Jessica Ellis, una escritora de Los Ángeles, Estados Unidos, colocó tazas con cerveza debajo de unos calabacines en su jardín, como trampas para bichos bolitas, que normalmente ingresan para beber el líquido y caen dentro. No obstante, un día los recipientes empezaron a desaparecer. La mujer lo contó todo en sus redes sociales.
Tras encontrar las tazas vacías debajo de una planta de arándanos, la mujer pensó que quizás el viento las movía del lugar, pero estas también eran desplazadas cuando no había viento.
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Ellis descubrió que alguien las trasladaba hacia otro sector, y que ella y su familia no eran los únicos habitantes de la casa. Fue precisamente cuando vio un lagarto en su jardín, que llegaba cada noche para alimentarse de los bichos bolita atrapados en las tazas, y de paso se bebía la cerveza, corriendo posteriormente las trampas de su lugar.
"Nunca sabes quién aparecerá cuando pones una cerveza", comentó la mujer en Twitter, expresando su preocupación de que el alcohol pudiera ser nocivo para el animal, al que llamó Graham.
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