Las instalaciones del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia, de la ciudad de Santa Fe, sufren las consecuencias de obras mal hechas, uso inadecuado e incluso el robo de elementos básicos de construcción. Los problemas no terminan ahí: hay techos sin paneles como consecuencia de las lluvias, suciedad en áreas en las que constantemente circulan pacientes, goteras en la sala de espera, olores nauseabundos por desagües mal hechos y el robo de elementos de seguridad, como gabinetes de incendios y rejillas.
El efector que brinda asistencia pediátrica a los chicos del centro y del norte de la provincia de Santa Fe sufre las consecuencias de una infraestructura que se ve superada por la combinación de una importante demanda de gente, obras mal ejecutadas y la falta de los cuidados básicos.
En una recorrida que AIRE realizó por la planta baja del hospital se pudo constatar algunos de los problemas que saltan a simple vista en una fracción de los más de 6.000 metros cuadrados que tiene el hospital.
En el ala oeste se ubica una sala de espera con cinco consultorios, oficinas de administración y recepción. A pesar de que las instalaciones se inauguraron en 2017, revisten una importante cantidad de problemas que impactan en quienes ingresan al lugar.
Los operarios del efector retiraron algunos de los paneles del techo por las filtraciones que se dan cuando llueve. Los pisos están descuidados, hay un balde en un rincón que amortigua el ritmo de una gotera y el mal olor en los baños, son solo algunos de los condimentos con los que a diario conviven tanto los pacientes como el personal médico y administrativo del hospital Alassia.
La infraestructura quedó "chica" para las más de 1.000 personas que pasan a diario por el efector. La mesada del baño de mujeres del área de espera está rota, las rejillas de los desagües desaparecieron por obra de manos ajenas, al igual que las piezas de bronce del gabinete de incendios.
Desde el hospital aclararon que algunas de las falencias ya "se arreglaron". Para los profesionales de la salud, el área más crítica es la de internación de cuidados mínimos, en donde el deterioro de las habitaciones es muy importante.
A principios de año se le pidió dinero al gobierno para llevar adelante las mejoras. Los recursos económicos para los trabajos en las 50 habitaciones llegaron en mayo, en simultáneo con los pacientes afectados con cuadros respiratorios. El contexto obligó a suspender las tareas y reprogramarlas.
Los trabajos de ampliación de la guardia y la construcción del área de Oncología Pediátrica aún no tienen fecha, pero una vez que estas inicien se tendrá que clausurar y trasladar la sala de espera del hospital. Las obras colaborarán en la ampliación del nosocomio con nuevas áreas de internación transitoria.
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