Sorpresa en la Costanera de Santa Fe: apareció un carau, un ave con una misteriosa leyenda del litoral
El ejemplar fue visto en la Costanera Oeste, cerca de las letras corpóreas de Santa Fe, y llamó la atención de los vecinos. Se trata de un ave autóctona, característica de los humedales, que protagoniza una tradicional leyenda guaraní.
El carau fue fotografiado en la Costanera Oeste de Santa Fe, cerca de las letras corpóreas de la ciudad.
Un visitante inesperado sorprendió a quienes recorrían la Costanera Oeste de la ciudad de Santa Fe durante la noche del jueves. Un ejemplar de carau, un ave característica de los humedales del litoral argentino, apareció en las inmediaciones de las letras corpóreas de la ciudad y llamó la atención de los vecinos, que compartieron fotografías y videos del animal con AIRE.
Te podría interesar
Una de las imágenes muestra al pájaro sobre el paseo costero, con el Puente Colgante iluminado de fondo. Su aspecto particular, con plumaje oscuro, cuello largo y un pico alargado, despertó la curiosidad de quienes no conocían esta especie.
El carau (Aramus guarauna) es un ave autóctona que habita ambientes acuáticos y zonas de vegetación palustre. Aunque su presencia forma parte de la fauna de Santa Fe, su aparición en un sector tan concurrido de la ciudad generó sorpresa.
AIRE realizó consultas para conocer qué sucedió con el ejemplar y si intervino algún organismo para asistirlo o trasladarlo. Tanto desde el Centro de Rescate La Esmeralda como desde la Policía Ecológica advirtieron que no recibieron incidencias sobre el animal, por lo que se desconoce su paradero.
Cómo es el carau, el ave que sorprendió en la Costanera de Santa Fe
El carau pertenece a la familia Aramidae y es una especie propia de América, con presencia en distintos países de Centroamérica y Sudamérica. En Argentina se distribuye en varias provincias y puede observarse en Santa Fe.
Es un ave de porte mediano a grande: mide aproximadamente entre 60 y 70 centímetros de longitud. Su cuerpo tiene una coloración pardo oscura, con pequeñas manchas blancas en los laterales de la cabeza, el cuello y la parte superior del dorso.
Entre sus características más reconocibles se destacan el cuello largo, las patas oscuras y el pico alargado, amarillento en la base y negro hacia la punta. Su aspecto puede recordar al de algunas aves zancudas, aunque pertenece a una familia diferente.
El carau suele vivir en bañados, esteros, lagunas y las orillas de ríos y arroyos, especialmente en sectores con vegetación acuática. Puede desplazarse solo, en pareja o en pequeños grupos, y también suele posarse sobre las ramas de los árboles.
Su alimentación se basa principalmente en caracoles acuáticos, aunque también consume insectos y otros pequeños animales. Para conseguir alimento recorre las aguas poco profundas y busca sus presas entre la vegetación y el barro.
La leyenda del carau: el joven que fue convertido en ave por bailar mientras su madre moría
Además de sus características naturales, el carau es protagonista de una de las leyendas más conocidas del litoral argentino y de la tradición guaraní.
La historia cuenta que Karãu era un joven que vivía con su madre enferma. Un día salió en busca de remedios para atenderla, pero durante el camino se encontró con una fiesta y decidió quedarse a bailar con una muchacha.
La música y la diversión lo hicieron olvidar el motivo de su salida. Mientras continuaba bailando, un amigo se acercó para comunicarle que su madre había muerto.
Lejos de abandonar la celebración, el joven decidió continuar con la fiesta. Según la versión más difundida de la leyenda, respondió que ya habría tiempo para llorar.
Cuando finalmente terminó el baile y comprendió lo que había sucedido, el arrepentimiento lo invadió. Desconsolado, comenzó a vagar por los esteros y bañados.
La tradición cuenta que Tupã, una deidad de la cosmovisión guaraní, lo castigó convirtiéndolo en un ave de plumaje oscuro, condenada a recorrer los humedales y llorar por la muerte de su madre.
Por eso, la leyenda relaciona al carau con el luto, la tristeza y el arrepentimiento. También explica, desde la tradición popular, el sonido particular de su canto, que suele escucharse en los ambientes donde habita.
Existen distintas versiones de esta historia. Algunas incorporan a la joven con la que bailaba, quien también habría sido convertida en otra ave, la pollona.
¿Por qué el carau puede aparecer en las ciudades?
La presencia del carau en la Costanera de Santa Fe también permite recordar la relación entre la fauna silvestre y los ambientes naturales que rodean a la ciudad.
Los bañados, las lagunas, los arroyos y las zonas de vegetación acuática forman parte del hábitat de esta especie. Por eso, los ejemplares pueden desplazarse por distintos sectores vinculados a los cursos de agua y los humedales.
Santa Fe se encuentra rodeada por un sistema de ríos, lagunas e islas que alberga una gran diversidad de aves. En ese contexto, el avistamiento de un carau permite poner en primer plano una especie propia de los ecosistemas del litoral.







