El ingrediente que siempre tirás a la basura y que podés aprovechar para preparar una infusión
Algunas partes de frutas que habitualmente terminan en la basura todavía pueden aprovecharse en la cocina. Una alternativa sencilla para reutilizarlas y reducir desperdicios.
Con pocos ingredientes y un sencillo procedimiento, la cáscara de ananá puede convertirse en una bebida para disfrutar fría o caliente.
Muchas veces, cuando pelamos una fruta, descartamos automáticamente la cáscara o algunas de sus partes sin pensar que pueden tener otros usos. Sin embargo, determinados ingredientes que suelen terminar en el tacho pueden reutilizarse para preparar infusiones caseras.
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Uno de los ejemplos más conocidos es la cáscara de ananá o piña, que puede utilizarse para preparar una bebida caliente y aromática. Además de ser una forma de aprovechar mejor el alimento, permite transformar un residuo habitual de la cocina en una preparación sencilla.
Cómo aprovechar la cáscara de ananá
Para preparar una infusión se necesita la cáscara de un ananá bien lavado y agua. Es importante limpiar correctamente la fruta antes de retirar la cáscara, especialmente si se va a utilizar para una preparación que se consume.
La preparación es sencilla:
- Lavar muy bien el ananá antes de pelarlo.
- Retirar la cáscara y colocarla en una olla.
- Agregar agua suficiente para cubrirla.
- Llevar a fuego hasta que el agua alcance el hervor.
- Cocinar durante algunos minutos.
- Apagar el fuego, dejar reposar y colar antes de servir.
La bebida puede consumirse caliente o dejarse enfriar para tomarla como una preparación fría.
¿La infusión de cáscara de ananá desinflama el abdomen?
En redes sociales es frecuente encontrar recetas que presentan la cáscara de ananá como una solución para la hinchazón abdominal o para “desinflamar” el cuerpo. Sin embargo, no hay que confundir una preparación casera con un tratamiento médico.
Una infusión puede formar parte de una alimentación variada y también ser una manera práctica de aprovechar una parte del alimento que normalmente se descarta, pero no debería presentarse como un método para eliminar grasa abdominal o tratar problemas digestivos.
El principal atractivo de esta alternativa está en reutilizar mejor los alimentos y reducir el desperdicio en la cocina.
Una forma sencilla de reducir desperdicios
Aprovechar cáscaras y otras partes comestibles de frutas y verduras puede ser una estrategia cotidiana para sacarles mayor provecho a los alimentos.
Antes de reutilizar una parte que normalmente se descarta, es importante comprobar que sea apta para el consumo, lavarla correctamente y evitar aquellas frutas o verduras que hayan sido tratadas de una manera que pueda hacer que su cáscara no sea adecuada para comer.





