Este lunes 30 de marzo, la ciudad de San Cristóbal se sumergió en un momento de desesperación y profunda tristeza. El autor del tiroteo fue identificado como Gino C., un adolescente nacido en septiembre de 2010 que, a sus 15 años, transformó el inicio de la jornada escolar en una escena de terror.
A pesar de que los maestros lo consideraban un "buen alumno" y un joven de carácter tranquilo, Gino ingresó a la Escuela N° 40 "Mariano Moreno", donde cursaba el tercer año, armado con una escopeta. Tras ocultar el arma, abrió fuego contra sus pares, provocando la muerte de Ian Cabrera y heridas en otros ocho estudiantes.
Un entorno familiar marcado por la crisis en la vida de Gino
Según datos revelados, la vida de Gino contaba con una realidad doméstica muy compleja. El adolescente es el segundo de dos hermanos y creció en un hogar hoy fragmentado. Su madre trabajó durante años como docente de nivel inicial en el Ministerio de Educación, aunque actualmente se encuentra bajo licencia psiquiátrica.
Por otro lado, su padre, quien se desempeña como camioner, abandonó la vivienda familiar hace dos años para radicarse en la ciudad de Federación, Entre Ríos. Fuentes judiciales indicaron que el hombre mantendría un vínculo distante con el joven y señalaron un presunto "consumo problemático" como uno de los factores que profundizaron la inestabilidad en la casa del atacante.
Gino C. tirador de San Cristóbal (2)
Los investigadores analizan el perfil psicológico del atacante, cuya madre docente se encuentra con licencia psiquiátrica y su padre reside en Entre Ríos.
Cómo sucedio el tiroteo en San Cristóbal: "Gritó sorpresa y empezó a los tiros"
El horror se desató este lunes pasadas las 7 de la mañana, minutos antes del izamiento de la bandera en el patio de la Escuela N° 40. Gino C. ingresó al establecimiento con una escopeta. Tras pasar por el baño, el adolescente de 15 años salió al pasillo, sorprendió a sus compañeros con un grito y abrió fuego de manera indiscriminada.
El agresor efectuó entre cuatro y cinco disparos mientras los alumnos intentaban escapar de los perdigones en medio de una estampida. El ataque terminó con la vida de Ian Cabrera y dejó otros ocho heridos. La secuencia finalizó cuando un asistente escolar se abalanzó sobre el tirador, logrando desarmarlo y reducirlo hasta que llegó la policía.