Un tembladeral azota el gabinete de Alberto Fernández. Aún no repuesto del escándalo sobre el reparto de vacunas entre funcionarios y amigos del poder, el presidente parece haber perdido la iniciativa política y la agenda de su gobierno. Síntoma de ello son las demoras y las dudas de Fernández a la hora de resolver el problema de la sucesión de Marcela Losardo –su amiga y socia en el estudio jurídico que solían compartir- al frente del Ministerio de Justicia.
Nunca esta cartera tuvo tanta relevancia política como en el gobierno de Fernández. La razón es una sola: Cristina Fernández de Kirchner y su obsesión por amansar al Poder Judicial, que la tiene a maltraer con las investigaciones que la involucran a ella y a sus hijos. La vicepresidenta siempre despotricó contra la ministra Losardo por su “tibieza” a la hora de enfrentar a la cofradía judicial. Losardo resistió en su cargo cuanto pudo hasta que comprobó que su amigo, el presidente, le soltaba la mano para acoplarse a la embestida de Cristina contra la Justicia.
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“Está agobiada”, reconoció Fernández al confirmar la salida de Losardo. Desde entonces se escucharon todo tipo de rumores sobre el nombre de su sucesor o sucesora. Está claro que tanta demora refleja que la decisión final no pasa sólo por Fernández; la lapicera, en realidad, la tiene Cristina Kirchner. Quien ocupe la cartera de Justicia deberá ser alguien de su confianza. De allí que, en los últimos días, se rumoreaba con que el diputado Martín Soria –diputado de Río Negro, furibundo antimacrista- sería el elegido; también se especuló con el nombre del exsenador Marcelo Fuentes, un acólito de la vicepresidenta.
Otra candidata a ocupar el puesto es la abogada feminista e investigadora del Conicet Marisa Herrera, quien integró el Consejo Consultivo para proponer reformas al Poder Judicial, más conocido como "Comisión Beraldi". Allí, junto al constitucionalista Andrés Gil Domínguez, esbozó el proyecto de Tribunal Superior de Garantías que el propio Presidente tomó como idea para limitar a la Corte: se trata de un cuerpo que absorbería en lugar del máximo tribunal las funciones de resolver los recursos extraordinarios por arbitrariedades.
“La idea es que el cargo sea ocupado por alguien que responda a Alberto, pero que no sea bochado por el Instituto Patria. Y que quiera aceptar el cargo. No es fácil”, indicaba un vocero del círculo cercano del presidente Fernández. La doctora Herrera, hermana de la exbailarina Paloma Herrera, cumpliría con esas condiciones.
La salida de Losardo ha puesto nervioso a más de un integrante del gabinete: está visto que la amistad o la lealtad al Presidente no resultan suficientes para permanecer en el cargo si Cristina, por cualquier razón, lo tiene entre ceja y ceja. Muchos ministros ahora están debilitados porque saben que pueden correr la misma suerte que Alejandro Vanoli (Anses), María Eugenia Bielsa (Habitat), Guillermo Nielsen (YPF), Ginés González García (Salud), y ahora Losardo. Sin pasar por alto la desautorización publica a su viejo amigo Eduardo Valdés, bajado del viaje a México, por la “vacuna VIP”.
¿Quién será el próximo?, se preguntan muchos. En la fila hay varios candidatos: el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, la secretaria Legal y Técnica Vilma Ibarra, el titular del Consejo Económico y Social Gustavo Beliz, el ministro de Educación, Nicolás Trotta o su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, son los albertistas apuntados por el kirchnerismo. Quien por ahora viene esquivando las balas es el ministro de Economía, Martín Guzmán, pero su tarea no es sencilla: la inflación no da tregua –en febrero fue del 3,6% y en un año acumula el 40.7%- y son cada vez más las voces kirchneristas, entre ellas la del exministro y actual gobernador bonaerense Axel Kicillof (un ladero de la vicepresidenta), las que ponen en tela de juicio su labor.
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