Ni el frío, ni el calor son excusas válidas para huirle a la actividad física. El ejercicio regular tiene innumerables beneficios para la salud. “A toda edad, y de manera regular, no solo ayuda a prevenir enfermedades sino fundamentalmente a mejorar la calidad de vida. Por eso, es una conducta saludable ideal para mantener los 365 del año, desde ya adaptada a cada estación y sus características climáticas”, sostienen desde la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), que difundió una serie de medidas para que la práctica de actividad física sea segura en épocas de altas temperaturas.
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Entre los múltiples beneficios de la práctica regular de ejercicio se cuentan la mejora en el estado de ánimo y que ayuda a disminuir la incidencia de sobrepeso, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, como mama y colon.
Pero para que no implique riesgos, se deben tomar algunos recaudos. En primer lugar, destacan que en días de mucho calor, niños y adultos mayores no deben practicar deportes. “Las personas sanas con un hábito deportivo regular previo pueden tolerar hacerlo en ambientes calurosos. En estos casos, pueden ser más peligrosos los índices de humedad altos ya que entorpecen la capacidad de pérdida de calor del cuerpo humano”, precisa el documento de la FCA, elaborado con el asesoramiento del cardiólogo Diego Iglesias.
Si bien apunta que “el peor enemigo es el sedentarismo”, lo ideal para la práctica de deportes en verano es “venir con meses de acondicionamiento físico”.
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