Enfermedad de Parkinson en Argentina: la incertidumbre de los pacientes que no saben si conseguirán su medicación

Las personas con Parkinson atraviesan dificultades para conseguir medicamentos esenciales para su tratamiento. Desde Acepar advierten que el faltante lleva meses, genera peregrinaciones para encontrar una caja y puede provocar consecuencias físicas y psicológicas.

La enfermedad de Parkinson en Argentina: pacientes y familiares advierten sobre las dificultades para conseguir medicamentos esenciales para continuar con el tratamiento.

La enfermedad de Parkinson en Argentina: pacientes y familiares advierten sobre las dificultades para conseguir medicamentos esenciales para continuar con el tratamiento.

Para una persona con enfermedad de Parkinson, conseguir su medicación no es simplemente encontrar un remedio en una farmacia. El tratamiento forma parte de una rutina que permite sostener el movimiento, reducir síntomas y preservar la calidad de vida. Por eso, cuando una droga falta, la incertidumbre atraviesa también a las familias y puede convertirse en un problema de salud.

En Argentina, las dificultades para acceder a medicamentos esenciales generan preocupación entre los pacientes y las organizaciones que los acompañan. En Santa Fe, según datos del Ministerio de Salud provincial, durante 2025 se atendieron 748 personas con diagnóstico de Parkinson en la red de efectores públicos. E n lo que va de 2026, son 620 las personas que reciben atención en toda la provincia. Desde la cartera sanitaria informaron que la atención y la entrega de medicamentos correspondientes al sistema público están garantizadas.

Gabriela Antúnez, referente de la Asociación Civil de Enfermos de Parkinson de la República Argentina (Acepar), contó en diálogo con AIRE que las consultas por la falta de medicamentos se multiplicaron en los últimos meses. La situación llevó a pacientes a recorrer farmacias y droguerías de distintas ciudades en busca de una caja disponible.

"Es el combustible, es lo que necesitan para vivir", resumió Antúnez al explicar la importancia que tiene la medicación para quienes conviven con la enfermedad.

Qué medicamentos faltan para tratar el Parkinson

El tratamiento farmacológico del Parkinson no depende de una única droga. Según explicó Antúnez, uno de los medicamentos centrales es la levodopa combinada con carbidopa. Hoy en Argentina son tres marcas, pero el tratamiento puede complementarse con otros medicamentos que ayudan a prolongar el efecto de la medicación en el cerebro y a evitar los llamados bloqueos.

Acceso a la medicación: desde Acepar alertan que el faltante de algunas drogas obliga a los pacientes a recorrer farmacias en busca de una caja disponible.

Acceso a la medicación: desde Acepar alertan que el faltante de algunas drogas obliga a los pacientes a recorrer farmacias en busca de una caja disponible.

Entre las marcas mencionadas aparecen Lebocar, Parkinel y Madopar. Antúnez explicó que Lebocar y Parginel tienen la misma dosis, mientras que Madopar incorpora otro compuesto, por lo que no se trata simplemente de reemplazar un medicamento por otro sin consultar con el neurólogo.

El problema se agravó a partir de la discontinuación temporal de una de las presentaciones. Según contó la referente de Acepar, desde la Anmat se informó que existe una falta de producción, mientras que uno de los laboratorios comunicó que podría volver a abastecer el mercado recién en marzo, aunque con reposiciones pequeñas y sin una fecha de disponibilidad garantizada.

La situación genera además un efecto sobre las otras marcas: cuando una presentación deja de conseguirse, las personas buscan las alternativas disponibles y la demanda sobre esos medicamentos aumenta.

Para los pacientes, cambiar de medicación tampoco resulta sencillo. Una persona puede necesitar volver a consultar con su neurólogo para determinar si corresponde realizar el cambio y ajustar la dosis. Sin embargo, conseguir un turno puede llevar meses.

Qué pasa cuando una persona con Parkinson interrumpe el tratamiento

La falta de medicación no representa solamente una incomodidad. Antúnez explicó que una interrupción o modificación no controlada puede generar consecuencias físicas y psicológicas y, en algunos casos, llevar a una urgencia médica.

Entre los efectos que pueden aparecer se encuentran el aumento de la rigidez muscular, una mayor lentitud de los movimientos y el incremento de los temblores. Una persona puede tener dificultades para caminar, sentarse, vestirse o desenvolverse dentro de su propia casa.

También aumenta el riesgo de accidentes y caídas. La enfermedad puede afectar además la deglución, un trastorno conocido como disfagia, que puede dificultar el paso de los alimentos y generar riesgo de ahogamiento.

Por eso, el faltante de medicamentos se transforma en una preocupación que excede a la persona diagnosticada. También alcanza a quienes la acompañan y deben afrontar las consecuencias de no saber si podrán conseguir la próxima caja.

ACEPAR realiza una encuesta para conocer el alcance del faltante

Ante la falta de información precisa sobre cuántas personas con Parkinson hay en Argentina, Acepar comenzó a relevar los casos de pacientes que tienen dificultades para acceder a su medicación.

La organización elaboró una encuesta que solicita datos vinculados con la medicación, cuánto tiempo lleva una persona sin conseguirla y cuándo debería recibir su próxima caja. También registra desde qué lugar del país se realiza el reclamo.

En el tratamiento del Parkinson: la continuidad de la medicación es fundamental para controlar los síntomas y sostener la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad.

En el tratamiento del Parkinson: la continuidad de la medicación es fundamental para controlar los síntomas y sostener la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad.

El objetivo es reunir información concreta que permita contabilizar la situación y utilizar esos datos para realizar reclamos y exigir respuestas ante el Ministerio de Salud.

Acepar trabaja además junto a RAL, una ONG que trabaja por los derechos de las personas con discapacidad. La intención es articular esfuerzos y evitar que quienes atraviesan esta situación queden aislados frente al problema.

Para Antúnez, contar los casos resulta fundamental porque Argentina no tiene un censo específico de personas con Parkinson. Sin ese dato, explicó, resulta más difícil dimensionar la problemática y presentar un reclamo con información que permita respaldarlo.

El Parkinson no se trata solamente con medicamentos

La problemática pone en primer plano una realidad que muchas veces queda detrás del tratamiento farmacológico: el Parkinson requiere un abordaje integral.

La enfermedad se caracteriza por la pérdida progresiva de células que producen dopamina, un neurotransmisor relacionado con el movimiento. La medicación busca compensar ese déficit, pero el tratamiento también puede incluir kinesiología, fonoaudiología, nutrición, psicología, psiquiatría, actividad física y estimulación cognitiva.

Antúnez mencionó también actividades como caminar, hacer yoga, leer, realizar ejercicios de estimulación cognitiva y participar de actividades recreativas. En algunos casos puede ser necesario además contar con un asistente terapéutico.

La referente de Acepar destacó que determinadas instituciones ya trabajan con equipos interdisciplinarios especializados en trastornos del movimiento. Mencionó al Hospital de Clínicas, el Hospital Ramos Mejía, el Hospital Posadas y el Hospital Algeciras, donde distintos profesionales pueden compartir información y trabajar sobre una misma historia clínica.

Sin embargo, remarcó que ese tipo de atención todavía no se encuentra distribuida de manera suficiente en todo el país.

Un diagnóstico que también cambia la vida de las familias

El Parkinson suele diagnosticarse alrededor de los 60 años, aunque puede aparecer antes. Antúnez contó que ACEPAR también recibió consultas de personas de alrededor de 30 años con diagnósticos de Parkinson joven.

La enfermedad puede comenzar incluso antes de que aparezcan los síntomas motores más conocidos. Entre las señales que mencionó aparecen la pérdida del olfato, cambios en la escritura, pequeños temblores, inestabilidad y alteraciones del gusto. La evolución es gradual y diferente en cada persona.

Cuando el diagnóstico llega, también aparecen preguntas sobre el trabajo, la posibilidad de cambiar de tareas, una eventual jubilación anticipada y las dificultades que puede atravesar una persona que trabaja por cuenta propia.

A eso se suma la distancia. Para quienes viven fuera de los grandes centros urbanos, acceder a un especialista puede implicar viajar, pagar transporte y alojamiento y esperar meses para una consulta.

ACEPAR busca avanzar en la formación de especialistas y trabaja en la posibilidad de impulsar una diplomatura junto con una universidad para ampliar la capacitación y llevarla a distintas regiones del país.

"No soy la etiqueta, soy una persona con Parkinson"

Antúnez puso especial énfasis en el impacto emocional y social de la enfermedad. Explicó que algunas personas pueden desarrollar apatía y dificultades para expresar sus emociones a través del rostro, algo que también puede resultar doloroso para sus familias.

Por eso, en los talleres presenciales y virtuales de Acepar trabajan sobre la aceptación, el presente y la posibilidad de reconstruir proyectos sin quedar atrapados en la enfermedad.

Los talleres también buscan recuperar espacios de encuentro y disfrute. La referente contó que realizan actividades lúdicas y que incluso en encuentros virtuales pudieron observar cómo los participantes volvían a jugar, reírse y compartir con otros.

La actividad física y el acompañamiento no reemplazan el tratamiento médico, pero forman parte de una mirada integral que busca sostener la calidad de vida.

La importancia de no quedarse solos frente al Parkinson

Frente a la incertidumbre por los medicamentos, Acepar pide que las personas afectadas registren su situación a través de la encuesta que puso en marcha la organización. La información busca construir un registro que permita dimensionar el faltante, identificar dónde están los problemas de abastecimiento y fortalecer los reclamos ante las autoridades sanitarias.

La situación también expone una problemática más amplia: el acceso desigual a especialistas, la falta de un registro nacional específico y la necesidad de ampliar el abordaje interdisciplinario fuera de los grandes centros urbanos.

Mientras tanto, detrás de cada consulta por una caja que no aparece hay una persona que necesita continuar con su tratamiento y una familia que espera una respuesta. Frente a una enfermedad que puede cambiar la vida cotidiana de una persona y de todo su entorno, el objetivo es que nadie tenga que atravesar solo la incertidumbre de no saber si podrá conseguir el tratamiento que necesita.

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