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Sociedad Santa Fe | España |

De Santa Fe a Paredes de Nava: el pueblo español que se convirtió en un "barrio" santafesino

Paredes de Nava combate la "España vaciada" con una estrategia inusual: abrió una oficina para atraer familias y terminó creando una pequeña comunidad litoraleña.

Escondido en la llanura de España, Paredes de Nava atraviesa un fenómeno que desafía la estadística demográfica. Este municipio, que hace pocos años peleaba contra el silencio de la zona rural, hoy tiene una dinámica distinta. Gracias a un ambicioso programa municipal y al infalible "boca a boca", el pueblo se convirtió en el nuevo hogar de más de 30 santafesinos que decidieron cruzar el océano.

Lo que allí ocurre no es casualidad, sino el resultado de una política activa sumada a la necesidad argentina de buscar nuevos horizontes. Entre las 14 nacionalidades que hoy conviven en el lugar, la tonada santafesina se impone y ya modificó desde las costumbres vecinales hasta el stock de los supermercados.

"Paredes de Nava es un pueblo que no llega a los 2.000 habitantes, pero logró mantener su número de hace 10 años y hoy crece aún más", destaca el ingeniero agrónomo santafesino Maxi Esquivel en una entrevista con AIRE.

Paredes de Nava, un pueblo que afronta el olvido y crece cada día

Hace tres años, el alcalde de Paredes de Nava decidió atacar la despoblación rural. Con eso en mente se creó la Oficina de Repoblación. El objetivo principal era captar a españoles que vivían en las grandes urbes como Madrid o Barcelona y llevarlos al campo, pero el proyecto se transformo y abrió las puertas a la inmigración internacional.

Maxi Esquivel, ingeniero agrónomo y oriundo de la ciudad de Santa Fe
Maxi Esquivel, ingeniero agrónomo santafesino, cambió las jornadas de 15 horas por la

Maxi Esquivel, ingeniero agrónomo santafesino, cambió las jornadas de 15 horas por la "frecuencia vital" de Paredes de Nava. Hoy es uno de los motores del fenómeno que transformó al pueblo.

Seguridad y "bajar un cambio": el motor de la decisión

Para Maxi y su pareja, Jimena, la decisión de cruzar el océano no nació de una asfixia económica, sino de una búsqueda profunda de calidad de vida y seguridad para sus hijos. Sin embargo, al llegar a Paredes de Nava, el contraste con la vertiginosa rutina de Santa Fe fue un impacto difícil de procesar.

"Pasé de jornadas de 15 horas diarias al ritmo pausado de un pueblo español. Fue un choque. Al principio nos costó adaptarnos a esa lentitud, a entender que acá el tiempo corre de otra manera", confiesa Maxi sobre ese cambio de frecuencia vital.

Pero esa lentitud que al principio incomodaba, pronto reveló su mayor recompensa: la libertad. La tranquilidad de que el reloj ya no dicte el miedo. "Mi hijo ahora se mueve solo y recorre el pueblo sin problemas. Viaja con sus amigos en tren a la capital de Palencia, vuelven a las 10 o 11 de la noche y no pasa nada", relata Maxi. "Esa seguridad te devuelve la tranquilidad como padre".

Paredes de Nava, España
La tranquilidad de las calles de Paredes de Nava es el principal motivo por el que muchas familias santafesinas deciden mudarse.

La tranquilidad de las calles de Paredes de Nava es el principal motivo por el que muchas familias santafesinas deciden mudarse.

El "efecto cascada": de Santa Fe al corazón de la llanura española

La llegada de argentinos a Paredes de Nava no es fruto del azar, sino de la arquitectura de la confianza. Lo que comenzó como un proyecto personal de Maxi y Jimena se transformó, en menos de tres años, en una comunidad vibrante. "De los 55 argentinos que residen hoy en el pueblo, casi la mitad pertenecen a Santa Fe".

El arraigo mutó y rápidamente los santafesinos que llegaron abrieron sus propios emprendimientos: gimnasios, salas de pilates y hasta una pastelería, dándole vida al pueblo.

Flor y Jimena, dos santafesinas que abrieron una panadería en España
Flor y Jimena dos santafesinas que decidieron apostar por el comercio local y abrir su propia pastelería en Paredes de Nava.

Flor y Jimena dos santafesinas que decidieron apostar por el comercio local y abrir su propia pastelería en Paredes de Nava.

"Empieza un efecto cascada", explica Maxi. Para él, la clave del fenómeno no está en los papeles, sino en el bienestar compartido: "El mostrarse estando bien y feliz en un pueblo, contagia".

Esta red de amigos, familiares y conocidos santafesinos demuestra que, en tiempos de incertidumbre, la mejor brújula para emigrar no es un mapa ni un tutorial de internet, sino el testimonio honesto de quien ya se siente en casa.

Cuna de artistas y de la madre del Padre de la Patria

Más allá de su presente migratorio, Paredes de Nava atesora un peso histórico y cultural inmenso en la región de Tierra de Campos. El pueblo no es simplemente un punto en el mapa agrícola de Castilla y León; es la cuna de figuras que marcaron a fuego la historia de España y América.

Más allá de su herencia artística, el pueblo guarda un vínculo sagrado para el argentino: aquí nació Gregoria Matorras, la madre de José de San Martín. La conexión histórica se completa a solo diez kilómetros, en Cervatos de la Cueza, cuna de Juan de San Martín. Allí, en el corazón de España, descansan las raíces del Libertador.

Aunque la mayoría de estos santafesinos llega buscando futuro y no pasado, descubrir que pisan el mismo suelo que los ancestros del Padre de la Patria les otorga una pertenencia inesperada. Es la confirmación de que, aunque cruzaron el océano, quizás no están tan lejos de casa como pensaban.

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