Fenómeno El Niño: la crecida de la laguna Setúbal reduce drásticamente las playas de la Costanera Este
A pocos días de la inauguración oficial de la temporada, la crecida de la laguna Setúbal producto de El Niño redujo notablemente el espacio de playa y arena.
A pocos días de que comience de manera formal la temporada de verano y de playas en la ciudad de Santa Fe, el impacto del fenómeno El Niño se hace cada vez más evidente sobre el perfil costero de la capital provincial.
A pocos días de que comience de manera formal la temporada de verano y de playas en la ciudad de Santa Fe, el impacto del fenómeno El Niño se hace cada vez más evidente sobre el perfil costero de la capital provincial. El constante y sostenido incremento en el nivel de las aguas de la laguna Setúbal provocó que el sector de playas y el tradicional solárium queden notablemente reducidos, dejando imágenes inusuales para esta época del año que sorprenden a los vecinos y transeúntes que se acerquen a recorrer el paseo público.
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En diálogo con el programa de AIRE Algo que Decir, Sergio Berardi, referente del Sindicato Único de Guardavidas de la República Argentina (SUGRA) y encargado del operativo en el sector, detalló cómo se vive esta situación en los previos al 15 de noviembre, fecha estipulada para la inauguración oficial de la temporada.
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Según explicó Berardi, si bien el avance del agua permite que la pendiente de la costa sea natural y que la arena permanezca limpia por el constante remojo, el espacio físico disponible para la recreación, la instalación de reposeras y la permanencia de las familias se ha achicado de forma drástica en comparación con años anteriores. Donde solía haber extensos metros de arena seca, hoy el agua llega prácticamente hasta las instalaciones fijas, los paradores y las duchas de la zona.
Un escenario complejo marcado por la corriente y los camalotes
La crecida no solo modificó la postal visual de la Costanera Este, sino que plantea un escenario operativo desafiante para los equipos de seguridad y rescate acuático. El caudal de agua que baja arrastra una gran cantidad de flora, fauna viva y vegetación flotante, destacándose la presencia masiva de camalotes impulsados por la velocidad de la corriente. Esta situación genera riesgos adicionales para quienes practican deportes náuticos como el sup o natación, así como la potencial aparición de ofidios u otros obstáculos derivados de la misma dinámica fluvial.
Ante este panorama, el municipio y las fuerzas de seguridad dispusieron desde semanas anteriores la implementación de guardias mínimas preventivas. Las tareas de control se apoyan fundamentalmente en recorridos fluviales constantes a bordo de embarcaciones equipadas con elementos de salvamento y botiquines de primeros auxilios, anticipándose a las emergencias que pudieran registrarse antes del despliegue de los puestos fijos en la arena.
Recomendaciones, restricciones y la respuesta de la gente
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Con una superficie de solárium que pasó de los amplios espacios de temporadas pasadas a una franja mínima de pocos metros —llegando inclusive a tocar las bases de las estructuras de los paradores—, las autoridades sanitarias y de seguridad remarcan la necesidad de extremar la prudencia. Si bien oficialmente la habilitación balnearia restrictiva comenzará el 15 de noviembre con la colocación de cartelería específica y delimitaciones mediante boyas de seguridad, el público ya concurre masivamente a disfrutar de los espacios verdes y la ribera durante los fines de semana.
Desde el cuerpo de guardavidas enfatizan que la consigna principal es acatar de forma estricta las indicaciones del personal apostado en la costa y respetar los límites establecidos, recordando que las áreas de baño formal no se encuentran habilitadas bajo estas condiciones de inestabilidad hídrica. La convivencia entre la crecida de la Setúbal y el flujo de visitantes requerirá, indefectiblemente, de un alto grado de responsabilidad individual por parte de los ciudadanos para evitar accidentes y disfrutar del entorno de manera segura.






