Alfie Evans nació con una enfermedad poco común y los médicos ni tan siquiera pudieron diagnosticarla de forma definitiva. Solamente saben que es una condición neurológica degenerativa.
En el Hospital Alder Hey, donde se encuentra Alfie, sostienen que seguir con el tratamiento sería “cruel, injusto e inhumano”. Según se informó, el nene perdió la capacidad de escuchar, ver, oler o responder al tacto debido a la degeneración de su cerebro. Ante eso, los profesionales que lo tratan consideraron que los planes de llevarlo a Italia para someterlo a un tratamiento son “irreconciliables con lo que es mejor para él”.
Tras confirmar con evidencias médicas que el chico estaba en “un estado semivegetativo”, la Justicia falló para que se lo desconectara del respirador, y el centro de salud tiene programado hacerlo el viernes de esta semana.
El padre de 21 años lamentó la decisión del tribunal: “Nadie, repito, nadie en este país me va a quitar a mi hijo (…) Mi hijo tiene dos años y lo han sentenciado a la pena de muerte“, manifestó a los medios locales. La familia está analizando la posibilidad de apelar, pero aún no trascendió qué pasos van a seguir.
A principios del mes, miles de personas, conocidas como “El ejército de Alfie” (Alfie’s Army), llevaron a cabo diversas movilizaciones en toda la ciudad para que el chico se mantuviese conectado. La noticia de la decisión judicial fue informada en el grupo de Facebook cuyos miembros participaron de distintas iniciativas para apoyar la decisión de la familia de seguir luchando por la vida del pequeño.
Fuente: www.tn.com.ar
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