Los aditivos alimentarios forman parte de la dieta diaria de millones de personas, especialmente a través del consumo de alimentos ultraprocesados. Ahora, un estudio realizado en Francia y publicado en la revista Plos One advierte que dos mezclas específicas de estos compuestos estarían asociadas a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Una de las combinaciones se encuentra habitualmente en caldos, postres lácteos, salsas y grasas. La otra, en bebidas endulzadas artificialmente y refrescos.
¿Qué aditivos alimentarios se analizaron?
La investigación fue liderada por la Universidad de la Sorbona de París, junto con el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm). A diferencia de los estudios tradicionales que analizan sustancias de forma aislada, este trabajo evaluó los efectos de cinco combinaciones de aditivos frecuentemente presentes en productos industrializados.
Los científicos utilizaron datos de salud y alimentación de 108.643 adultos franceses, recogidos durante un seguimiento promedio de 7,7 años dentro de la cohorte NutriNet-Santé.
Dos combinaciones bajo la lupa
De las cinco mezclas de aditivos identificadas, dos mostraron asociación con una mayor incidencia de diabetes tipo 2, independientemente de otros factores como la calidad nutricional de la dieta o el estilo de vida de los participantes.
La primera mezcla incluía emulgentes (almidones modificados, goma guar, pectina, carragenanos, goma xantana), un conservante (sorbato potásico) y un colorante (curcumina). Se encuentra frecuentemente en caldos, postres lácteos y salsas industriales.
La segunda mezcla, vinculada al consumo de bebidas azucaradas y refrescos light, contenía acidulantes, colorantes (como caramelo de sulfito amónico), edulcorantes (aspartamo, acesulfamo-K), emulgentes y un agente de recubrimiento (cera de carnauba).
Interacciones y posibles efectos “cóctel”
El estudio observacional detectó interacciones entre los aditivos de cada mezcla, lo que sugiere que algunas sustancias podrían potenciar o inhibir mutuamente sus efectos.
“Estos resultados coinciden con investigaciones in vitro recientes que apuntan a posibles efectos cóctel”, señaló Marie Payen de la Garanderie, investigadora del Inserm y autora principal del estudio.
Aunque los datos no permiten establecer una relación causal definitiva, los investigadores destacan la necesidad de ampliar los estudios para conocer los mecanismos biológicos detrás de estas asociaciones.
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