Con este incremento, Santa Fe se mantiene entre las provincias más afectadas del país, junto a Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo de Koch. Aunque antigua, sigue vigente y representa un riesgo sanitario importante. “El contagio se da principalmente en ambientes cerrados y a través del contacto cercano y prolongado, por lo que es especialmente preocupante en hogares hacinados y centros urbanos densamente poblados”, explicó la secretaria de Salud provincial, Andrea Uboldi.
Desde la cartera sanitaria aseguran que están reforzando las estrategias de prevención y detección temprana para contener la propagación.
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Adultos jóvenes, los más afectados
La tuberculosis afecta especialmente a adultos jóvenes entre 15 y 40 años, siendo mayormente varones. “Este grupo etario representa una población clave desde lo epidemiológico, pero también difícil de captar. No suelen consultar al médico por una tos prolongada, lo que retrasa el diagnóstico”, explicó Uboldi.
Los niños representan menos del 8% de los casos, pero son clave en los estudios preventivos por su exposición familiar.
La tuberculosis es una enfermedad prevalente, sobre todo en centros urbanos importantes, por lo tanto, cualquier persona puede contraerla. "Se cree que por vivir en un departamento o tener un estándar de vida alto no se va a contagiar la enfermedad. Y la verdad que se puede tener", detalló la funcionaria, que aclaró además que se trata de una enfermedad diagnosticable, tratable y curable.
Cuáles son los síntomas
- La tos persistente por más de dos semanas es el síntoma central.
- La pérdida de peso inexplicable.
- Sudores nocturnos intensos, fiebre persistente y tos con sangre también son señales de alarma que no deben ignorarse.
“Cualquier persona que tosa más de 14 días debe ser evaluada para tuberculosis. No hay que subestimar el síntoma ni automedicarse”, advirtió la funcionaria.
La vacuna BCG protege a los recién nacidos de formas graves como meningitis. Su efectividad disminuye con los años, por lo que el diagnóstico temprano y el tratamiento en adultos son fundamentales.
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La prueba de PPD es uno de los medios usados para confirmar la presencia de tuberculosis.
Un diagnóstico sencillo y accesible
Detectar la tuberculosis es fácil, rápido y gratuito en Argentina. Solo requiere una muestra de esputo, permitiendo así iniciar un tratamiento oportuno y evitar complicaciones mayores. Además, se están desarrollando métodos más veloces para acelerar aún más la detección. “No hace falta una tecnología compleja. Con un frasquito y una muestra de esputo se puede diagnosticar. Pero para eso hay que pensar en tuberculosis”, insistió Uboldi.
Según la funcionaria, entre el 80% y el 85% de los casos detectados en Santa Fe corresponden a formas pulmonares de la enfermedad. “Eso implica que con una simple muestra de esputo podemos confirmar la mayoría de los diagnósticos. El problema es que muchas veces ni se sospecha tuberculosis ante una tos persistente”, alertó. Uboldi remarcó que el sistema de salud también tiene la responsabilidad de solicitar el estudio cuando un paciente presenta síntomas compatibles: “No se necesita un laboratorio sofisticado, solo la sospecha clínica y el acceso al frasquito”.
Curable, pero con tratamiento supervisado
La tuberculosis se cura con medicamentos disponibles gratuitamente en el país. Sin embargo, el éxito del tratamiento depende de la adherencia estricta bajo supervisión médica para evitar resistencias bacterianas y frenar la propagación. “Es fundamental que el tratamiento sea supervisado. No solo por el bienestar individual, sino por la salud pública”, remarcó.
La enfermedad puede reaparecer en personas inmunocomprometidas, como pacientes con VIH o cáncer. Hoy uno de los desafíos que se afrontan es la tuberculosis multirresistente, que surge cuando no se completa adecuadamente el tratamiento inicial, generando desafíos terapéuticos mayores.
En la actualidad Santa Fe articula efectivamente programas de tuberculosis y VIH debido a la alta incidencia conjunta de estas enfermedades. “Desde hace tiempo unificamos los programas de tuberculosis y VIH porque la asociación entre ambas es muy fuerte. Trabajamos intensamente en capacitar al personal de salud para detectar y tratar la tuberculosis tempranamente”, destacó Uboldi.
Además, se evalúan nuevas estrategias, como dispositivos móviles para facilitar radiografías en terreno o seguimientos más cercanos desde enfermería, a fin de reducir el abandono del tratamiento y mejorar el control de contactos estrechos.
Ante cualquier tos persistente, la recomendación es clara: consultar rápidamente, evitar la automedicación y recordar que nadie está exento de contraer tuberculosis, sin importar su condición socioeconómica. "La responsabilidad de cada individuo con el tratamiento protege a toda la comunidad", concluyó Uboldi.