miércoles 5 de agosto de 2020
Salud | pandemia | cuarentena | Coronavirus

Los fantasmas que acechan en la pandemia: miedo, negación y desesperación

En una entrevista con Aire Digital, tres psicoanalistas explican por qué aflora la desconfianza y la sospecha en el otro, que tantos pacientes con covid han sufrido con mentiras y persecuciones. La contracara, el negacionismo a lo Bolsonaro que también implica muchos riesgos.

El miedo emergió de entrada y sigue. María Florencia Orazi, el primer caso de coronavirus en la ciudad de Santa Fe, dijo que fue horrible enfrentar las mentiras, persecuciones y denuncias -que encima se viralizan por WhatsApp y las redes- cuando se confirmó el hisopado positivo. Este semana, el último caso confirmado -un hombre de 33 años- pidió al Ministerio de Salud que lo trasladen a un centro de aislamiento, a pesar de que tiene síntomas leves y puede hacer la cuarentena en su casa, para no tener que seguir soportando el hostigamiento.

El problema es que el “malestar flotante”, invisible y potencialmente letal de la pandemia de coronavirus desnuda el ser humano. “Aparecen el amor y el odio como dos emociones fundamentales -advierte el psicoanalista Rubén López- . Están las personas que quieren ayudar a los demás, cobijarlos y protegerlos. En ellos emerge el sentimiento heroico, el coraje y el esfuerzo. Y en otros se desata el sentimiento cobarde, la desconfianza en el otro y el deseo de salvarse individualmente. Ha pasado en todas las guerras y epidemias”. López, que integra la Escuela de Orientación Lacaniana de Rosario y la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), está pensando en las historias que dejó la plaga en Atenas, la peste negra en la Europa medieval y la plaga de Londres, entre muchos otros ejemplos.

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“La incertidumbre siempre trae aparejadas distintas reacciones y el miedo es una de ellas, pero también la angustia, la desesperación, el desconcierto y en casos extremos el pánico; pero sobre todo la impotencia: no se sabe cómo afrontar la circunstancia, hasta cuándo durará, dónde se encontrará la potencial adversidad ni eventualmente a qué apelar para eludirla o eliminarla”, coincide el psicoanalista Jorge Yunis, también integrante de la AMP y de la Escuela de Orientación Lacaniana de Santa Fe.

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El desafío es aprender a "habitar la incertidumbre", que se visibiliza más en el escenario de la pandemia.

El desafío es aprender a "habitar la incertidumbre", que se visibiliza más en el escenario de la pandemia.

El psicoanalista Maximiliano Mó también piensa que la pandemia “desarmó el horizonte” y uno de los mecanismos de defensa es el miedo y otro la negación a lo Bolsonaro. “El miedo y la sospecha del otro, que no es lo mismo que la prevención para evitar el riesgo de contagiarse, es una forma de ubicar lo malo afuera e intentar construir un lugar seguro para uno y la propia familia. El problema es que es una ficción. Y también es un relato la negación de decir acá no pasa nada y organizar fiestas y partidos de fútbol”, insiste Mó, que es uno de los psicólogos de la Cárcel de Piñero y también del centro de salud del barrio Empalme Graneros en Rosario.

Son dos ficciones que intentan construir un modo de sostenerse frente al acecho del virus y que en el caso del miedo pueden llevar a la segregación, la discriminación y la estigmatización. Para el psicoanalista, el verdadero desafío es aprender a “habitar la incertidumbre”, que acompaña al homo sapiens desde el principio de los tiempos y que en realidad trasciende el marco de la pandemia y es propia de la condición humana: porque el mundo siempre es amenazante. Es aceptar lo mismo que le hacía decir Sófocles, hace 2.500 años, a la diosa Atenea en la tragedia Ayax: “Un solo día basta para derribar y volver a levantar todo asunto humano, sin excepción”.

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Mó aporta una advertencia más. El miedo y la negación clausuran la posibilidad de transitar y entender lo que está pasando. En Rosario, López cree que es necesario comprender un dilema central. “En una pandemia, con un virus que puede estar en cualquier lado, emerge el debate sobre una ética de las consecuencias y la tensión entre el discurso de la necesidad de cuidarnos y salvarnos entre todos, que apela a la solidaridad y la responsabilidad, contra el individualismo”, plantea.

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El pesimismo es otro fantasma que es necesario mantener a raya.

El pesimismo es otro fantasma que es necesario mantener a raya.

Mó alerta contra un espectro más que hay que esquivar, el pesimismo que te encierra y mortifica. “En un taller de psicoanálisis Gustavo Dessal habló de cuidarnos de gozar con la tentación del fantasma del apocalipsis, que también nos habita. Esa profecía de que no hay salida”, recordó.

Con 115 días de cuarentena y distintas fases de aislamiento encima, Yunis pone un foco un último punto: “Hasta el momento, el tratamiento de la pandemia en la Argentina optó por la exclusiva vertiente de un abordaje científico. La ciencia se despreocupa de lo subjetivo; es decir, de los prejuicios, las pasiones, los deseos, los afectos y las emociones. Esta actitud, que es muy valiosa para el avance científico, no es demasiado aconsejable cuando se traslada a medidas que se imponen para todos”, señaló.

Es una forma de decir que el abordaje científico-médico de la cuarentena también necesita el aporte de otras disciplinas para mantener a raya a los fantasmas y pesadillas que afloran con la pandemia.

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