El Día del Economista es una de las efemérides del calendario que rinde tributo a profesiones estratégicas para el crecimiento de la Argentina. Se conmemora en reconocimiento al prócer Manuel Belgrano, considerado el primer economista argentino. Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (1770-1820) fue también abogado, periodista, político, diplomático y militar involucrado en los procesos de independencia de las actuales Argentina, Uruguay y Paraguay durante los primeros 20 años del siglo XIX.
En 1812 creó la bandera argentina en la actual ciudad de Rosario, lideró la heroica gesta del Ejército del Norte y tuvo gran influencia en el Congreso de Tucumán que declaró la Independencia en 1816. Un dato que pocos conocen es que Belgrano fue nombrado Secretario Perpetuo del Consulado de Comercio de Buenos Aires en 1794, cargo que ejerció hasta poco antes de la Revolución de Mayo de 1810.
Durante su gestión, se ocupó de la administración de justicia en pleitos mercantiles, así como de incentivar la agricultura, la industria y el comercio. Fue un incansable impulsor de propuestas influenciadas por el librecambismo que eran sistemáticamente rechazadas por los vocales del Consulado, todos con intereses en el comercio monopólico con España.
El Día del Economista se celebra en reconocimiento y agradecimiento al trabajo diario ejercido por los y las profesionales en la materia, que velan por la seguridad económica de sus clientes y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y de la sociedad en general.
La carrera de Economía se ocupa de los estudios sobre política económica, teoría y decisiones económicas, así como de la producción, distribución, asignación y transferencia de recursos. Como profesionales se dedican al análisis de los diversos fenómenos económicos para comprender sus causas y consecuencias.
Manuel Belgrano: el primer economista argentino
Belgrano fue nombrado Secretario "Perpetuo" del Consulado de Comercio de Buenos Aires el 2 de junio de 1794, y unos meses después regresó a Buenos Aires de España. Ejerció ese cargo hasta poco antes de la Revolución de Mayo, en 1810. En dicho cargo se ocupaba de la administración de justicia en pleitos mercantiles y de fomentar la agricultura, la industria y el comercio. Al no tener libertad para realizar grandes modificaciones en otras áreas de la economía, concentró gran parte de sus esfuerzos en impulsar la educación. En Europa su maestro Campomanes le había enseñado que la auténtica riqueza de los pueblos se hallaba en su inteligencia y que el verdadero fomento de la industria se encontraba en la educación.
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