Elena Abraham tenía 34 años y era la Jefa de Guardia de Enfermería del hospital de Niños Doctor Orlando Alassia inaugurado apenas tres años y medio atrás de aquel día negro, en la zona de Mendoza y Avenida Mosconi. A 20 años de la inundación que afectó a 130.000 santafesinos, Elena recordó en una entrevista en el programa La Noche al AIRE los días previos a la tragedia.
Elena recordó y agradeció la labor de todos los equipos, en especial de aquellos que trabajaban en el área eléctrica. Además, valoró la logística que se diagramó para el traslado de los pacientes con ambulancias que tenían el agua por encima de las ruedas. "La parte más compleja fue trasladar las incubadoras en los Unimog", recordó la actual directora de Enfermería del Alassia.
A pesar que días antes al hospital llegaba gente empapada desde el oeste y la asistían con frazadas y una bebida caliente, “nadie imaginaba que eso podría pasar”, recuerda todavía con asombro. En ese momento estaba embarazada de seis meses de su segunda hija. La primera tenía tres años y estaba en tratamiento oncológico por un diagnóstico de leucemia. Y a pesar que el agua estaba también a metros de su casa, la prioridad fue salvar la vida de los pacientitos.
En medio de la incertidumbre y los rumores, esa mañana del 29 se asomaron con algunos compañeros a las vías del tren en el ingreso a barrio Santa Rosa de Lima y vieron un espejo de agua que llegaba a los techos de las casas. Esa imagen imborrable no los paralizó.
El agua ya les daba en los talones adentro del edificio, mientras afuera cientos de santafesinos colocaban bolsas de arena para ganar al menos unos centímetros y sobre todo tiempo. Para ese entonces las autoridades del hospital habían comenzado a subir a los primeros chicos a ambulancias. Por la noche los últimos terminaron saliendo en canoa.
“Se aguantaba el agua para que se pudieran sacar hasta el último paciente. Gracias a dios salió todo bien”, dice Elena con orgullo de que en medio del caos, primó el orden guiado por el compromiso y la solidaridad.
Pero el agua ganó el edificio y los rodeó. Ese día cuando salió, ya con el agua al pecho, no le quedó otra que volver nadando con panza y todo. Su familia también estaba inundada, pero pudieron resguardarse. Así y todo, al otro día ya estaba otra vez al servicio de los más indefensos, ahora en la guardia del Hospital Cullen que recibió junto al Italiano a los pacientes y trabajadores del inundado Alassia. Tres meses después ese gigante fue recuperado por sus trabajadores y hasta hoy sigue al servicio de los más pequeños de la comunidad. Hoy Elena dice que tiene una coraza que le enseñó a valorar la familia y los detalles más simples.
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