Qué es el UPD y qué deben tener en cuenta los padres: la mirada de un especialista
El "Último Primer Día" reúne a los estudiantes de quinto año en una previa donde suele abundar el alcohol. El Dr. Andrés Luccisano advierte sobre los riesgos neurológicos y comparte estrategias clave para que los adultos acompañen a los jóvenes con límites claros.
Anticipar las charlas desde tercer año y organizar festejos alternativos de día son algunas de las "respuestas hábiles" que los especialistas recomiendan a las familias.
El Último Primer Día (UPD) dejó de ser una moda pasajera para instalarse como un ritual fijo en Argentina.Los alumnos de quinto año se reúnen la noche previa al inicio de clases para disfrutar como grupo y entrar juntos al colegio. Sin embargo, detrás del cotillón y las remeras personalizadas, se esconde una problemática que preocupa a las familias: el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
El Dr. Andrés Luccisano, pediatra, psiquiatra infantojuvenil y subjefe de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano, habló en Algo Que Decir por AIRE y analizó a fondo este fenómeno. El especialista fue contundente con una frase que resonó fuerte: "Prohibir el UPD no lo elimina, pero ignorarlo tampoco protege a los chicos".
El impacto del alcohol en un cerebro que aún crece
Un dato que alarma a los especialistas es que el 70% de los estudiantes secundarios consume alcohol, a pesar de ser una sustancia prohibida para menores de 18 años. Luccisano explicó que el cerebro humano termina de desarrollarse recién entre los 21 y 25 años.
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Durante la adolescencia, la corteza prefrontal, encargada de medir consecuencias y tomar decisiones racionales, todavía está en formación. El alcohol inhibe este control y libera la amígdala, la zona responsable de los impulsos y las emociones. Esto explica por qué muchos jóvenes, bajo los efectos de la bebida, terminan en situaciones de descontrol o peligro que no buscarían en estado de sobriedad.
La complicidad adulta y el mito del "alcohol de calidad"
Luccisano apuntó directamente a la responsabilidad de los mayores y a la naturalización del consumo. En Argentina, un chico de 10 años puede comprar alcohol en un supermercado sin que nadie le pida el DNI. Pero el problema empieza en casa. Luccisano advirtió sobre dos actitudes paternales muy comunes y peligrosas:
La validación encubierta: Muchos padres compran cajas de vodka en las distribuidoras para las fiestas de sus hijos bajo la excusa de "prefiero comprarle yo para que tome alcohol de calidad y no cualquier cosa".
El mal ejemplo: La sociedad avala que los adultos beban sin parar en reuniones familiares desde la tarde hasta la madrugada. Los chicos copian ese modelo y asocian la adultez y el festejo directamente con el descontrol.
UPD y el consumo de alcohol en los adolescentes (3)
El 70% de los estudiantes secundarios consume bebidas alcohólicas, una práctica que muchas veces es facilitada por adultos que compran el alcohol para las fiestas.
La "respuesta hábil" y el caso de éxito en Paraguay
Ante esta realidad, enojarse o mirar para otro lado no soluciona nada. El especialista propone aplicar el sentido etimológico de la palabra responsabilidad: dar una "respuesta hábil". Esto significa que tanto familias como escuelas y profesionales de la salud deben intervenir activamente.
Como ejemplo de esta respuesta hábil, Luccisano relató una experiencia en Paraguay. Colegios y padres se organizaron para transformar el festejo: acordaron que los chicos vayan a la escuela por la mañana y, por la tarde, las familias alquilan una quinta con pileta y asado. Celebran todos juntos, con juegos y dinámicas lúdicas, pero con tolerancia cero al alcohol. Esta intervención redujo drásticamente los excesos y mantuvo vivo el espíritu de la celebración.
UPD y el consumo de alcohol en los adolescentes (2)
El desarrollo de la corteza prefrontal finaliza pasados los 21 años; el alcohol interrumpe este proceso y libera la impulsividad en los jóvenes.
Consejos prácticos para los padres: cómo preparar a los chicos para el UPD
El trabajo de los padres no empieza la noche anterior al evento, sino mucho antes. Luccisano compartió varias recomendaciones para aplicar en casa:
Anticipar la charla: Los padres deben empezar a hablar del tema cuando sus hijos están en tercer o cuarto año y ven a los más grandes celebrar el UPD. La información clara es la mejor prevención.
Asumir el rol asimétrico: El adulto no necesita ser "amigo" de su hijo. Debe ubicarse en un lugar de autoridad para guiar, establecer reglas de horario y marcar prioridades. Por ejemplo: si hay clases al día siguiente, no se valida una salida nocturna.
Priorizar el descanso: El sueño no es un detalle, sino un hábito fundamental para el desarrollo neurológico de los chicos.
Enseñar a reaccionar ante emergencias: Muchos adolescentes no saben qué hacer si un compañero toma de más o mezcla sustancias. Los padres deben prepararlos para que sepan cómo actuar, a quién llamar y cómo pedir ayuda.
Marcar consecuencias, no castigos: Si un joven rompe un acuerdo, debe enfrentar el resultado natural de su decisión. Esto fomenta la verdadera autonomía, que consiste en hacerse cargo de los propios actos.