Autos eléctricos en Santa Fe: ya hay más de 2.500 nuevos vehículos, pero la ciudad todavía no tiene cargadores públicos
Durante los primeros seis meses de 2026 se patentaron 2.531 vehículos eléctricos en la provincia, una cifra que ya supera todo lo registrado durante 2025.
La movilidad eléctrica dejó de ser una promesa de futuro y empieza a ganar lugar en las calles de Santa Fe. Durante los primeros seis meses de 2026 se patentaron 2.531 vehículos eléctricos e híbridos en la provincia, una cifra que ya supera todo lo registrado durante 2025. El crecimiento abre un nuevo desafío: acompañar la expansión de estos vehículos con una infraestructura de carga que todavía es prácticamente inexistente en la capital provincial.
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El dato fue uno de los ejes de una entrevista realizada en AIRE al ingeniero José Stella, profesor, investigador y especialista en políticas energéticas de la UTN, en el marco del debate que se abrió tras la aprobación en el Concejo Municipal de Santa Fe del Programa Municipal de Promoción de la Movilidad Eléctrica.
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La ordenanza, aprobada esta semana, busca generar un marco para planificar la infraestructura de recarga y promover inversiones privadas, con articulación entre el Municipio, la Empresa Provincial de la Energía (EPE), el Gobierno provincial y universidades. El objetivo es que la ciudad pueda anticiparse al crecimiento de una tecnología que ya empieza a formar parte del mercado automotor.
Un crecimiento que se aceleró en los últimos años
Los números muestran el cambio de tendencia. En 2022 se habían registrado 622 vehículos eléctricos e híbridos en la provincia. En 2025 fueron 1.750 y solamente entre enero y junio de 2026 ya se contabilizaron 2.531. Dentro de ese último registro hay una diferencia importante: 103 unidades son completamente eléctricas y 2.428 corresponden a vehículos híbridos, de acuerdo con datos difundidos a partir de información de la Administración Provincial de Impuestos (API).
La comparación permite dimensionar el crecimiento: en apenas seis meses Santa Fe superó en más de 40% el total de vehículos eléctricos e híbridos patentados durante todo 2025.
¿Qué diferencia hay entre un auto eléctrico y uno híbrido?
La distinción es clave para entender el fenómeno. Un vehículo 100% eléctrico funciona exclusivamente con energía almacenada en sus baterías y necesita ser conectado a una fuente de carga. En cambio, los híbridos combinan un motor de combustión tradicional con uno eléctrico. Muchos de los modelos que circulan actualmente no necesitan conectarse a la red eléctrica: recuperan energía durante la marcha y mediante el funcionamiento del propio motor.
Por eso, según explicó Stella en AIRE, el crecimiento de los híbridos es particularmente importante: permiten reducir el consumo de combustible sin depender de una red pública de cargadores.
Cargar un auto eléctrico en casa: cuánto tarda
Uno de los interrogantes que aparece con la llegada de estos vehículos es qué pasa si el propietario quiere cargarlo en su propia casa. El especialista explicó que un auto completamente eléctrico puede conectarse a la red domiciliaria, pero una carga convencional puede demandar entre seis y diez horas para alcanzar aproximadamente el 80% de la batería.
Una alternativa es instalar un dispositivo denominado wallbox, un cargador específico que requiere una instalación eléctrica adecuada, puesta a tierra y determinadas condiciones de seguridad. En edificios, el desafío es todavía mayor porque entran en juego las características de la instalación eléctrica y la posibilidad de disponer de un punto de carga individual. La situación también abre un interrogante para la EPE: cómo acompañar el crecimiento de la demanda sin generar sobrecargas en determinados sectores de la red.
De los 15 minutos en una ruta a varias horas en casa
La diferencia aparece con los cargadores rápidos. Según explicó Stella, las estaciones de carga ultrarrápida permiten recuperar buena parte de la autonomía de un vehículo en alrededor de 15 minutos, aunque esa velocidad tiene un costo: la carga en estaciones públicas puede ser varias veces más cara que realizarla en el domicilio.
El especialista señaló que una carga rápida requiere una infraestructura eléctrica mucho más potente y que, por ese motivo, el precio del kilovatio utilizado en esos puntos puede ser considerablemente superior al de una vivienda.
En Santa Fe, además, todavía no existe una red pública de estaciones de carga para autos eléctricos. Precisamente por eso, uno de los objetivos del nuevo programa municipal es generar las condiciones para que esa infraestructura pueda comenzar a desarrollarse.
¿Cuánto cuesta cargar un auto eléctrico?
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el costo de utilización. Un vehículo eléctrico -indicó Stella- puede consumir en promedio entre 15 y 16 kWh cada 100 kilómetros, aunque el rendimiento depende del modelo, el peso y las condiciones de circulación.
Con las tarifas residenciales actuales, el costo energético para recorrer esa distancia puede resultar significativamente inferior al de un vehículo convencional. A eso se suma que los eléctricos requieren menos mantenimiento mecánico: no tienen cambios de aceite ni determinados componentes propios de los motores de combustión.
El desafío aparece entonces en el precio inicial del vehículo, el costo de las baterías y la infraestructura necesaria para cargarlo.
La batería: cuánto dura y qué pasa después
La batería es uno de los componentes más costosos de un vehículo eléctrico y también una de las principales dudas para quienes evalúan comprar uno. De acuerdo con la explicación brindada por Estela, una batería de litio puede tener una vida útil estimada de 10 a 15 años, dependiendo de su utilización y de las condiciones de carga.
Cuando deja de ser adecuada para un vehículo, eso no necesariamente significa que haya llegado al final de su vida útil. El especialista explicó que puede tener un segundo uso como sistema de almacenamiento de energía, por ejemplo, asociado a una instalación de generación solar domiciliaria.
El próximo desafío: preparar la red eléctrica
El crecimiento de los patentamientos plantea una pregunta que excede a los automóviles: ¿está preparada la red eléctrica para una expansión masiva de la movilidad eléctrica? La EPE ya trabaja en análisis sobre la capacidad de sus distribuidores y alimentadores para determinar dónde podría ser necesario reforzar la infraestructura a medida que aumente la demanda.
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También aparece otro debate: establecer tarifas diferenciadas para promover la carga durante los horarios de menor consumo. El período de menor demanda eléctrica se concentra, según lo explicado durante la entrevista, entre aproximadamente las 23 y las 5, una franja que podría utilizarse para incentivar la carga nocturna y evitar que los nuevos consumos se concentren en los horarios de mayor demanda.
En paralelo, todavía resta avanzar en cuestiones regulatorias: cómo deben ser las instalaciones domiciliarias, qué requisitos tendrán los cargadores, cómo se resolverá la carga en edificios y quién prestará el servicio en los espacios públicos.
Santa Fe dio el primer paso, pero la infraestructura todavía está pendiente
El nuevo Programa Municipal de Promoción de la Movilidad Eléctrica busca justamente ordenar ese escenario. La iniciativa aprobada por el Concejo no implica que el Municipio vaya a instalar de inmediato una red de cargadores con fondos propios: apunta a planificar la infraestructura y generar condiciones para que puedan realizarse inversiones, en articulación con la EPE, la Provincia, universidades y el sector privado.
El desafío es que la infraestructura avance a una velocidad similar a la del mercado. Porque mientras en seis meses ya se patentaron 2.531 vehículos eléctricos e híbridos en Santa Fe, la capital provincial todavía no cuenta con una estación pública de carga.
La pregunta, entonces, ya no parece ser si los autos eléctricos van a llegar a Santa Fe. Los números muestran que ya llegaron. El interrogante es qué tan rápido podrá la ciudad adaptar sus calles, edificios y red eléctrica para acompañarlos.







