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Uno por uno, el mapa de conflictos laborales de toda la provincia

La crisis laboral en Santa Fe afecta a varias industrias clave, con atrasos salariales, reducción de producción e incertidumbre. El Ministro de Trabajo distinguió entre las empresas con mala gestión y aquellas golpeadas por el contexto económico nacional.

La situación de la industria de Santa Fe atraviesa un panorama complejo y de incertidumbre. En un reciente análisis en el programa Ahora Vengo, el Ministro de Trabajo de la Provincia, Roald Coco Báscolo, abordó los distintos conflictos que enfrentan empresas de relevancia en la región, destacando los atrasos salariales, la reducción de la capacidad productiva y las dificultades económicas derivadas del contexto nacional.

Según el Ministro, Sancor, Lacteos Verónica y Vicentín son ejemplos de industrias con problemas ligados a una mala gestión interna, mientras que Vassalli, Algodonera Avellaneda y Celulosa son casos donde las dificultades provienen principalmente del contexto macroeconómico, las políticas económicas del gobierno nacional y la competencia desleal de productos importados.

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“Es importante entender que, si bien algunas empresas atraviesan problemas por su mala gestión, como es el caso de Sancor, Verónica y Vicentín, muchas otras están siendo arrastradas por el contexto nacional. La caída del consumo, las tasas de interés elevadas y la competencia desleal de productos importados están afectando gravemente la capacidad de estas empresas para operar con normalidad", explicó Báscolo durante una entrevista con Luis Mino.

El mapa de los casos más emblemáticos de la provincia

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Lácteos Verónica – Lehmann (Rafaela)

La planta de Verónica, en la localidad de Lehmann, enfrenta un grave atraso en los salarios, con trabajadores acumulando deudas de entre 5 y 6 millones de pesos por persona. A pesar de que la empresa había solicitado un procedimiento preventivo de crisis, no logró avances concretos durante los últimos dos meses y medio.

Aunque la empresa ofreció una pequeña suma para iniciar el pago de los sueldos, la propuesta fue considerada insuficiente. La planta opera al 10% de su capacidad, procesando solo 60.000 litros de leche diarios, cuando en su mejor momento llegaba a los 900.000 litros.

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Lácteos Verónica lleva una semana de paralización de actividades en sus tres plantas.

Lácteos Verónica lleva una semana de paralización de actividades en sus tres plantas.

La falta de certezas sobre el pago de salarios y la capacidad de producción sigue siendo un tema central en las negociaciones. Báscolo comentó: "Nosotros, como Ministerio de Trabajo, tenemos como prioridad que las plantas estén funcionando y que los trabajadores estén cobrando. Este tipo de conflictos no pueden continuar por mucho más tiempo sin una resolución."

Sancor – Sunchales

La situación de Sancor es aún más complicada. Después de haberse declarado en concurso de acreedores en febrero, la empresa sigue acumulando pasivos, en su mayoría por sueldos impagos. Los trabajadores llevan más de cuatro meses sin recibir sus salarios completos.

La empresa, que necesita procesar un millón de litros diarios para mantenerse operativa, aún no ha logrado reactivar completamente su producción, lo que genera una gran preocupación entre los 900 empleados.

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El gremio está evaluando la posibilidad de solicitar la quiebra con continuidad, lo que permitiría continuar con la producción bajo un nuevo administrador. Báscolo señaló: “Sancor ya es un caso claro de una empresa que no logró gestionar su crisis a tiempo. Ahora está en un proceso muy difícil, y cualquier acreedor puede pedir la quiebra. Es una situación muy compleja, pero seguimos buscando soluciones que permitan la continuidad de la planta.”

Vassalli Fabril – Firmat

En Firmat, la situación de Vassalli Fabril también refleja las dificultades del sector industrial santafesino. La empresa lleva dos meses sin poder cumplir con el pago de salarios, y en agosto y septiembre se suspendió la producción debido a la falta de fondos.

Báscolo subrayó que el principal obstáculo para la industria de maquinaria agrícola, como Vassalli, es el contexto económico nacional, con una caída en las ventas del mercado interno, la competencia de maquinaria importada y las altas tasas de interés que afectan la financiación de nuevas ventas.

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“Lo peor de todo en el caso de Vassalli es que, más allá del conflicto específico con la empresa, el sector está siendo fuertemente golpeado por las políticas económicas del país. La caída del mercado interno y la competencia externa están generando un daño que se agrava con las altas tasas de interés”, explicó el funcionario.

Algodonera Avellaneda - Avellaneda

Con sede en la localidad de Avellaneda, la Algodonera atraviesa una crisis financiera que la ha llevado al borde de la quiebra. Tras haberse declarado en concurso, la empresa propuso suspensiones y reducciones horarias para poder mantener la producción. Sin embargo, la caída del consumo y el ingreso masivo de productos importados y de contrabando están complicando aún más la situación.

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Actualmente, la planta opera al 20-25% de su capacidad, lo que genera dificultades para cumplir con el pago de los salarios de sus 400 empleados. Báscolo afirmó: “El ingreso de productos importados y el contrabando están afectando gravemente a las industrias locales, como en el caso de la Algodonera Avellaneda. Estos factores externos, sumados a la crisis económica, están haciendo muy difícil que las empresas puedan mantener su capacidad operativa.”

Vicentín - Avellaneda

Uno de los casos más emblemáticos es el de Vicentín, que atraviesa los últimos capítulos de su compleja crisis financiera. El proceso judicial que permitirá conocer las propuestas de los compradores potenciales, la empresa sigue luchando por reactivar su producción.

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La situación sigue siendo incierta, pero la expectativa está puesta en los próximos días, cuando se conocerán más detalles sobre el futuro de la compañía. Báscolo comentó: “Vicentín es un caso muy complejo, que involucra tanto una mala gestión interna como un contexto macroeconómico que afecta a la empresa. Estamos trabajando para encontrar una solución viable que permita la continuidad de la producción y proteja los empleos de los trabajadores.”

Celulosa – Capitán Bermúdez

La planta de Celulosa, ubicada en Capitán Bermúdez, está paralizada desde hace casi tres meses. La empresa presentó un balance con una pérdida de 170.000 millones de pesos, lo que la llevó a solicitar el concurso de acreedores.

Celulosa Capitán Bermudez

Los 650 trabajadores de la planta siguen yendo a sus puestos, pero la incertidumbre sobre los salarios y la falta de producción generan una gran preocupación. La empresa busca incorporar socios o vender la planta para poder reactivar la producción, pero el contexto macroeconómico sigue siendo un freno para cualquier posible solución. Báscolo destacó: “Celulosa también está siendo afectada por la caída del mercado interno y la competencia de productos importados. El contexto macroeconómico actual, con altas tasas de interés, hace que sea muy difícil encontrar capital de trabajo y soluciones para empresas de este tipo.”

Los diferentes factores que impulsan la crisis de las industrias

Báscolo resalta que, aunque algunas de estas crisis son atribuibles a una mala gestión empresarial, muchas otras son consecuencias directas de las políticas económicas nacionales.

En un contexto de alta inflación, tasas de interés desmedidas y una caída generalizada del consumo, las empresas santafesinas enfrentan grandes dificultades para mantener su producción y cumplir con sus compromisos laborales. A pesar de estos obstáculos, el empleo privado ha crecido en la provincia, aunque los efectos negativos de estas crisis podrían comenzar a reflejarse en el empleo en los próximos meses.

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“Si bien el empleo privado ha mostrado un crecimiento en la provincia, la situación actual es insostenible a largo plazo. Los conflictos laborales y las dificultades económicas podrían generar un efecto negativo en el empleo en los próximos años, por lo que necesitamos encontrar soluciones estructurales que permitan a las empresas mantenerse operativas y garantizar los puestos de trabajo”, concluyó Báscolo.

El panorama es complejo, pero la esperanza se encuentra en poder encontrar soluciones a través del diálogo, la reactivación de la producción y la estabilización del contexto macroeconómico, que sigue siendo el mayor desafío para las industrias de Santa Fe.