Por Pato Colli
El invierno, este ciclo que recorre la luz, la oscuridad y el momento que se produce entre ambos: como un péndulo que oscila. Nuestros ritmos internos están en completa relación con los externos determinados por el patrón diario de luz y oscuridad, aquel patrón de actividad dentro de la vuelta diaria que da la tierra sobre sí misma y en su movimiento alrededor del sol.
También el movimiento y el ritmo son característicos del universo en el que vivimos y aquí enlazamos para explicar qué papel juegan las diferentes estaciones en nuestra vida y cómo afectan tanto a nuestro cuerpo físico, mental y emocional, y así poder conectar con dicha pulsación para sumergirnos y vivir plenamente los ciclos naturales de la tierra.
Las estaciones se expanden y se contraen, hay luz y oscuridad. El invierno, la etapa que estamos atravesando en el hemisferio sur, es un ciclo con características contractivas, de oscuridad, frío, pausa, silencio, interiorización, reflexión, en fin, es un momento propicio para conservar la energía.
La energía de la existencia, ahora fluye hacia adentro dando luz y vida interior, se mueve hacia el centro, y es desde ese centro de donde ha de irradiarse… ahora es el momento en que tu organismo se encuentra en pleno rendimiento. El frío lo activa para mantener el calor en tus órganos. Tus extremidades se sienten más frías porque toda la sangre fluye hacia el centro de tu abdomen, donde se encuentra todo lo importante en tu organismo.
Por tanto; las bajas temperaturas nos invitan a sumergirnos, a quedarnos más tiempo en nuestro hogar, a alimentarnos diferente, a realizar actividades más tranquilas y de contemplación, ya que nos sentimos menos eufóricos que en otras estaciones, a cubrir la mayor parte de nuestro cuerpo, cuidarlo, acunarlo y darle calor, descansar más, como se dice “invernar”.
Tanto la Medicina Tradicional China (MTC) como la Medicina Ayurvédica Hindú tienen muy en cuenta estos ciclos y también los elementos, a la hora de restablecer la salud y evitar la enfermedad, relacionando determinados órganos del cuerpo, a un elemento, un sabor, una emoción, un aspecto sensorial y una actividad mental o psíquica.
En invierno la responsabilidad pasa al riñón, que se identifica con el frío, el color negro y azul oscuro, una etapa de “muerte” figurada que dará lugar a un nuevo nacimiento cuando llegue la primavera, la estación del crecimiento y de la renovación. Es energía Yin que fluye hacia abajo y hacia adentro, es femenino, pasivo, perceptivo, vacío, cerebral, noche, interior, inercia y reposo el sabor es el amargo, el sentido es el de la audición, su elemento es el agua, asociado con las emociones en general, aunque es el miedo es la emoción que prima. A cada órgano Yin se le asocia su correspondiente órgano Yang, en este caso es la Vejiga.
Los médicos populares chinos afirmaban que “los riñones son los gobernantes del invierno, en ellos se almacena la esencia y ellos gobiernan todo lo que está retirado y dormido y todo lo que es acumulado”.
La energía que reside en el riñón es aquella que nos da las ganas de vivir, de realizar las acciones que nos proponemos y de luchar por nuestros proyectos, nos da fuerza y determinación, es lo que llamamos “voluntad”. La energía equilibrada y unificadora de los riñones evita que surja o se introduzca el miedo, además, favorece una personalidad con gran fuerza de voluntad, son aquellos personajes muy activos que empujan siempre los asuntos hacia delante. Los riñones son la casa de la intención y la volición, también de la libido.
Almacenan la energía de los antepasados y los padres; rigen todas las funciones vitales: nacimiento, crecimiento, reproducción, sexualidad, envejecimiento; almacenan la energía que establece la duración de la vida; determinan la fuerza de los huesos y la salud de la médula ósea; influyen en el cociente de inteligencia; rigen la voluntad, por lo que si su energía es abundante la voluntad es firme, y si su energía es débil, se pierde poder para tomar decisiones. Las emociones positivas están ligadas a un poder de agudeza mental prudente, sensitivo y tenaz. La energía poderosa de los riñones ayuda a crear hombres y mujeres serenas, sosegadas que no temen, en contraste con los que son fríos y tienen miedo. La apacibilidad es la cualidad positiva asociada con la energía del Agua.
Cuando se origina un desequilibrio, la energía de los riñones baja, la persona siente pesadez en los miembros inferiores a la vez que es presa del miedo y del pánico. Todas las fobias son miedos que tienen su origen en una disfunción energética, claustrofobia: miedo a estar en espacios cerrados; agorafobia: miedo a los espacios abiertos y etc Cuando la energía renal es débil, aparece la timidez, se tiene miedo de todos y de todo. El desequilibrio hace descender la libido. Otras emociones negativas son la lujuria, la paranoia, la inestabilidad, la frialdad, la intolerancia, la dispersión, el estancamiento y correr en círculos sin llegar a ningún lado.
Al tener toda esta información presente, tenemos la posibilidad de utilizarla a nuestro favor y comenzar a observarnos más conscientemente, para activar en nosotros todo aquello que nos beneficie en todos los aspectos de nuestro Ser.
Existen prácticas específicas para realizar en cada estación que ayudarán a armonizarnos y estar en sintonía con lo que nos marca y pide este ciclo.
Aquí dejamos una forma muy sencilla e ideal para meditar en esta estación invernal:
Es un ejercicio meditativo que consiste en mirar fijamente un objeto externo (Bahir tratak), en este caso, una vela.
¿Cómo practicar el Tratak?
Los momentos más favorables para practicar Tratak son por la mañana temprano y por la noche antes de acostarse. Realiza la práctica en una habitación donde no haya corrientes de aire. Deja la habitación en completa oscuridad.
· Siéntate con las piernas cruzadas e intenta mantener una postura cómoda. Puede ser sobre un almohadón en sentado sobre una silla. Se consigue una postura equilibrada y estable.
· Enciende una vela y sitúala a un metro de distancia de ti de forma que la llama quede a la misma altura de tus ojos. La mecha ha de estar bien derecha.
· Haz unas respiraciones profundas durante 5 minutos enfocado ahí tu atención.
· Cuando la mente haya empezado a tranquilizarse, concentra tu mirada en la llama, intentando parpadear lo menos posible, no fuerces la vista en exceso.
· Continúa cerrando los ojos y tratando de visualizar la llama entre las cejas.
· Empieza con 1 minuto de concentración y ve aumentando gradualmente.
· Repite el ejercicio tres o cuatro veces más, observando la llama cada vez más en su centro, en su zona más luminosa.
Como con cualquier otra técnica de Yoga lo más adecuado es dejarte guiar por un profesor que la conozca y practique.
· Relaja y mejora la vista al mismo tiempo que fortalece los ojos
· Relaja la mente, calma la ansiedad
· Ayuda con la concentración
· Estimula la memoria
· Es una excelente forma de aquietar la mente para comenzar a meditar
· Purifica y estimula el sexto chakra, Ajna
La práctica sostenida de trataka, meditando con una vela u otro objeto, es una excelente manera de regular la ansiedad, y de esta forma, mejorar la concentración, la memoria y la calidad de vida.
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