Por Julieta Morales
“Agradezco a los que me ayudaron a reconstruir el rompecabezas de mi historia”, dijo Martín Ernesto Mozé Acosta en 2009 luego del fallo en que la Cámara de Familia le otorgó el derecho a usar el apellido de su padre, Miguel Ángel “Chicato” Mozé. Toda su vida había llevado el de su madre para proteger su identidad: Martín es uno de los tantos hijos de desaparecidos del terrorismo de Estado.
Leer más ► Por qué el 22 de octubre se conmemora el Día Nacional del Derecho a la Identidad
Su padre fue asesinado cuando tenía 27 años, el 17 de mayo de 1976. Fue el primer fusilamiento colectivo de presos políticos perpetrado por la dictadura militar en Córdoba. Miguel Ángel Mozé fue en su juventud seminarista en Jesús María y presidente de la Juventud Peronista.
La última vez que se vieron fue en la navidad del ’75: Martín fue a visitar a su padre a la Unidad Penitenciaria N° 1 de barrio San Martín. Escondido entre los pañales del niño había una tarjeta que su madre guardó de por vida: “Luchamos por un país mejor y por justicia”, decía el papel.
El 17 de mayo 1976 mi Papá fue asesinado
por la dictadura cívico militar
30Mil Compañerxs presentes, ahora y siempre¡
Seguimos luchando Papá pic.twitter.com/sboQGycfuJ— Martin Moze (@martin_moze) May 17, 2017
Una cara desconocida
El tiempo a veces borra los recuerdos. “La primera vez que vi una fotografía de mi papá fue en 1993, cuando yo tenía 20 años. Estaba en una exposición fotográfica de Cispren, el Círculo Sindical de Prensa y Comunicación de Córdoba. La realizaba el fotógrafo Lavroff: eran imágenes en blanco y negro sobre la vuelta de la democracia en Argentina”, relató Martín Mozé a Aire Digital.
“Viendo la muestra me quedé frío frente a una fotografía. Estaba Héctor Cámpora, el presidente de la revolución cubana Dorticós, Salvador Allende y un hombre al que yo me parecía mucho. Era mi papá. Yo no sabía si salir corriendo o quedarme, y finalmente me quedé. De esa manera fue como llegué a las Abuelas de Plaza de Mayo. Ahí pude corroborar quién era mi padre y recuperar mi identidad legal”, agregó.
Un día como hoy me trajeron a la vida
Gracias Mamá Papá https://t.co/u1h0VVoG82Gracias @abuelasdifusion @CORDOBAABUELAS
Queridxs hermanxs H.I.J.O.S. @hijoscba @hijos_capital @hijosbarcelona
Podrán cortar todas las flores,
pero no podrán detener la primavera pic.twitter.com/xFby52Y8Zl— Martin Moze (@martin_moze) September 4, 2019
En diciembre de 2010, Jorge Rafael Videla fue nuevamente condenado después de 25 años del histórico Juicio a las Juntas. Se juzgaron “los crímenes de la Penitenciaría”, los asesinatos de 31 militantes políticos detenidos en la Unidad Penitenciaria Número 1 (UP1). En aquella ocasión, Martín Mozé brindó su testimonio en aquel juicio que incluía también al represor Luciano Benjamín Menéndez, junto a otros 29 acusados de cometer delitos de Lesa Humanidad durante la última dictadura militar. Su padre fue uno de los 30 presos políticos asesinados por aplicación de la llamada Ley de Fuga.
H.I.J.O.S. Barcelona
En el año 1995 nace en Argentina H.I.J.O.S (Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), una organización política no partidaria que agrupa a los hijos e hijas de desaparecidos, exiliados, presos políticos y fusilados durante las dictaduras militares implantadas en los países latinoamericanos durante los años ’70.
Los organismos de derechos humanos fueron actores clave en la denuncia del terror estatal. Su militancia fue decisiva para visibilizar, tanto a escala local como internacional, el horror de la represión ilegal llevada a cabo por la dictadura – y en alguna medida por el gobierno anterior. Además, estas organizaciones fueron centrales en el armado de redes de relaciones interpersonales, de contención mutua, fundamentales para el sostenimiento emocional de esas familias destruidas por la represión.
Nora Cortiñas, fundadora de Madres de Plaza de Mayo.
La vi en Madrid y Barcelona dando apoyo a la causa feminista, a luchas laborales, a víctimas del franquismo.
Ahora, a sus 89 años, en primera línea con la libertad de presas y presos catalanes. Una luchadora infatigable
Te puede interesar




Dejá tu comentario