Borracho y drogado, atropelló y mató a un nene: tres años después ya goza de salidas transitorias

La trágica muerte de Francisco Sueldo, el niño que falleció en barrio María Selva cuando un conductor atropelló a toda velocidad el auto en el que el pequeño viajaba junto a sus padres, remite a una situación muy parecida ocurrida cinco años atrás en la ciudad de Paraná.


Por Noelia Vetach

El 6 de junio de 2014, Silvio Díaz manejó -drogado y alcoholizado- a 134 kilómetros por hora frente a la Escuela N° 1 «Del Centenario» a las 7 de la mañana, horario en que todos los niños entraban a clases. En su carrera asesina, atropelló a dos hermanitos, de 11 y 6 años: el más pequeño -Juan Manuel Martínez Zurbano- murió por las graves lesiones causadas por el impacto. Increíblemente, el responsable de ese crimen ya goza de salidas transitorias y visitas familiares, y pronto recuperará la libertad, a pesar de haber sido declarado culpable por el hecho.

Las similitudes entre lo ocurrido en Paraná en 2014 y la muerte de Francisco Sueldo en Santa Fe hace pocos días, sorprenden: hablamos de dos conductores que nunca deberían haber estado frente a un volante. En el caso de Díaz, por haber estado bajo los efectos de estupefacientes y alcohol; en el de F.L., por no estar, según trascendió, en pleno uso de sus facultades mentales: se trataría de una persona con graves alteraciones psiquiátricas, sin tratamiento vigente y sin control -aunque algunos testigos afirman que en el lugar del hecho estaba en sus cabales y que actuó conscientemente al intentar fugarse-. Los dos fueron acusados por el mismo delito: homicidio simple con dolo eventual, que tiene una pena en expectativa de 8 a 25 años, según el Código Penal Argentino.

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Los detalles judiciales de la causa contra Silvio Díaz escandalizan. En el momento del choque fue aprehendido, y así permaneció cuatro meses. A principios de octubre de 2014, la Cámara de Casación Penal de Paraná (integrada por los jueces Hugo Perotti, Rubén Chaia y Marcela Davite) le concedió la excarcelación, a cambio de 10 mil pesos de fianza y de cumplir con una serie de normas de «buena conducta» mientras continuaba la investigación: entre otras restricciones, no podía consumir alcohol, ni estupefacientes, ni conducir vehículos. El beneficio le duró poco: el 31 de octubre lo detuvieron tras causar disturbios en un bar. Se había disfrazado para no ser reconocido y estaba alcoholizado y drogado. En ese estado, manejaba un auto. El juez Maldonado le revocó la excarcelación, y el imputado volvió a estar tras las rejas.

Juan Manuel Martínez Zurbano tenía seis años cuando falleció atropellado. En la foto aparece junto a su hermano, que sobrevivió

El caso de Díaz sentó un importante precedente: fue el primero en el país en juzgar una muerte causada en un siniestro vial como homicidio simple con dolo eventual y no como homicidio culposo, la calificación que habitualmente se aplica en este tipo de hechos. Esto garantizaba algo inédito: que la pena a aplicar sea de cumplimiento efectivo.

Sin embargo, las expectativas de una condena ejemplar se disiparon en abril de 2015, cuando la fiscalía y la abogada de Díaz acordaron una pena en juicio abreviado, lo que le permitió al acusado obtener una condena de ocho años y cuatro meses, apenas sobre el mínimo legal. El acuerdo fue homologado por el tribunal designado en la causa.

Todo esto ocurrió a pesar de la oposición de la familia del pequeño Juan Manuel: «Los padres querían que se realizara el juicio, ya que en esa instancia se iba a saldar ese dolor que ellos tenían. Querían tener frente a frente al responsable de la muerte de su hijo y creen que el proceso sirve además para que la comunidad conozca los hechos, y que hubiera sido un ejemplo para que nunca más vuelva a ocurrir un hecho de esta naturaleza», sostuvo en aquella oportunidad el Dr. Marciano Martínez, representante de la familia del niño: «Los padres consideran que si el juicio oral y público se hubiese realizado, la pena hubiese sido otra», sentenció.

El auto con el que Silvio Díaz atropelló a los hermanitos Martínez Zurbano la mañana del 6 de juno de 2014

Esta polémica hizo lugar a la segunda consecuencia relevante del caso contra Díaz: se introdujo una reforma en el Código Procesal Penal de la provincia de Entre Ríos para que la opinión de las víctimas sea tenida en cuenta a la hora de homologar o no un procedimiento abreviado.

Sin embargo, los hechos inauditos en torno a este caso no terminaron con el juicio abreviado a espaldas de la familia de Juan Manuel. En septiembre de 2018 -apenas tres años y medio después de ser condenado-, y gracias a mantener «buena conducta» en la cárcel, Silvio Díaz empezó a disfrutar del beneficio de salidas familiares, y luego laborales. Si consigue un trabajo fijo, podría pronto solicitar la libertad condicional.

«Es otro golpe de la Justicia hacia nosotros y hacia la sociedad, esa Justicia que debería ampararnos y protegernos. La condena fue mínima y ni siquiera la está cumpliendo. Como ciudadana y como madre de Juan Manuel, me parece que esto no corresponde. ¿Quién se va a hacer responsable cuándo él esté en la calle, de que no vuelva a pasar lo mismo? En aquella oportunidad lo dejaron en libertad e hizo lo mismo, y encima se burló de la sociedad, disfrazándose», reclamó Silvina García, la madre de los niños atropellados por Silvio Díaz, al enterarse de los permisos otorgados al causante de la muerte de su hijo.

Silvio Díaz junto a su abogada defensora, Corina Beisel

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