viernes 21 de febrero de 2020
Santa Fe | Rosario |

La historia del juez que interpela al Poder Judicial con un libro, hace teatro y expone en charlas TEDx

Marcelo Molina desafía a las propias estructuras de la Justicia. Hace unos años escribió un libro a partir de casos reales sobre niños con derechos vulnerados, muchos en estado de adoptabilidad que esperaron durante años tener una familia. Lo movilizó precisamente eso, el tiempo irrecuperable que la Justicia se toma para resolver situaciones complejas. No se quedó de brazos cruzados y ahora dirige una obra de teatro que se presentó en varias ciudades de Santa Fe y del país.

Hace unas semanas comenzaron a publicarse en YouTube algunas de las conferencias que integraron la última edición de TEDx Rosario. A los jóvenes menores de treinta años difícilmente sea necesario explicarles qué es una charla TEDx, menos aún a los más de ocho mil que participaron en el Anfiteatro Municipal Humberto De Nito de la edición rosarina a fines de 2019.

Más allá de las interesantes conferencias que se escucharon, la jornada de cierre no fue confiada a un millennials, a un emprendedor con ideas innovadoras, a un chico sobresaliente en la facultad. Esta vez eligieron al juez Marcelo Molina, un rosarino de 53 años que durante diez estuvo al frente de un Juzgado de Familia y actualmente integra la Cámara Civil y Comercial.

El hombre se plantó en medio del escenario del Humberto De Nito. Ya de por sí no es habitual ver en esa circunstancia a un juez, cuya imagen pública está más emparentada a la formalidad y al anonimato. Sin embargo, Molina se sale del molde, de esa zona de confort. Muestra que es un ciudadano de a pie, que convive con los mismos inconvenientes que cualquier vecino. Ello no le impide dejar de atender con la razonabilidad jurídica los expedientes que resuelve a diario.

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En acción. Así realiza sus charlas el magistrado civil.

En acción. Así realiza sus charlas el magistrado civil.

La misión de Molina frente al público no era fácil. En escasos minutos debía llamar la atención sobre cuestiones vitales, esenciales para el crecimiento de una sociedad que aspira a mirarse con respeto: los niños, niñas y adolescentes con derechos gravemente vulnerados.

Tiempo que no vuelve y arranca derechos

Por eso tomó como punto de partida la idea de que la imagen pública del Poder Judicial no es de las mejores. Y quizás de los tres poderes (además del Legislativo y Ejecutivo) sea el que menor imagen positiva tiene. Claramente, esa interpretación y su autocrítica se apoya en el sentido común, condición que escasea en los funcionarios. La charla de Molina captó entonces la atención de jóvenes, pero también de hombres y mujeres con años en el lomo. Y logró que varios miles aplaudieran intensamente al finalizar su participación.

Según se fundamentó, la elección de los organizadores de TEDx se fundó en la experiencia de la obra de teatro “¿Cuánto tiempo es un tiempito?”, escrita y dirigida por Molina y estrenada en mayo del 2019. Esa iniciativa ya es todo un mensaje, y tiene la particularidad de ser protagonizada por juezas y jueces, secretarias, relatores, prosecretarias, defensoras, empleadas y empleados del Poder Judicial.

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No son actores y actrices profesionales, la mayoría nunca había pisado las tablas de un teatro. El elenco se nutre además de adolescentes de los grupos de teatro de la Asociación Médica de Rosario. El grupo ya logró presentar la obra en ocho oportunidades, cuatro en Rosario (Facultad de Derecho de la UNR, de la UCA y Sala Lavardén), en Junín, en Mar del Plata, Santa Fe y en San Martín (provincia de Buenos Aires). Dura media hora e incluye luego un debate con el público que a veces se extiende por más de una hora. Charlan, opinan, cuestionan e intercambian ideas directamente con los actores jueces, juezas y funcionarios. Una propuesta profundamente enriquecedora.

Historias reales

Está claro que a partir de ello, Molina, quien expone como juez y no sale de ese rol, viene proponiendo y poniendo en práctica una forma distinta de comunicación de los integrantes del Poder Judicial con la comunidad. Por ese camino que tomó hace varios años fue con convocado por TedX. Su exposición resume algunas de las historias reales que vivió con niños con derechos vulnerados en estado de adoptabilidad, sobre los cuales tuvo que decidir como juez de Familia. En esa instancia supo escuchar la voz de esos nenes y nenas que lo interpelaron a él, y a todo un sistema burocrático que duerme el tiempo de las fojas de los expedientes, de dictámenes, pericias e informes ambientales.

Esa mirada distinta de Molina puede encontrarse en algunos pasajes de su charla, un compendio oral y ameno del libro. Narra y refiere la situación de una niña que junto a sus hermanos buscaban tener un familia. Dentro de su despacho, mientras dibujaba en papeles y con crayones que el juez especialmente ofrecía, la niña levantó la cabeza y le dijo: “¿Vos sos el que nos va a buscar una mamá? Nosotros queremos vivir con una mamá ¿cuánto falta?”. “Un tiempito” le respondió el juez. La nena entonces entonces insistió: “¿Cuánto tiempo es un tiempito doctor”. Esa pregunta que fue como un súplica, atravesó al magistrado.

“El tiempo de la niñez tiene plazo de vencimiento, como el tiempo de espera de una mujer que sufrió violencia de género, de los ancianos y sus pesares, los discapacitados, los enfermos mentales”, dijo el juez.

“El tiempo de la niñez tiene plazo de vencimiento, como el tiempo de espera de una mujer que sufrió violencia de género, de los ancianos y sus pesares, los discapacitados, los enfermos mentales”, dijo el juez.

Está claro que esos tiempos de la Justicia no son los de los niños, no van de la mano. Eso vulnera derechos. Allí se pone el acento, en esa escisión palpable aunque oculta en la madeja administrativa. El juez tampoco olvida a los ancianos, a las mujeres golpeadas, a los enfermos mentales. A muchos de ellos a veces se les va la vida esperando una respuesta del Estado.

“No hay grandes reclamos por los tiempos de espera” dice precisamente Molina sobre lo señalado más arriba. “El tiempo de la niñez tiene plazo de vencimiento, como el tiempo de espera de una mujer que sufrió violencia de género, de los ancianos y sus pesares, los discapacitados, los enfermos mentales”, expone en su conferencia con tono cordial y distendido.

Consultado por Aire Digital por ese camino que eligió recorrer, Molina reflexionó sobre la voz de la niña que operó como un quiebre, que lo desarticuló, y le despertó la necesidad de hacer algo. En este caso conjugando su profesión con expresiones artísticas, como el libro que luego inspiró la obra de teatro. Invita a ir más allá de las leyes, a involucrarse con la realidad, a indagar sobre la profundidad de los conflictos.

La pregunta que interpela

“La pregunta de Luli implica una ruptura, un quiebre especialmente para nosotros, cuestiona el rol que desempeñamos, nos obliga a reflexionar acerca de que también debemos pensar que somos potenciales vulneradores. Me refiero a los jueces, a las juezas, a las secretarias, los secretarios, los empleados judiciales, los prosecretarios, la gente, los funcionarios administrativos. Todos tienen que saber que su trabajo es muy importantes, es cierto, pero no son más que un operador dentro de un sistema muchísimo más grande”, desgranó.

“Son operadores de un sistema y que está tratando con personas. Tenemos que saber que cada hoja que se acumula en esos legajos o expedientes es un tiempito que se va, es un tiempito que se fue, y es un tiempito que no vuelve. Tenemos que saber que si las letras de las leyes que tenemos delante nuestro no son suficientes, hay que hurgar por otras nuevas”.

Este juez que se sale del molde, podría haber optado por quedarse de brazos cruzados y mirar hacia otro lado, pero eligió desafiar a las propias estructuras monolíticas que integra. Primero publicó el libro “Cuánto Tiempo es un tiempito”, inspirado en historias reales, luego se embarcó en la obra de teatro.

¿Cuánto tiempo es un "tiempito" cuando hablamos de adopción? | Marcelo Molina | TEDxRosario

La charla completa de Molina, que dura poco menos de 15 minutos y vale la pena repasar, puede ser visualizada en el canal de YouTube de TEDx Rosario, https://www.youtube.com/watch?v=eZzrA4GOOJg&t=6s. En pocos días logró unas 1.500 reproducciones. Quizá el número no sea significativo frente a otras conferencias. Lo valioso es que se alinea en esta propuesta comunicacional distinta, en una mirada diferente hacia adentro y hacia afuera del Poder Judicial.

Tal como puede leerse en su página oficial (www.ted.com) TED es una organización sin fines de lucro dedicada a difundir ideas, generalmente en forma de charlas breves y potentes, que comenzó en 1984 como una conferencia donde convergieron Tecnología, Entretenimiento y Diseño. Hoy abarca casi todos los temas, desde ciencia hasta negocios y asuntos globales en más de 100 idiomas.

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