra. Como una niña hizo el pasamanos de tomar un idioma que no era el suyo. Al poco tiempo, ya se había enamorado: estaba magnetizada por el mundo de los metales y los magnetos.

Marie Curie descubrió en sus estudios que algunos minerales eran radiactivos. Su hallazgo fue bisagra para el mundo de la medicina y de la ciencia. Fue su gloria pero también su condena: de hecho, después de todos estos años, los instrumentos que usó siguen emanando radiación.

Cuántos mundos en una niña.

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Cuando dio con el primero de los dos elementos químicos que descubriría, buscó en su arcón de palabras y eligió una que nombrara a su país: así nació el polonio. El segundo fue el radio, fundamental para destruir tumores y células enfermas.

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Su marido Pierre se sumó a su trabajo. Juntos formaron una dupla revolucionaria. En una carta, él le escribió:

Sería una cosa preciosa si pudiéramos pasar nuestra vida cerca unos de otros, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico. “Sería una cosa preciosa si pudiéramos pasar nuestra vida cerca unos de otros, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico”.

Pierre murió en un accidente provocado por un carruaje, Marie entró en una depresión profunda.

La superó de la mano de un símbolo: creó un laboratorio en memoria de su marido. Además, durante la Primera Guerra Mundial, contribuyó con ambulancias radiológicas para que se pudieran hacer radiografías en el frente de batalla.

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Cuántas vidas, cuántos futuros posibles.

Marie Curie fue la primera persona en ganar dos premios Nobel en áreas distintas: uno en Física y otro en Química. Fue la primera mujer profesora de la Universidad de París y una de las primeras del mundo en obtener carnet de conducir. Viajó dando conferencias y fundó centros médicos en Europa que hoy son referencias de investigación.

Producto de la radiactividad a la que estuvo sometida durante tiempo, Marie fue enfermando cada vez más. Murió en 1934. La habitación de la niña a la que no le permitían estudiar quedó silenciada, muda, envuelta en penumbras para siempre. Su nombre se convirtió en bandera y en legado.

Infinitos mundos, una niña.

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