Chinchulines perfectos: el paso clave que casi nadie hace y es fundamental
Los chinchulines bien cocinados le ganan a todas las achuras. Para eso hay trucos...
Sin dudas, los chinchulines son una de las achuras más populares del asado. Muchos las ponen a la altura de las mollejas. Pero son difíciles de hacer bien. Para que queden tiernos por dentro y crocantes por fuera hay un paso clave, que casi nadie hace y que marca toda la diferencia.
¿Cuál es este famoso paso? Hervirlos antes de ponerlos en la parrilla. Si los cocinás unos minutos en agua con limón, laurel, sal gruesa y un chorrito de vinagre blanco. Con la parrilla caliente, se terminan de dorar hasta quedar bien crocantes.
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Los chinchulines necesitan un cuidado especial
El problema de tirarlos crudos directo al fuego hacen que queden gomosos, con sabor fuerte y que tarden una eternidad en cocinarse.
Otra clave que muchos olvidan: abrirlos tipo “orejitas” antes de llevarlos al fuego. Esto hace que la superficie se expanda y se cocinen más rápido. También es importante secarlos bien antes de ponerlos sobre la parrilla: si tienen agua, no se van a dorar nunca.
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Para que salgan espectaculares, tené en cuenta:
- Hervilos 20 a 30 minutos con agua, limón, laurel y sal.
- Cortalos a lo largo y abrilos en forma de orejitas.
- Secalos bien con papel de cocina antes de pasarlos al fuego.
- Cocinalos a fuego medio, dándolos vuelta seguido hasta que estén bien dorados.
- Al final, podés agregarles un toque de limón o chimichurri para levantar el sabor.
