Los villancicos cuentan la historia del nacimiento del niño Jesús, por ello los protagonistas en general son la Virgen María, José, los Reyes Magos y los pastores. Transmiten mensajes de amor, paz y alegría, sentimientos propios de la época navideña. En la antigüedad la voz era suficiente y se cantaban casi sin acompañamiento pero con el pasar de los años se agregaron más sonidos a las canciones.
Origen de los villancicos
Si bien los villancicos son símbolos de la Navidad, se cree que existían mucho antes de Jesús y narraban la vida diaria en las villas, de ahí viene su nombre. Como algunas personas del pueblo las cantaban en distintas fiestas se hicieron más populares. Se infiere que los villancicos nacieron aproximadamente en el siglo XIII, se popularizaron en España en los siglos XV y XVI para luego llegar a América en el XVII.
Lo que hizo que estas canciones se conviertan en un símbolo navideño fue la fuerte influencia de la iglesia en la vida de las personas. Fueron países como Francia o Alemania los primeros que empezaron a entonar villancicos para celebrar las fiestas de Navidad y así, con el pasar del tiempo, se fueron expandiendo al mundo. El propósito principal de las canciones es elevar el espíritu navideño.
En inglés, estas canciones son conocidas como ‘carols’, palabra que proviene del francés ‘caroler’ que significa “bailar haciendo una ronda”. Por ello, cantarlos en grupos y con bailes era la forma original de disfrutarlos porque se trata de un festejo.
El villancico argentino ofrece un estilo compacto y definido. Un estudio analítico de cuarenta villancicos (de la colección de Isabel Aretz y la de Carlos Vega) permite destacar que la melodía está construida principalmente a base del modo mayor. El ritmo de este género se encuadra en una métrica binaria predominante, y en esquemas rítmicos de gran simplicidad que dependen de la estructura del verso. La forma del villancico es estrófica y periódica.
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