"Estoy realmente acongojado, compungido y triste", asegura Carlos Cacho Medone, el dueño del emblemático Pool Rider's ubicado en la esquina de Suipacha y Rivadavia que tuvo que cerrar como consecuencia de la pandemia. Hace más de 40 años que estaba abierto en la ciudad, pero la incertidumbre de no saber cuándo iban a poder volver a abrir y las deudas que se acumulan mes a mes, hicieron que tenga que tomar esta decisión.
No pierde la esperanza de volver a reinaugurarlo cuando pase la crisis económica y el escenario sea más estable y previsible para los comerciantes, pero hoy asegura que tuvo que llegar a esta determinación porque sabe que los lugares de concurrencia masiva van ser los últimos que se van a habilitar.
Leer más ► Crisis de los gastronómicos: cierres, incertidumbre y el problema del delivery
"Es imposible jugar al pool a distancia, y tengo gastos fijos que no sirve crear un deuda de la que después mañana me arrepienta. Asique tuve que tomar después de 40 años la decisión de cerrar. No me queda otra porque después me va a generar un pasivo que me va a costar levantar", aseguró en una entrevista en Aire de Santa Fe.
Carlos cuenta que vivía en Buenos Aires y conoció el primer pool de la Argentina. A raíz de eso se le ocurrió poner uno en Santa Fe junto a su padre y un socio: "pusimos primero uno en calle San Martín en el 1980, estuvimos un año y pico ahí y nos vinimos para Suipacha y Rivadavia". Vio pasar todas las transformaciones de la ciudad, y pensar en eso lo tiene muy nostálgico y angustiado.
El inmueble no es suyo, y si bien el propietario tiene buena voluntad porque hace 40 años que es su inquilino, su negocio es el alquiler y no lo puede pagar hasta tanto no siga trabajando, y cree que "esto viene para largo".
Este miércoles es el último día del local montado, ya lo están desarmando y trasladando las cosas. "Las mesas son pesadas, el traslado va a ser bravo, y las estoy llevando a unas cocheras de las que soy propietario", cuenta y asegura que las va a conservar ahí.
Leer más ► La provincia de Santa Fe cumplió una semana sin nuevos casos de coronavirus
Esta decisión lo tuvo "varias noches sin dormir ", pero no tomó la decisión apresurado: "lo pensé bien, pero no tenía alternativa". Carlos cuenta que recibió tanto apoyo de los medios y amigos, ofreciéndole espacio para guardar las mesas, que lo reconfortó y mantiene viva la ilusión de volver a abrir abrir sus puertas.




