El Niño en Santa Fe: qué cuidados hay que reforzar para prevenir enfermedades respiratorias

El aumento de la humedad por El Niño puede agravar asma, EPOC y alergias. Qué cuidados recomienda una especialista.

El incremento de la humedad puede afectar especialmente a personas con asma, EPOC, alergias, niños pequeños y adultos mayores. 

El incremento de la humedad puede afectar especialmente a personas con asma, EPOC, alergias, niños pequeños y adultos mayores. 

Con la llegada de El Niño, los especialistas aconsejan extremar los cuidados para prevenir enfermedades respiratorias y alérgicas. El incremento de la humedad que acompaña al fenómeno favorece la proliferación de virus, bacterias, hongos y ácaros, un escenario que puede afectar especialmente a personas con asma, EPOC, alergias, niños pequeños y adultos mayores. La médica especialista en alergia e inmunología María Mercedes Lucero detalló qué medidas pueden ayudar a reducir el impacto durante los próximos meses.

La humedad, el verdadero desencadenante

El diagnóstico de la especialista es claro: El Niño va a traer consigo un incremento de las precipitaciones y, sobre todo, de la humedad ambiente. "Eso es principalmente lo que termina potenciando la proliferación de las bacterias, de los virus y de los hongos", explicó Lucero. Esa proliferación es, según detalló, la que agrava enfermedades respiratorias como las bronquiolitis en los niños pequeños, los cuadros gripales en general y las neumonías.

El incremento de la humedad que acompaña al fenómeno favorece la proliferación de virus, bacterias, hongos y ácaros.

El incremento de la humedad que acompaña al fenómeno favorece la proliferación de virus, bacterias, hongos y ácaros.

El exceso de humedad favorece además la permanencia de los patógenos tanto en el aire como en las superficies de ambientes cerrados, y genera un riesgo adicional en las zonas más vulnerables: el deterioro de la calidad del aire dentro de las viviendas por problemas habitacionales.

El informe de la OPS coincide con ese diagnóstico, aunque agrega un matiz contraintuitivo: El Niño puede favorecer las enfermedades respiratorias tanto en los períodos húmedos como en los secos. Durante las etapas de sequía aumentan los incendios forestales y la exposición al humo, lo que deteriora la calidad del aire; en los períodos de lluvias intensas e inundaciones, en cambio, son los desplazamientos de población y el alojamiento en espacios cerrados los que favorecen la circulación de virus respiratorios. En ambos escenarios, remarca el informe, las personas con asma, EPOC y otras enfermedades respiratorias constituyen uno de los grupos más vulnerables.

Niños, gripe y los grupos de riesgo

En los más pequeños, el principal motivo de preocupación es la bronquiolitis, asociada al aumento en la circulación del virus sincitial respiratorio, que afecta específicamente a la vía aérea de menor calibre: la de los bebés y niños pequeños.

En los más pequeños, el principal motivo de preocupación es la bronquiolitis.

En los más pequeños, el principal motivo de preocupación es la bronquiolitis.

En cuanto a los cuadros de gripe e influenza, Lucero anticipó picos elevados de fiebre alta y tos, "el síntoma que más termina afectando al individuo, porque es el último que se va, el que más tarda en resolver y el que menos paciencia le tiene el paciente", además de los característicos dolores musculares.

El impacto, sin embargo, no es parejo. Los grupos de riesgo —pacientes con asma, con EPOC (ya sea de origen tabáquico o no), con alguna comorbilidad asociada o con inmunodeficiencia— son los que más sufren estos cuadros. Pero la especialista fue enfática en un punto: la humedad excesiva termina afectando a toda la población, no solo a quienes tienen un diagnóstico previo, porque incrementa la presencia de ácaros y hongos ambientales, los principales desencadenantes de las crisis en pacientes asmáticos.

Consultada sobre si los cuadros gripales podrían extenderse más allá del invierno, hacia la primavera y el verano, Lucero fue contundente: "Todo lo que sea factores que aumenten la presencia de virus y bacterias tranquilamente puede extender los cuadros". Y agregó una reflexión sobre la identidad santafesina: el vecino de la provincia ya está acostumbrado a una variabilidad climática extrema —del frío al calor, del calor a la humedad— y eso lo vuelve, en cierto modo, resiliente. Aun así, remarcó, son los pacientes de riesgo quienes deben extremar los cuidados.

La antesala alérgica de la primavera

Hay un dato de calendario que preocupa especialmente en Santa Fe: a partir de septiembre, cuando se espera que El Niño se recrudezca en la región, los pacientes alérgicos suelen empeorar notablemente sus síntomas. La primavera llegará, además, acompañada del combo ya conocido en la provincia: mosquitos, calor y humedad.

Para los pacientes alérgicos, explicó Luc

ero, los cuidados preventivos son los mismos que para el resto de la población, pero deben reforzarse. Las temperaturas extremas —tanto el sol como el frío— ayudan a disminuir la cantidad de ácaros, por ejemplo en la ropa de cama, motivo por el cual la humedad sostenida se vuelve un factor tan determinante en estos meses. Quienes realizan tratamientos de inmunoterapia deben prestar especial atención durante este período.

El exceso de humedad favorece además la permanencia de los patógenos tanto en el aire como en las superficies de ambientes cerrados, y genera un riesgo adicional en las zonas más vulnerables.

El exceso de humedad favorece además la permanencia de los patógenos tanto en el aire como en las superficies de ambientes cerrados, y genera un riesgo adicional en las zonas más vulnerables.

La exposición de cada paciente depende también de su predisposición individual: no es lo mismo un cuadro alérgico severo que uno leve. Y los síntomas, aclaró la especialista, no se limitan a la rinitis o el asma: también pueden aparecer enfermedades de la piel como dermatitis y eczemas, y síntomas oculares como la conjuntivitis.

Qué hacer: los cuidados recomendados

La médica detalló una serie de medidas para atravesar los próximos meses, que combinan cuidados sanitarios generales con modificaciones en el hogar.

En el plano sanitario:

  • Verificar que los esquemas de vacunación estén completos, sobre todo en los pacientes de riesgo.
  • Ante síntomas como fiebre, tos o dificultad para respirar, guardar reposo domiciliario y evitar el contacto con personas de riesgo durante los primeros cinco días.
  • Sostener los hábitos preventivos de siempre: lavado frecuente de manos, cubrirse la boca al toser y no compartir elementos personales como el mate, la bombilla o los cubiertos.

En el hogar:

  • Priorizar la ventilación: abrir las ventanas todas las mañanas para hacer circular el aire en todos los ambientes, incluso en los días fríos y húmedos, prestando especial atención a las habitaciones sin luz natural.
  • Controlar la humedad y el moho, un problema que, según observó Lucero, se repite cada vez con más frecuencia en las paredes de las viviendas.
  • Limpiar las superficies con desinfectantes, en particular si en la casa hay pacientes de riesgo o con asma, usando aspiradora y trapos húmedos en los rincones, y evitando plumeros y escobas que remueven el polvo.
  • Revisar la combustión de estufas y braseros para evitar la acumulación de monóxido de carbono.

Para los pacientes alérgicos, se suman recomendaciones específicas:

  • Cubrir la ropa de cama con fundas de tela que impidan el paso del material antigénico.
  • Pintar paredes y techos con pinturas antihongos, o limpiarlos con un trapo con lavandina diluida.
  • Optar por pisos revestidos en cerámica y evitar las alfombras.
  • Mantener a las mascotas fuera de las habitaciones, e idealmente fuera de la casa.
  • Evitar insecticidas irritantes para las vías respiratorias y no fumar en espacios cerrados, ya que el humo del cigarrillo acelera y agrava las enfermedades alérgicas.
  • Elegir un dormitorio con el menor mobiliario posible, con materiales fáciles de limpiar, cortinas livianas y lavables, los libros guardados en lugares cerrados y ropa de cama de poliéster o nylon.

Un fenómeno que excede lo respiratorio

El informe de la OPS advierte que los efectos de El Niño no se limitan al plano climático: golpean también la seguridad alimentaria, el acceso al agua y los medios de vida de la población, tal como quedó demostrado durante el evento de 2023-2024.

Para Santa Fe, la recomendación de fondo incluye reforzar la vigilancia epidemiológica de dengue y leptospirosis, sostener las campañas de vacunación, monitorear la presencia de escorpiones en zonas urbanas y anticipar la atención de enfermedades relacionadas con el calor —un riesgo que se amplifica en los entornos urbanos por el efecto de isla de calor— de cara a un verano que, según los pronósticos, podría volver a poner a prueba a la provincia.

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