sábado 15 de enero de 2022
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Yoga en pandemia: los 5 beneficios de una disciplina milenaria elegida en Santa Fe

Aire Digital entrevistó a cuatro profesoras de distintas ramas del yoga en Santa Fe para conocer las razones por las cuales la gente se volcó a esta práctica durante el aislamiento. ¿Cómo fue la adaptación a las clases en casa?

A seis meses de la pandemia de coronavirus, son muchos los hábitos que han tenido que modificarse en todo el mundo y también en la ciudad de Santa Fe. En particular, el hecho de sostener un aislamiento durante tanto tiempo hizo mella en el estado anímico y psicológico de la gente. El famoso slogan “quedate en casa” obligó a cerrar la puerta y a enfrentarnos con algo a lo que la mayoría no estamos acostumbrados: nosotros mismos.

“Esta pandemia nos puso un espejo enfrente y lo que vos ves reflejado en ese espejo es algo con lo que te tenés que sentir a gusto, es una oportunidad para cambiar”, dijo Julieta Peteán, profesora de dilatada trayectoria dedicada al Ashtanga Yoga en Santa Fe.

La mirada de Peteán y otras tres profesoras santafesinas permitió identificar con mayor nitidez las cinco razones por la que los santafesinos se volcaron a la práctica de yoga en esta pandemia.

1- Conexión cuerpo-mente-espíritu

Mariam Schmidt lleva una vida dedicada al yoga, disciplina que practica desde los ocho años y hoy tiene su estudio en el macrocentro de Santa Fe. No duda en señalar que, en esta pandemia, la gente “busca una alternativa para sentirse mejor desde adentro”, y que en este contexto, el yoga “es un bálsamo para el espíritu, el cuerpo, el alma, la mente”.

“Es una filosofía de vida”, afirmó.

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Mariam Schmidt, profesora de yoga

Mariam Schmidt, profesora de yoga

Recordó, además, que esta milenaria disciplina le permite al practicante sentirse “expandido interiormente” y también atender a los efectos mentales nocivos del encierro. Para la especialista, “la enfermedad mental es lo que más se va a ver en estos tiempos” y, frente a esta realidad, el yoga aporta herramientas para mantener equilibrio.

Peteán, por su parte, asegura que, cuando un alumno se acerca a la práctica de yoga “comienza a conectar cuerpo, respiración y mente, y empiezan a ocurrir otras cosas: los alumnos empiezan a sentir una consciencia de sí mismos más clara, una sensación de estar completamente vivos”.

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Julieta Peteán, profesora de Ashtanga Yoga

Julieta Peteán, profesora de Ashtanga Yoga

“Se sienten mejor, más equilibrados, más conscientes, más despejados, y ese anhelo que tenemos todos los seres humanos de una vida más feliz, más despierta, llena de sentido y una sensación de conexión con algo más grande que nuestro ser individual empieza a convertirse en una poderosa motivación para practicar a largo plazo”, explicó.

Julieta Peteán: “Esta pandemia nos puso un espejo enfrente y lo que vos ves reflejado en ese espejo es algo con lo que te tenés que sentir a gusto, es una oportunidad para cambiar”.

2- Mirada interior

Alejandra Andermann es médica especialista en traumatología y “yoga acharya”. En la charla con Aire Digital se permitió tener una mirada, no sólo como profesora, sino también como practicante, consideró “esencial” esta disciplina, en particular porque le permite sostener rituales diarios de posturas (asanas) que la apuntalan en lo cotidiano, tanto en el plano mental como emocional, espiritual y físico.

Y como profesora, opina que “la gente buscó en la situación de pandemia tener un espacio en el que pueden conectarse consigo mismo y relajarse”.

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Alejandra Andermann, profesora de yoga

Alejandra Andermann, profesora de yoga

Peteán coincide en la visión y sostiene que “las asanas y pranayamas (ejercicios de respiración) son un combo perfecto para ir hacia dentro, porque tenemos una vida volcada hacia lo exterior, hacia lo que los demás esperan de nosotros, el rol que tenemos que cumplir en la sociedad o en la familia”.

Por su parte, Schmidt asegura que existe “una necesidad básica” en cada practicante: “es la de encontrarte este tiempo para vos, para estar bien y cultivar tu espíritu, tu jardín interno, como lo llamo yo”.

Mariam Schmidt: "El yoga es un bálsamo para el espíritu, el cuerpo, el alma, la mente. Es una filosofía de vida”.

3- Manejo del estrés y la ansiedad

Aldana de Giorgio es profesora de yoga integral en Santa Fe y también aportó su experiencia sobre estos seis meses de pandemia, en especial, sobre el impacto del yoga para reducir ciertos desequilibrios producto de la angustia o la incertidumbre, sumado al aislamiento.

“Cada situación trae siempre oportunidades. Las personas en el aislamiento comenzaron a mirarse, a ir para adentro y conectar con sus necesidades tanto físicas como emocionales. Mucha gente tuvo llegada a esta disciplina debido a la pandemia. Llegan en la búsqueda de un momento de desconexión de su diario, a relajar su cuerpo y mente, otros tantos por contacto o acercamiento a lo espiritual, bajar ansiedades o estrés y despejarse del aislamiento”, expresó.

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Aldrana de Giorgio, profesora de Yoga

Aldrana de Giorgio, profesora de Yoga

Para la docente, el yoga “es una disciplina muy completa que nos brinda innumerables beneficios, entre ellos, reeducar la respiración, aprender a respirar aprovechando nuestra mayor capacidad pulmonar y oxigenando nuestro cuerpo por completo, mejorar nuestra postura corporal, trabajar la musculatura, nuestra fuerza, resistencia, flexibilidad y equilibrio”.

También ayuda a “lograr una mayor concentración y bajar la ansiedad”, sumado a que permite tratar distintos trastornos como el estrés, el insomnio, la depresión y el asma, entre otras.

“Beneficiamos cada uno de los sistemas. Nuestra circulación, oxigenación, nuestros órganos internos, glándulas. De esta manera se comienza a percibir y recibir un incremento en nuestra salud generalizada. Y acompañado de ello, con el desarrollo de tanta energía, vemos los efectos en nuestro plano sutil o energético. Trabajamos con nuestros centros energéticos (chakras), nos cargamos de la energía vital del universo”, afirmó.

Yoga

Para Peteán, en tanto, antes de la pandemia ya vivíamos “una vida con altos niveles de estrés, con ansiedad, excesiva preocupación”, y es ahí donde el yoga aparece para conectar el cuerpo, la mente y la respiración.

“Reconozco que este aislamiento nos está haciendo mucho daño, está rompiendo muchas relaciones personales, familiares, está llevando a las personas a extremos de depresión, estrés, ansiedad, preocupación, que va totalmente en contra del beneficio que queremos hacer para cuidar la salud. A veces estamos tan desconectados de nosotros mismos que nos volvemos seres reactivos, no siempre reaccionamos siendo conscientes de lo que estamos haciendo y eso es una gran desconexión con nuestra verdadera esencia”, se lamentó.

Poder reducir los niveles de ansiedad y angustia se ha transformado, para muchos, en un enorme desafío, y Peteán lo llevó al plano yóguico en la búsqueda de la felicidad y plenitud interior: “La práctica del yoga te lleva a la verdad; hay muchas cosas de exploración y de conocimiento que tenemos que hacer para adentro y es ahí donde uno puede encontrar la verdadera felicidad, porque cuando sos feliz con algo de afuera y lo tenés, sufrís porque lo podés llegar a perder, y cuando no lo tenés, sufrís porque lo querés conseguir y no lo conseguís”, explicó.

Aldana de Giorgio: “Cada situación trae siempre oportunidades. Las personas en el aislamiento comenzaron a mirarse, a ir para adentro y conectar con sus necesidades tanto físicas como emocionales".

4- Resiliencia

El yoga suele ser utilizada como herramienta que ayuda a la mente y al cuerpo a sobrellevar de mejor manera situaciones adversas. Es por eso que en una situación tan inusual a nivel mundial como la pandemia de coronavirus, que traerá aparejadas consecuencias aún difíciles de cuantificar y calificar, esta disciplina se torna vital para el ser humano.

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Así lo considera Peteán: “En este caso particular de la pandemia, los que ya eran practicantes tenían experimentado por sí mismos que esto te hace mucho más resiliente y te aporta mucha calma frente a las emergencias. Y los que no habían probado practicar yoga antes sintieron que era una herramienta clave que los podía ayudar”.

“Los santafesinos eligieron la práctica del yoga y la vienen eligiendo hace tiempo pero yo sentí este año, antes de la pandemia que hubo en mi estudio muchísima gente que se acercó; muchos por primera vez, algunos retomando sus actividades yóguicas”, explicó Schmidt.

Alejandra Andermann: “La gente buscó en la situación de pandemia tener un espacio en el que pueden conectarse consigo mismo y relajarse”.

5- Virtualidad y tiempo libre

El fenómeno de la virtualidad también fue un elemento central para que los santafesinos se vuelquen al yoga en pandemia. La distancia dejó de ser un obstáculo y, por el contrario, permitió que más personas puedan sumarse según su disponibilidad de tiempo y desde el hogar.

Si bien hay muchos elementos que forman parte de la práctica yóguica que son propias de la presencialidad, la utilización de las herramientas digitales para clases on line ayudó a mantener viva la disciplina.

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El yoga en otro momento, cuando el contacto físico era

El yoga en otro momento, cuando el contacto físico era "la normalidad" en el mundo.

De Giorgio señala, precisamente, que “más allá que en la modalidad virtual se pierden muchos detalles a diferencia de la práctica presencial, es posible adaptarse y no perder el contacto con la disciplina que tanto beneficios nos proporciona”

Andermann admite que le llevó un tiempo poder adaptarse a la realidad virtual casi impuesta por la coyuntura, pero encontró en ella un elemento que acercó a muchas personas que estaban interesadas y no encontraban el momento para practicar yoga: “El que antes de la pandemia no tenía idea que era el yoga como práctica, es poco probable que lo busque en esta situación, pero sí creo que lo hace aquel que lo tenía como algo pendiente a investigar. En mi grupo ahora hay gente que llegó porque hacía tiempo que quería probar cómo era y se encontró con el tiempo para hacerlo”, reconoció.

Para la profesora, la modalidad virtual es aún “una herramienta a explorar” y aseguró: “Todavía la estoy aprendiendo, creo que todos la tenemos que utilizar sea cual fuere nuestra profesión, es una invitación a aprender esta modalidad”.

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En el caso de Mariam Schmidt, la experiencia fue enriquecedora porque le permitió conectar, incluso, con alumnos del exterior: “En la pandemia tuve mucha gente, y gente nueva que no podía practicar porque estaba lejos. La tecnología nos unió y hoy podés practicar desde cualquier parte del mundo con la profesora que vos elijas hacerlo, y eso es maravilloso”, opinó.

Y Peteán remarcó que hubo mucha gente deseosa de continuar con su práctica a toda costa.

“Si podíamos hacer los encuentros presenciales, estaban muy deseosos de poder venir a la práctica y si no se podía, la gente le encontró la vuelta para hacerlo a través de internet en su casa porque reconocen que es una herramienta muy poderosa para el autoconocimiento, la autotransformación y aportar la calma necesaria, despejar la mente y cuando está despejada, poder tomar decisiones más acertadas”, expresó.

Lo cierto es que en Santa Fe, Argentina y el mundo, ya nada volverá a ser igual luego de semejante experiencia colectiva marcada por un virus aún sin cura. Pero en esta nueva "normalidad" que comenzamos a construir, las disciplinas como el yoga, lejos de verse perjudicadas, logran adaptarse y seguir sumando adeptos, acompañando a la humanidad como hace al menos 4.000 años.

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