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Santa Fe

Luis y Alejandro: historias en primera persona de gente que vive en la calle

Luis y Alejandro viven en la calle hace más de 15 años. Hoy se ganan la moneda en la zona sur de la ciudad. Los problemas los arrastraron a una forma de vida que, aseguran, no van a abandonar.

En el kiosco de Cruz Roja y 3 de Febrero, en el sur de la ciudad de Santa Fe, dos hombres charlan animadamente. Uno está parado, mientras que el otro permanece sentado en su sillón atento a los autos que están estacionados.

Luis y Alejandro viven en la calle. Hoy ambos están instalados en la zona sur de la ciudad, en inmediaciones de la plaza de las Tres Culturas donde, a diario, hacen una moneda.

Luis es un hombre de contextura delgada, con canas en el pelo pero con un semblante amable. Alejandro es callado, asegura que le gusta andar solo, su tono es bajo pero seguro al hablar.

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Luis se levanta temprano y se dirige hacia el centro en donde pasa la mayor parte del día.

Luis se levanta temprano y se dirige hacia el centro en donde pasa la mayor parte del día.

"Yo tenía un vida normal. Un día no tenía lo que a mí me gustaba y empecé a dar vueltas en la calle. Al principio me costó porque no me adaptaba bien. Hasta que le encontré la vuelta", cuenta Luis que hace 30 años vive en la calle y asegura que en ese lapso de tiempo vivió en casi todas las plazas de la ciudad.

El día a día de Luis se reparte entre el centro y el sur de la ciudad, ya que hace años que no traspasa el Bulevar. Asegura que, en relación al resto de las personas que conoce, y que igual que él viven en la calle, tiene un poco de ventaja. "No bebo, no consumo drogas, ni fumo", enumera.

Dos pares de zapatos, dos pantalones, dos camperas, dos pullovers, dos remeras, el colchón y la frazada son las únicas pertenencias que este hombre de 62 años resguarda de la mejor manera en el lugar donde duerme hace un año. "Me levanto muy temprano, a las cuatro ya estoy levantando. Salgo para el centro, vivo prácticamente ahí", relata.

La historia de Alejandro está marcada en su mayoría por las pérdidas familiares y las adicciones. Oriundo de Marcelino Escalada, llegó a la ciudad hace 15 años.

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"Está muy complicada la calle", cuenta el Indio que tiene su parada en la zona sur de la ciudad.

"La noche es dura, pero ya estoy acostumbrado", afirma el hombre al que apodan "El Indio" y que tiene parada en la zona del club Ateneo. En un ámbito en donde el territorio determina la recaudación, no duda en afirmar que los códigos se perdieron y los jóvenes son los más arriesgados. "La calle está insegura, muy dura. Desde que llegué acá, hasta ahora, está muy insegura, no hay respeto", cuenta.

Hoy "El Indio" le tiene miedo a la noche y asegura que es el peor momento. "Por ahí a la madrugada tenés que levantarte porque hay gente que está molestando y no sabés como van a reaccionar", sostiene.

El temor a los ataques nocturnos y a que les quiten la frazada durante las horas del sueño está presente en ambos. Son escenas que ya vivieron y son conscientes de que se pueden repetir.

"Los días de lluvia son los peores", agrega Luis, que en muchas oportunidades buscó resguardarse en los halls de los edificios en donde el prejuicio y la discriminación se hicieron sentir. "Me pasó muchas veces, la gente te echa cuando solamente necesitamos un techo para no mojarnos", explica Luis. "Nos discriminan, piensan que por tener una gorrita o vestir como lo hacemos somos delincuentes".

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A pesar de vivir en la calle, tanto Luis como "El Indio" tienen familia y casa. Sin embargo, coinciden en que no pueden volver a convivir como lo hicieron antes. "Tuve oportunidad de estar en casa de mi familia y no pude, ya me adapté a la calle. Me molesta cuando estoy encerrado. Parece que me cortan la libertad", cuenta el Indio. "Yo todos los días hablo con mis hijos", afirma Luis que, antes de dormir en una plaza, vivía junto a su familia en barrio Candioti.

La labor de Actitud Solidaria

"Estando en la calle siempre vamos a tener hambre, siempre vamos a tener frío, calor. Pero es cuestión de llevarla", sostiene Luis que junto con su compañero esperan todos los días la vianda que les acerca Actitud Solidaria, la fundación que desde hace 15 años brinda asistencia a personas en situación de calle.

"Yo siempre la espero a Mari", asegura Luis. Mari es la cocinera y uno de los pilares de la organización. Todos los días elabora más de 100 viandas que son distribuidas en las calles de la ciudad. "Sin palabras, hace 15 años que los conozco —agrega por su lado el Indio—. Mari es como una madre para nosotros y estamos muy agradecidos. Siempre nos trae un plato de comida cuando hace mucho frío".

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  Tal como viene haciendo desde hace diez años, a diario

Tal como viene haciendo desde hace diez años, a diario "Actitud Solidaria" asiste con alimentos a 65 personas que se encuentran en situación de calle. En sus vehículos particulares los voluntarios reparten los alimentos en distintos puntos de la ciudad.

"Hace muchos años Actitud Solidaria nos trae la comida. Nos ayudan con elementos de higiene, yerba y azúcar. En la época de la pandemia fueron los únicos que nos trajeron barbijos y alcohol en gel", recalcó por su lado Luis.

En la actualidad y, según las estadísticas que la entidad maneja, en la ciudad de Santa Fe hay más de 180 personas en situación de calle. "Es un número importante para la ciudad. Los tenemos censados para brindarles un trato humanitario”, destacó Martín Mónaco, representante de Actitud Solidaria.

Al respecto, aclaró que hay muchas personas que presentan alteraciones psicológicas con las cuales se hace muy difícil entablar un diálogo y trabajar.

“Hay un montón de motivos que llevan a una persona a estar en situación de calle —recalcó Mónaco—. Tenemos una sociedad muy violenta, no nos damos cuenta, pero la tolerancia es cada vez menor”.

La situación económica colabora a que la problemática se agrave, hoy la capacidad de conseguir trabajo de una persona disminuye según los estudios. “Hay muchas cosas que van cambiando las reglas de juego para que tengamos más personas en situación de calle”, agregó Mónaco.

Desde la fundación llamaron a distinguir entre las personas en situación de calle, de aquellos que cartonean o son trapitos. “La gente pone todo en la misma bolsa, y vemos familias enteras pidiendo o cartoneando y no necesariamente viven en la calle”, aclaró el referente de la ONG.