Después de un junio históricamente frío y con lluvias irregulares en la provincia de Santa Fe, el nuevo informe del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático SAT advierte que el fenómeno climático “La Niña” tiene probabilidades bajas de reaparecer en Argentina. Aunque todavía predomina una fase neutral del ENSO, los especialistas no descartan señales que podrían derivar en un nuevo ciclo de este evento, con efectos directos en el régimen de lluvias y temperaturas.
Durante junio, Santa Fe registró una temperatura media de 11,2 °C, la más baja de los últimos 13 años, acompañada por precipitaciones desiguales: mientras la capital provincial tuvo un pico de 32,6 mm en un solo día, otras localidades como Rosario, Rufino y Reconquista tuvieron registros muy por debajo de lo habitual.
Esta tendencia se repitió en buena parte del territorio santafesino.
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¿Vuelve “La Niña” a Argentina?
Según el informe, las precipitaciones tenderían a mantenerse dentro de los valores normales hasta noviembre, aunque con posibles desfasajes según la zona y el período. A partir de diciembre y durante enero de 2026, podría registrarse un déficit en los acumulados de lluvia, algo que ya se observa en los pronósticos extendidos.
En cuanto a las temperaturas, el invierno continuará con valores normales, pero con un ascenso progresivo hacia la primavera, que se perfila como más templada que en años anteriores. El análisis de la temperatura del océano también refuerza esta proyección: por ahora, las aguas del Pacífico central presentan condiciones neutrales, aunque se observa un enfriamiento progresivo que podría favorecer el retorno de “La Niña”.
Qué es “La Niña” y cómo afecta a Argentina
“La Niña” es un fenómeno climático que se produce por el enfriamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. En nuestro país, suele asociarse con lluvias por debajo del promedio y una mayor frecuencia de sequías, especialmente en las regiones del litoral, la zona pampeana y el norte argentino. También puede modificar el caudal de los ríos, como el Paraná, cuya tendencia se espera que se mantenga baja en los próximos meses, con eventuales repuntes puntuales.
En cambio, los aportes de humedad desde el océano Atlántico podrían generar algunos excesos de precipitación, especialmente si se mantiene elevada la temperatura en zonas como el Anticiclón de Santa Elena. Esto hace que el pronóstico siga siendo dinámico, con posibilidad de variaciones abruptas.
El monitoreo continúa
La última estimación oficial del ENSO (Índice Niño 3.4) muestra una creciente probabilidad de transición hacia una fase fría débil, compatible con “La Niña”. Aunque aún no hay confirmación definitiva, los meteorólogos recomiendan seguir de cerca las próximas actualizaciones, especialmente durante septiembre y octubre, cuando el cambio de estación puede hacer más evidentes los primeros efectos del fenómeno.
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