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Salud

¿Qué es la meditación?

Meditar es el arte de estar “aquí y ahora”, es un “espacio” sin tiempo donde nos conectamos con todo lo que es, con toda la existencia y con lo que es real, sin ilusión. Es aprender a ver la vida sin fantasías, ni subjetividades, aprender a ser objetivo, a ser flexibles para acomodarse a esa realidad, a utilizar los sentidos ya que a través de ellos obtenemos la percepción, entrenar la mente para que procese correctamente la información, para luego tener la percepción bastante cercana de los que es la realidad y a partir de allí no crear expectativas falsas y evitar las aflicciones.

Al meditar nos conectamos con nuestra esencia divina, no hay divisiones, no hay polaridades, no hay miedos, sufrimiento, ni dudas, nos sentimos parte del todo, del universo, como unidad.

La meditación no es una huida de la realidad, sino un sendero de descubrimiento del Yo verdadero, el ser espiritual, el alma.

Existen miles de técnicas para poder llegar al estado “meditativo” o “Dhyana” y dependiendo de la estructura de cada persona, su ciclo de vida, su mente, su contexto, entre otros, le será más sencillo utilizar unas técnicas y no otras.

Dentro de los 8 pasos de Patanjali (Yoga Clásico), que son una serie progresiva de etapas o disciplinas, este es el paso N° 7 y se considera que es un “estado de conciencia expandida”, todas las prácticas previas, sirven para purificar el cuerpo físico, energético, mental y emocional, transformando a nuestro SER en un canal puro donde la energía circula sin trabas, sin bloqueos. Son el fruto de la experiencia de miles de practicantes a lo largo de milenios, Yoguis que han aplicado la observación interna y han sistematizado los peldaños que se van subiendo en la maravillosa experiencia del Yoga. Es un verdadero obsequio de Oriente para la humanidad. Cada practicante podrá comprobar la veracidad de estas enseñanzas únicamente por medio de la práctica constante y regular.  En general todos los desarrollos del Yoga y Escuelas se apoyan en esta estructura y forman la base del sadhana o práctica espiritual.

El objetivo básico de la meditación es capacitar a un individuo a llegar a ser en la manifestación externa lo que él o ella es en su realidad interna.

Muchos preguntan: Como se si estoy meditando? Si estás haciendo “algo” no estás meditando, solo si estás “siendo” si lo estás… sino estás en el proceso de la meditación aplicando diferentes técnicas para llegar a este estado. Te provee una conciencia más penetrante que la de vigilia, es estar más despierto, más consciente, de percibir lo sutil, más conectado a la red de esa realidad.

Por ello, meditar no es relajación, nos es tampoco acción y no es estar en estado muy relajado, con la mente en blanco que casi nos dormimos. Esto igualmente es saludable para el descanso de nuestro cuerpo y mente, pero no es meditación.

Esto luego uno lo comienza a trasladar en casa momento de práctica, hasta la vida misma, y se ve reflejado en todo tu quehacer, todo tu día. Ya en esta instancia no necesitamos meditar en algún momento específico, sino que todo tu día será un estado meditativo, ciertos momentos serán de procesos para la meditación y otros serán estados meditativos.

En un principio es beneficioso practicarlo quieto, inmóviles, para que la mente no tenga que controlar tantas cosas.

Pero una vez que experimentamos varias veces el estado de dhyana en forma quieta, podemos utilizar otras técnicas, en acción, llamadas meditaciones dinámicas.

La meditación es compatible con el método científico, de manera que ya podemos decir que los efectos que ejerce la práctica de la misma en nuestro organismo están científicamente probados. Estimula la autocuración, nos proporciona mayor consciencia y creatividad, estimula y refuerza las zonas del cerebro asignadas a la felicidad y la alegría, aumenta el cociente intelectual y estimula el sistema inmunológico, entre otras muchas ventajas.

Sea cual sea el motivo por el que una persona decide empezar a meditar, lo cierto es que la consecuencia es siempre la misma: un estado mental y físico de serenidad, paz interior, concentración y creatividad.

Este estado de ser no se puede describir realmente, cuando lo experimentas, lo sabes.

“En el templo del cuerpo reside la vida; en el templo de la mente, la luz; en el templo del alma, la paz. Cuanto más profundamente se adentre en el alma, mayor será la paz que sienta: ese estado es la supraconciencia.” Paramahansa Yogananda

 

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