Daniela Quintero, oriunda de Cali, Colombia, comenzó su travesía en enero de 2020. Desde entonces, recorrió miles de kilómetros en su moto, enfrentando desafíos como la pandemia, accidentes y las complejidades de viajar sola. En diálogo con el programa de AIRE Santa Siesta, durante su paso por Santa Fe, Daniela habló sobre su espíritu libre y su pasión por la aventura, qu e la llevaron a conocer gran parte de Argentina, explorando paisajes, culturas y la hospitalidad de quienes encontró en el camino.
Una aventura en medio de la pandemia
Daniela comenzó su viaje sin imaginar que la pandemia cambiaría el rumbo de su travesía. Al ingresar a Argentina a principios de 2020, las restricciones por la emergencia sanitaria complicaron su estadía. “Me encontraba en un camping en Playas Doradas cuando llegó la orden de desalojo. Gracias a una red de apoyo de motoviajeros, una chica en Puerto Madryn me ofreció hospedaje. Allí pasé cinco meses, esperando que la situación mejorara”, relata.
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A pesar de las dificultades, su determinación la llevó a continuar su camino, adaptándose a las circunstancias y superando momentos de xenofobia y aislamiento.
Kilómetros de historias y aprendizaje en moto
Con más de 9.000 kilómetros recorridos, Daniela conoció lugares emblemáticos como Ushuaia, la Ruta de los Siete Lagos y la Ruta de los Seismiles en Fiambalá. “Argentina tiene una diversidad de paisajes increíble, desde el norte hasta la Patagonia. Cada rincón tiene algo especial que ofrecer”, destaca.
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En su viaje, también enfrentó retos personales. En Río Gallegos, sufrió un accidente en ripio que la dejó inhabilitada por varios meses. “La comunidad motera me apoyó mucho. Me ayudaron con hospedaje, rehabilitación y todo lo que necesitaba para recuperarme”, agradece.
La filosofía de viajar liviano
Daniela viaja con lo esencial: su camping, ropa básica y herramientas para la moto. “Acumulo experiencias, no objetos. El viaje me enseñó a vivir de manera simple y a valorar los momentos más que las cosas materiales”, afirma.
Su lema, “Two wheels move my soul” (Dos ruedas mueven mi alma), refleja su conexión profunda con su moto y el estilo de vida que eligió. “En un auto mirás el paisaje; en una moto, sos parte de él”, explica.
Santa Fe: un nuevo capítulo
Durante su paso por Santa Fe, Daniela fue recibida con calidez y entusiasmo. “Me encantó la ciudad, su puente colgante y la historia detrás del Túnel Subfluvial. Me sentí muy bienvenida”, comparte.
Al ser consultada sobre el impacto de su viaje en su vida personal, asegura que tomó la decisión de dejar atrás la estabilidad y la zona de confort para abrazar la libertad. “La vida no puede resumirse en trabajar toda tu existencia para disfrutar unos pocos días al año. Hay un mundo por descubrir, y eso es lo que hago cada día”.
Inspiración para otros
Daniela envió un mensaje a quienes sueñan con emprender un viaje como el suyo: “La edad no es un límite. Conocí a un hombre de 70 años que decidió cumplir su sueño de llegar a Ushuaia. El miedo siempre estará, pero lo importante es avanzar a pesar de él”.
Con metas claras, Daniela planea continuar su recorrido por la Patagonia chilena y otras regiones de Sudamérica, llevando consigo el espíritu de aventura que la define.
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