La industria textil argentina: entre los altos costos, la apertura de importaciones y la incertidumbre económica
La empresaria textil Silvana Darlago, dueña de una marca de indumentaria, analizó en AIRE la compleja situación que atraviesa el sector: presión impositiva, caída del consumo, apertura de importaciones y el desafío de sostener el empleo en un contexto de cambios constantes.
La industria textil enfrenta un escenario complejo en todo el país, con altos costos de producción, baja del consumo y un fuerte impacto de la carga impositiva en los precios finales.
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más desafiantes. Así lo explicó Silvana Darlago, empresaria textil y titular de la marca deportiva Sonder, que dialogó con el programa Cuál es el plan de AIRE, donde trazó un crudo diagnóstico del presente del sector.
Según señaló, uno de los principales problemas que enfrenta la industria es el llamado “costo argentino”, una combinación de impuestos, cargas financieras y falta de previsibilidad que encarece los productos nacionales, incluso por encima de los precios de prendas idénticas vendidas en países vecinos como Chile.
El peso de los impuestos y la caída del consumo
Darlago explicó que el valor real de una prenda producida en Argentina es mucho menor al precio final que llega al consumidor. “La carga impositiva es enorme: IVA, Ingresos Brutos, costos bancarios y financieros. Cuando uno trabaja en la formalidad, esos porcentajes se vuelven muy difíciles de sostener”, afirmó.
A este escenario se suma la baja circulación de dinero y la caída del consumo, lo que impacta directamente en la rotación de productos. “Cuando baja el volumen, se hace más difícil sostener las estructuras, tanto para mayoristas como para minoristas”, indicó.
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Empresarios del sector advierten que la apertura de importaciones y los cambios en las reglas económicas profundizan la incertidumbre y obligan a una adaptación constante para sostener la actividad y el empleo.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Importaciones, declaraciones oficiales y malestar en el sector
La empresaria también se refirió al malestar que generaron recientes declaraciones oficiales sobre la industria textil. En ese sentido, sostuvo que generalizar prácticas irregulares “cae muy mal” entre las pymes que producen, invierten y sostienen empleo.
Paciencia, adaptación y mirada a largo plazo
Finalmente, la empresaria subrayó que el mayor desafío para el empresariado argentino es la capacidad de adaptación frente a los cambios bruscos de reglas de juego. “Se pasa de un extremo al otro: de una protección total a una apertura desmedida. Eso exige gimnasia, paciencia y planificación”, sostuvo.
A pesar de las dificultades, Darlago aseguró que no baja los brazos: “No estamos en el mejor momento, pero seguimos andando. Lento, si hace falta, pero sin rendirse. Porque rendirse es quedarse”.