Edith Miroznik, la mujer al frente del negocio de joyas con más de 100 años de antigüedad

Edith Miroznik representa la cuarta generación de la familia santafesina al frente de la tradicional Joyería El Rubí, creada en 1915. Combina sus funciones gerenciales con el diseño de joyas, y asegura que nunca la apabulló el hecho de ser una mujer referente en el mundo empresarial.
Además de gestionar la empresa, Edith disfruta de poder diseñar nuevas joyas: Es lo que me evade del mundo, cuenta. 

Además de gestionar la empresa, Edith disfruta de poder diseñar nuevas joyas: "Es lo que me evade del mundo", cuenta. 

Gentileza Edith Miroznick

"Las mujeres podemos, no somos diferentes a los hombres. Podemos hacer todo lo que queremos, lo que proyectamos, lo que nos gusta. Podemos, a la par del hombre, seguir el camino que elegimos", asegura Edith Miroznik. Es que tanto ella, como su hermana, Diana Miroznik, representan la cuarta generación de la familia al frente de la Joyería El Rubí, tradicional empresa santafesina que tuvo sus orígenes en el año 1915, cuando un antepasado orfebre llegó desde Polonia escapando de la guerra. En el Día Internacional de la Mujer, Edith habló con AIRE sobre lo que para ella representa ocupar ese lugar tan especial, el disfrute pleno de esbozar en un papel los nuevos diseños de la firma, la participación de sus hijos y sobrinos en el desarrollo del negocio y cómo se ve a futuro. "Proyectando, siempre proyectando", adelanta.

Edith reconoce que ser una mujer empresaria no le resultó difícil, y destaca que ese privilegio se debe a todo lo que aprendió de su padre: "Él me ha guiado. Fue mi mentor. Lo que aprendí, lo aprendí de él". Para ella, encabezar la joyería centenaria y también formar parte de la comisión del Centro Comercial durante más de una década "nunca fue un escollo", y subraya con seguridad: "Al principio era la única mujer, pero nunca me apabulló estar entre todos los hombres".

Edith se encarga de crear las joyas, y luego dirige al equipo de orfebres que confecciona de cada una de las piezas de la marca.

Edith se encarga de crear las joyas, y luego dirige al equipo de orfebres que confecciona de cada una de las piezas de la marca.

Además de estar al mando de la empresa referente en el mundo de la orfebrería, Miroznik se encarga también del diseño de joyas de la marca y confiesa que ese aspecto de su trabajo es el que más placer le da: "Lo que me evade de este mundo es sentarme con una idea, poder plasmarla en un papel y saber que ahí comienza ese camino de arte. Me maravilla saber que puedo crear, puedo diseñar, puedo dibujar lo que a mí me gusta". Y disfruta de ese proceso creativo porque le permite expresar sus sentimientos a través de cada pieza minuciosamente pensada.

Como si fuera poco, Edith también dirige al grupo de orfebres que materializa a cada una de sus creaciones. "Nos dedicamos a proyectar colecciones y tratamos de que nuestras producciones sean excepcionales, nos gusta estar a la vanguardia de la moda".

La joyería El Rubí abrió una imponente nueva sucursal en San Martín y Salta, y Edith se encargó del diseño del local.

La joyería El Rubí abrió una imponente nueva sucursal en San Martín y Salta, y Edith se encargó del diseño del local.

Nada queda librado al azar, porque, como se encarga de remarcar, la filosofía de la familia es llevar adelante el negocio con honestidad y seriedad. "El camino recorrido, la experiencia, el conocimiento adquirido de todas estas generaciones, han demostrado que tenemos amor por la orfebrería y por lo que hacemos, y eso se lo inculcamos a nuestros hijos", cuenta orgullosa.

¿Qué aprendió Edith Miroznik después de tantos años de tratar y conocer a las mujeres? "Que la mujer puede a la par del hombre, y además tiene un plus: llevar una familia adelante", destaca. "La mujer tiene su hogar y puede ser empresaria. Podemos hacer las dos cosas: criar bien a nuestros hijos y seguir adelante con nuestro trabajo empresarial", agrega.

La joyería el Rubi comenzó en el año 1915 y lleva más de 100 años de tradición.

La joyería el Rubi comenzó en el año 1915 y lleva más de 100 años de tradición.

Bajo los consejos y la guía de estas mujeres, la quinta generación de la familia ya trabaja de lleno en las distintas funciones que hacen a la empresa. Entre los hijos de las hermanas Miroznik hay economistas, abogadas, licenciados en Administración de Empresas, y todos colaboran desde su lugar para que El Rubí crezca día a día.

Sin embargo, Edith aclara que no está en sus planes retirarse. Cuando se le pregunta por su futuro, se imagina en el mismo lugar y responde sin titubear: "Quiero seguir haciendo lo que hago, porque amo lo que hago. Es un placer para mí. No me es difícil porque cuando uno hace las cosas con placer, eso te da fuerza para seguir adelante".

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