Dylan Villanueva es de Santa Fe, tiene sólo 13 años y un enorme talento musical. Con su violín se ha hecho conocido tanto en los escenarios como en las calles y las redes sociales, "con muchas ganas de llegar lejos, hasta donde los sueños digan basta", como declara en su perfil de Twitter. Sin embargo, este fin de semana vivió una situación de la que ningún niño debería ser víctima.
El sábado, con motivo de conmemorarse el Día de la Lealtad, su papá, Marcelo, le pidió que tocara la Marcha Peronista, y subieron el video a las redes. Esto disparó múltiples comentarios agresivos y críticos, a pesar de que Dylan había presentado el video con un mensaje conciliador: "Video a pedido de mi viejo, con todo el respeto que corresponde y sin ofender a nadie".
La escalada de ataques hizo que tanto Dylan como su papá publicaran un pedido de disculpas, a pesar de que no habían hecho nada malo. "Quiero pedir disculpas a mi hijo @DylanViolinista que tuvo que bancarse lo que se vino y aunque fue muy valiente e incluso no quiso borrar el posteo, necesito pedir disculpas por la exposición, y por generar algo que sabía que podía pasar. Pido que reflexionemos antes de atacar, solo Dylan sabe lo que tuvo que pasar para llegar al lugar donde está, no quiero este país, con estos adultos", sostuvo Marcelo Villanueva en un posteo de Twitter en el que arrobó a su hijo.
Pero no todo fue negativo, y una linda sorpresa llegó el domingo por la noche, cuando el propio presidente Alberto Fernández retuiteó el video de Dylan tocando la Marcha Peronista y le dedicó un mensaje: "Maravilloso @DylanViolinista!!! Que placer escuchar el amor que transmite tu violín. Es el amor de tu arte y es el amor que te inspira tu padre al reclamar tu música. Solo oí al amor y nunca escuches el odio. Odian los que quieren el mal de los otros. Y vos no sos eso. Te abrazo", le expresó el mandatario al joven artista santafesino.
Este lunes, Dylan dialogó con Luis Mino por Aire de Santa Fe y, acompañado por su papá, habló de su historia, su presente y sus expectativas para el futuro. Actualmente, la familia vive en el barrio Nuevo Horizonte, ubicado en el noroeste de la ciudad de Santa Fe, en el límite con Recreo. "Gracias a Dios, en este momento tengo trabajo. Pero hemos tenido épocas muy difíciles, en las que amasábamos pan casero para poder subsistir. Dylan es un nene que se calzaba su bolsito y nos ayudaba a repartir los pedidos", contó Marcelo, con una mezcla de orgullo y emoción.
Las enormes dificultades económicas que atravesó la familia no impidieron que Dylan desarrolle su enorme talento musical. Al contrario: templaron su carácter y le enseñaron que cuando hay esfuerzo y compromiso es posible alcanzar los sueños. Comenzó a tocar el violín inspirado por su hermana, que es algunos años mayor que él. "Empecé a los seis años y estoy estudiando en la Escuela Provincial de Música, que es una carrera de 10 años, y también voy a la Escuela Secundaria del CREI", explicó el niño en la entrevista.
Antes de la pandemia, era habitual verlo a Dylan desplegando su música en la peatonal de Santa Fe. Esto no sólo le dio un pequeño aliento económico, gracias a los aportes de las personas que en medio del trajín diario se tomaban unos minutos de calma para disfrutar del violín, sino que también fue una manera de perder la timidez, contactar con el público y darse a conocer. A la espera de poder volver a tocar ante la multitud, Dylan sabe que hoy la prevención ante la pandemia está en primer lugar, y se entretiene grabando distintas piezas que comparte en las redes sociales. En la previa del Día de la Madre, por ejemplo, hizo una encuesta entre sus seguidores para que elijan una canción dedicada a todas las mamás en su día. "Como pájaros en el aire" fue la más votada y, fiel a su promesa, el adolescente la ejecutó y la compartió a través de Twitter.
Sobre el mal momento que vivió el fin de semana, Marcelo dijo: "Uno trata de cuidarlo y de mantenerlo al margen de estas cuestiones. La verdad que esta vez se me escapó de las manos y como papá me hago responsable yo por todo lo que pasó". A su lado, y ajeno a las malas intenciones de los adultos que lo juzgaron sin conocerlo, el pequeño músico seguía presente con una sonrisa, que brilló aún más cuando le tocó hacer lo que mejor sabe: tocar el violín. Dylan se despidió de Aire de Santa Fe ejecutando el solo de Ji Ji Ji, el tema que inmortalizaron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
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