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El niño donaba sangre a su hermana gravemente enferma. Entonces, el médico oyó una pregunta que nunca olvidaría
La transfusión tuvo lugar, y el doctor respiró aliviado cuando vio que la cara de Liz volvía a tomar color. Pero cuando el procedimiento acabó, el valiente joven se quedó muy serio e hizo una pregunta que el médico nunca podría olvidar: “¿Y ahora cuándo voy a morir yo?”
El pobre niño pensaba que al donarle sangre, iba a dar su vida para poder salvar la de su hermana. El médico lo tranquilizó inmediatamente y le aclaró que no iba a morir.
Jim estaba emocionado por el amor tan puro y profundo que se escondía tras este malentendido, y compartió esta maravillosa historia con todo Internet.