Frente al año electoral que recién empieza, el Gobierno tiene por delante cinco desafíos que confía superar para poder ganar las estratégicas elecciones legislativas de octubre. Estos desafíos son: una campaña de vacunación masiva en todo el país para contener una eventual segunda ola de la pandemia; mitigar el alza de la inflación, que experimentó una suba preocupante en diciembre y enero pasados; mantener una brecha cambiaria estable –con un dólar blue a la baja–; lograr un repunte en la actividad económica tras el desplome del año pasado y alcanzar un acuerdo con el FMI que permita “patear” para más adelante el pago de los vencimientos más importantes que enfrenta el país.
La evolución de la economía y de la pandemia durante el primer semestre de 2021 serán claves en la suerte del gobierno de Alberto Fernández frente a su primer test electoral. Por esa razón, todas las energías del gabinete están puestas en abastecerse, como sea, de las dosis necesarias de vacunas para cubrir, al menos, a la población en riesgo y a los mayores de 60 años. Hasta ahora, la tarea resultó más complicada de lo previsto, las dosis prometidas por los distintos laboratorios tardan en llegar y el Gobierno debió enfrentar fuertes costos políticos por las expectativas generadas e incumplidas.
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En materia económica, la mayor preocupación está puesta en frenar el alza inflacionaria. En ese camino se encuentran el freno al ajuste de tarifas (congeladas desde 2019, aumentarían solo 9% en marzo), la extensión de Precios Máximos y Precios Cuidados, los acuerdos por la carne y otras iniciativas heterodoxas para intentar contener los precios, con el objetivo de brindar mayor margen al consumo de los hogares.
En paralelo, el Gobierno trabajará en un acuerdo de precios y salarios con empresarios y sindicalistas, que ya programaron encuentros para la semana próxima. Si bien el equipo económico que lidera Martín Guzmán asevera que no habrá techo en las negociaciones paritarias con los gremios, lo cierto es que el oficialismo trabajará la definición de una pauta salarial en tono a la inflación prevista en el presupuesto 2021, del 29%. Una meta difícil de cumplir –analistas privados pronostican una inflación anual del 50% para este 2021–, pero el Gobierno espera que, con el rebote de la actividad, las empresas otorguen mejoras paulatinas que permitan que el salario real le gane a la inflación. De esta manera, la demanda se dinamizaría para regenerar un círculo virtuoso en la economía.
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La evolución de la situación sanitaria en torno a los contagios de covid-19 será una variable clave para la economía. El Gobierno no contempló gastos relacionados con la pandemia en el presupuesto 2021 (eliminó el IFE y el ATP, reconvertido en el acotado Repro II) en su plan de llegar al 4,5% de déficit primario en 2021.
Más allá del amesetamiento en los contagios, apuesta a avanzar con el plan de vacunación para contener la expansión de una segunda ola que esperan los funcionarios. El ministro de Salud, Ginés González García, en otra muestra de optimismo aseguró que el país ya tiene comprometidas 62 millones de dosis de diferentes laboratorios. “Si sacamos los 15 millones de argentinos que tienen menos de 18 años, tenemos cubierta casi toda la población argentina”, aseguró. Aunque evitó confirmar fechas, arriesgó que “la inmunidad de rebaño llegaría después de julio”.
La oposición de Juntos por el Cambio criticó al ministro por generar expectativas a la población que, hasta ahora, están lejos de cumplirse. De hecho, el propio González García anticipó que las negociaciones con China por la vacuna Sinopharm –una apuesta del Gobierno ante la demora de Rusia para suministrar la vacuna Sputnik V– están estancadas por el alto costo de cada dosis china.
“El Congreso le dio al Ministerio todas las herramientas que solicitó. No somos antivacunas, tampoco hemos generado falsas expectativas en la gente, tampoco dijimos que entre enero y febrero iba a haber entre cinco y 10 millones de personas vacunadas, ni que íbamos a vacunar a los adultos mayores para luego enterarnos que la vacuna no estaba autorizada para eso", fustigó el radical José Cano.
Lo cierto es que la carrera mundial para conseguir las vacunas que inhiban el avance del coronavirus a nivel global dejó a nuestro país rezagado en la cantidad de dosis suministradas a la población. No es sólo un problema argentino: América del Sur se ubica muy lejos del podio de los países con más vacunas. Para Alberto Fernández, sin embargo, el desafío por alcanzar cuanto antes la inmunidad de la mayor parte de la población no sólo es prioritario sino urgente, pues el calendario electoral no le permitirá dilaciones ni aceptará expectativas incumplidas.
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