Hoy es el Día de la Madre. No le regales electrodomésticos. “No me regalen cosas para la casa”. Muchas veces las escuchamos decir eso, aunque algunas publicidades vayan por ahí. Como si las tareas de cuidado fueran una parte intrínseca de la maternidad. Lo cierto es que hasta ahora —y desde hace siglos— a las mujeres se les endilga la mayor parte del trabajo reproductivo (necesario para la reproducción de la vida) y, además, se rodea de imperativos afectivos. Un proyecto de ley elevado en mayo por el Poder Ejecutivo Nacional, “Cuidar en igualdad”, apunta a equilibrar esas cargas, y también a que el Estado asuma la responsabilidad social para que cada persona acceda a su derecho al cuidado.
Ese proyecto surgió de un anteproyecto que estuvo a cargo de una comisión redactora de especialistas. Una vez que ingresó en la Cámara de Diputados, fue girada a la comisión de Género, donde todavía no fue tratada. También deberá ser analizada por Trabajo y Presupuesto.
Hace pocos días se conocieron los resultados definitivos de la Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo de 2021. “Entre las personas que realizan trabajo no remunerado, las mujeres destinan 6:31 horas por día y los varones 3:40 horas a esas tareas”, es uno de los resultados de ese trabajo, que hizo entrevistas en 28.520 hogares de todo el país. Ese tiempo (el doble) se resta al trabajo remunerado (en la ocupación, le dicen en la encuesta) y también al ocio, el tiempo propio. Regalar un día de spa es una buena idea, pero mejor aún distribuir más equitativamente esas tareas.
“Que traten el proyecto, porque cuanto más tiempo pasa, seguimos cuidando nosotras, ya que se viene resolviendo así hace siete siglos”, plantea a AIRE Lucía Cirmi Obon, directora nacional de Políticas de Cuidado, quien recordó que el fin de semana pasado, en San Luis, el documento final del 26° Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries y bisexuales reclamó el tratamiento urgente de este proyecto.
“Lo que vemos es que la distribución en términos de género no cambia con el tiempo. La forma estructural de cambiar esto es el proyecto de Cuidar en Igualdad”, subraya Cirmi Obón. Además de proponer la ampliación de licencias para la persona gestante (más conocida como licencia por maternidad) y —de forma progresiva— para la persona no gestante (por paternidad), este proyecto “tiene dos aspectos que pasaron desapercibidos, pero son importantes: una de ellas es que el Estado tiene que registrar todos los espacios de cuidado comunitario y remunerar a las trabajadoras” y la otra innovación es “que el servicio de cuidado domiciliario de personas mayores tiene que pasar a estar incluido en el Plan Médico Obligatorio, reconocido por el Estado”. Hoy, el 80% de los cuidados de personas mayores está a cargo de las familias, y el acceso a esos cuidados depende del poder adquisitivo. Además, se establece un piso de presupuesto para ampliar la infraestructura de cuidados.
Las licencias se aumentan de 90 a 120 días para personas gestantes y de 2 a 90 días (progresivamente), acordes a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, ya que hoy Argentina es uno de los países con menor cantidad de días de licencia en América Latina. Además, estipula licencias para monotributistas y trabajadores autónomos. “Actualmente, los tiempos para cuidar que otorgan las licencias están destinados a las personas que trabajan formalmente en relación de dependencia, por lo que se encuentran excluidas de este derecho una de cada dos personas insertas en el mercado de trabajo. Esto se debe a los altos niveles de informalidad laboral y las modalidades independientes de ocupación”, dice el trabajo de ELA y Unicef. El impacto presupuestario de financiar estos aumentos significa, en el primer año, apenas un 0,04% del PBI y en ocho años —cuando estén vigentes las más largas— será de 0,14%.
“¿Por qué Argentina necesita un sistema integral de cuidados?” es el título de una publicación elaborada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), en conjunto con Unicef. Desarrolla diferentes motivos. “Porque la organización actual sobrecarga a las familias y especialmente a las mujeres”, dice ese trabajo, y trae otros argumentos contundentes. “Invertir en cuidados es invertir en generación de empleos de calidad” y “es una manera de romper con la reproducción de la pobreza”.
“Este proyecto de ley es muy importante, porque está discutiendo dónde están los puestos de trabajo y cuál es la mejor política social, mientras hay 400 mil puestos de trabajo entre cuidadores domiciliarios y comunitarios. Ahí están los puestos de trabajo. No existe la mejor política social si no existe como condición necesaria un sistema de cuidados primero”, considera Cirmi Obón. “La mayoría de las mujeres que están en la pobreza, están cuidando”, señala la funcionaria.
Se corrobora con datos: “Especialmente desafiante es la situación para los hogares monomarentales donde hay una única proveedora de ingresos y de cuidado. La tasa de pobreza de estos hogares es del 53% mientras que para el total de los hogares es del 27%”, dice el estudio de ELA y Unicef y también señala que “de acuerdo a la OIT, una política que cubra para 2030 en Argentina el déficit de los cuidados en cantidad y calidad generaría en un escenario moderado cerca de 600 mil puestos de trabajo en el sector de educación, casi 450 mil en el sector salud y más de 780 mil en el sector de cuidados de larga duración”.
Natalia Gherardi es directora ejecutiva de ELA e integró la comisión redactora del anteproyecto de ley (retomado por el Ejecutivo para elaborar el propio). “Pensamos en por lo menos tres grandes pillares: el tiempo para cuidar, el dinero para cuidar y los servicios o las infraestructuras para el cuidado”, dice Gherardi sobre la propuesta del Sistema Integral de Cuidados. “El tiempo es finito: o trabajar o cuidar o hacer simultáneamente las cosas, y por eso la sobrecarga que sufren muchas mujeres”, agrega.
No será con una ley, sino con las políticas públicas que promueve, que se cambiará la vida cotidiana de millones de personas, y también la economía. “No hay nada que atraviese más nuestra vida cotidiana, que la forma que nos organizamos para cuidar, para cuidarnos y para ser cuidados”, apunta Gherardi la necesidad de aprobación de la ley.
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